CERRAR
MENÚ
DiariomotorLogo Diariomotor
Utilitarios

8 MIN

Renault Clio ST 0.9 TCe, a prueba. ¿Es su tricilíndrico turbo suficiente?

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 14 Nov 2014

Tras una primera parte en la que hemos investigado a fondo en el habitáculo del Renault Clio ST nos toca aventurarnos un poco más en sus entresijos, analizando su dinámica, consumos y comportamiento en todo tipo de carreteras. El Renault Clio Sport Tourer mide 4,26 metros de largo, 20 cm más que un Clio convencional, con unas cotas de anchura y altura casi iguales, de 1,73 metros y 1,44 metros respectivamente. La unidad que hemos probado monta un muy interesante 0.9 TCe, un motor tricilíndrico de gasolina, turboalimentado y con unos consumos que hacen que el diésel sea casi una alternativa inútil. En serio.

Eficiencia extrema, sonidos espaciales

El motor de gasolina de 0.9 litros es tricilíndrico y desarrolla 90 CV gracias a un pequeño turbo.

¿Me he vuelto loco? No, todo tiene su explicación. El propulsor 0.9 TCe es el turbo más pequeño de Renault, con apenas 900 centímetros cúbicos de cilindrada, inyección indirecta y un turbo de baja inercia y contenido tamaño. Es un motor en el fondo muy sencillo, pero no por ello poco eficiente. Su potencia de 90 CV se alcanza a 5.250 rpm y su par máximo de 135 Nm a 2.500 rpm es equivalente al de un gasolina de 1.6 litros atmosférico, con la ventaja de ser entregado a un régimen de diésel. El consumo medio homologado es ridículo, de sólo 4,5 l/100 km. Sólo puedo asociar este motor a una caja de cambios manual de cinco relaciones.

Está exento del Impuesto de Matriculación al emitir 105 g/km de dióxido de carbono y sobre el papel es uno de los gasolina no híbridos más eficientes del mercado. Con un peso de 1.130 kg, es capaz de acelerar hasta los 100 km/h en 12,2 segundos, con una velocidad máxima de 182 km/h. Todas las prestaciones y consumos hay que verlos en condiciones reales, por lo que nos reservamos el veredicto de momento. No hay nada destacable en lo tocante a chasis, con suspensión independiente delantera, eje rígido trasero. Los frenos son de tambor en el eje trasero, una solución barata que aún se ve en el segmento B.

¿A qué viene lo de los sonidos espaciales? Un pequeño gadget que el Renault Clio nos ofrece es un simulador de sonidos, que acompasados al régimen del motor, camuflan el sonido del tricilíndrico y lo reemplazan por una biblioteca de sonidos entre los que podemos escoger el sedoso sonido de un Laguna Coupé, el sonido de un Clio V6, un Mégane de competición, una moto clásica, un coche de los años 30 o… una nave espacial. Un detalle muy curioso con el que yo y mis amigos pasamos un rato muy divertido. ¿Cómo suena una nave espacial a 6.000 rpm? Una batidora cósmica es una buena aproximación, si lo lográis imaginar.

Con el ahorro en el ADN

Me subo al coche y arranco el propulsor. Se despierta malhumorado, rumoroso y con vibraciones en frío bastante perceptibles. Emprendo marchas y me encuentro con la típica caja de cambios Renault, de accionamiento duro y relativamente preciso, pero con un tacto artificial. Detalles de quemado que poco deberían preocupar a un usuario estándar. En el tráfico urbano el motor 0.9 TCe va cogiendo temperatura, y en su óptimo no vibra de manera ostensiblemente superior a un cuatro cilindros al ralentí, a pesar de percibirse su carácter tricilíndrico.

El tacto de un tricilíndrico siempre es un poco más rudo, debido a las vibraciones causadas por el cigüeñal, inherentemente superiores por la arquitectura de estos motores. Al acelerar se percibe una vibración, pero que no resulta molesta en absoluto. Curiosamente, el sonido de este tricilíndrico está bastante logrado, y haciendo una – fuerte – abstracción podemos imaginar que hay un número doble de cilindros bajo el capó. El motor es progresivo por encima de las 1.500 rpm, con un empuje decente a bajo régimen, que evita que tengamos que hacer una conducción agresiva, beneficiando al consumo.

Recupera bien, pero la aceleración que ofrece este motor es bastante limitada. No obstante, gasta muy poco.

Este propulsor lleva de serie un sistema Stop&Start de excelente funcionamiento. Su desconexión es silenciosa e imperceptible, su arranque muy rápido. Veo mucho más interesante un S&S en un utilitario de gasolina que en un diésel, con complicados sistemas anticontaminación que se dañan fácilmente en ciudad. A poco que seamos sensatos con el acelerador, lograremos medias urbanas de entre 6,5 y 7 litros a los 100 kilómetros. Medias que realizaremos en un coche de dirección muy asistida y muy ágil en tráfico urbano, aunque pecando de una suspensión un tanto seca, sin tener en un tarado firme su causa.

El Renault Clio ST 0.9 TCe tiene un modo ECO que podemos activar junto a la palanca de cambios. Suaviza la respuesta del acelerador, percibiremos que el coche “camina menos”, pero ahorraremos combustible. Un asistente en el sistema R-Link nos califica anticipación, aceleración y cambios de marcha, e incluso nos da notas. No he conseguido nunca más de un 90 sobre 100, y eso que siempre he sido un buen estudiante. Una luz verde sobre la instrumentación también nos indica si estamos conduciendo de manera eficiente, tornándose amarilla o naranja si nos pesa el pie más de la cuenta.

Lo que no me convence tanto es la visibilidad trasera, perjudicada por unos pilares no precisamente estrechos y una línea deportiva que no sienta bien a la ventana trasera, que no es tan grande como debiera.

66
FOTOS
VER TODASVER TODAS

¿Es una alternativa al diésel?

Para mí, absolutamente sí. Me explico: he probado el coche en todos los terrenos posibles, desde la autopista hasta los puertos de montaña, pasando por la ciudad. En autopista, a pesar de estar girando a unas 3.000 rpm a velocidades legales de 120 km/h, el motor de 898 cc es muy económico. Ha consumido sólo 5,1 l/100 km en un trayecto de Madrid a Asturias, en el que hubo dos puertos de montaña que se subieron a un ritmo fuerte, con un clima muy frío que también penaliza a los consumos. Dudo que el 1.5 dCi de 90 CV hubiese logrado un consumo real de menos de 4,5 l/100 km en el mismo trayecto.

El motor recupera muy bien en su zona de par máximo, sin apenas turbo-lag. Al ser más ligero que la alternativa diésel el paso por curva es mejor – sin ser ni querer ser un vehículo de corte dinámico en esta versión, con balanceos grandes en apoyos fuertes y una dirección muy poco comunicativa – y las facturas de mantenimiento serán menores. Igualmente serán menores y menos costosas las averías, con prestaciones idénticas. A igualdad de equipamiento, hay una diferencia de precio de 1.650 euros a favor del TCe. En base al consumo homologado, habría que realizar más de 100.000 km para amortizar el diésel. Las cifras hablan por sí mismas.

En Diariomotor hemos hablado a fondo de los beneficios de la gasolina frente al diésel, y salvo en casos donde se vayan a realizar muchos kilómetros de manera casi exclusiva en carretera, la respuesta a la pregunta diésel o gasolina es gasolina. No obstante, una cosa debe quedar clara: es un propulsor con el que no obtendremos una fuerte aceleración o grandes recuperaciones, sus ritmos son tranquilos y no le gustan las prisas.

Rivales y equipamiento

Por un precio de 16.500 euros, descuentos comerciales y Plan PIVE incluido, tendremos en nuestro garaje un Renault Clio 0.9 TCe eco2 Dynamique como el que acabamos de probar en Diariomotor. El equipamiento de este vehículo es más que satisfactorio, y no presenta ninguna laguna que haya que cubrir a base de extras. Con este acabado dispondremos de aire acondicionado, pantalla táctil de 7” con sistema R-Link y navegador, volante de cuero, llantas de 16 pulgadas o regulador y limitador de velocidad. Una dotación decente, que presenta algunas lagunas que tienen poca excusa.

Aunque el ESP es de serie, no lo es el reposacabezas central trasero, que expone al pasajero a un potencialmente fatal latigazo cervical. Tampoco son de serie los elevalunas eléctricos traseros, los sensores de luz y lluvia, o la conexión a Internet del sistema R-Link con activación por voz, necesaria para extraer el potencial de sus apps. No son lagunas graves – a excepción del reposacabezas – pero nos obligan a desembolsar dinero en paquetes de equipamiento que vamos a querer en muchos casos. En lo tocante a rivales, es un segmento que no tiene tanta competencia como solía tener, pero sigue habiendo alternativas.

El Skoda Fabia Combi – cuando sea lanzado – se perfila como una alternativa muy a tener en cuenta para el Renault Clio ST, junto también al SEAT Ibiza ST, para mí la referencia en este sub-segmento. Incluso pequeños monovolúmenes pueden suponer una alternativa – aunque más costosa – al Renault Clio ST, que por precio se posiciona como una de las mejores alternativas del segmento.

En Diariomotor: Renault Clio ST 0.9 TCe, a prueba. Un familiar muy atípico

Vídeo destacado del Renault Clio