Toyota Yaris hybrid 2015, a prueba: el rey de la “selva” urbana

 |  @davidvillarreal  | 

El Toyota Yaris se ha actualizado, con un nuevo rostro, un oportuno lavado de cara que pretenden mantener en la lucha del segmento B a uno de los benjamines de la gama Toyota. El Toyota Yaris es además el segundo modelo más vendido en España tras el Auris. Por eso nos hemos querido poner a los mandos de este coche, y no con un motor cualquiera. Hemos probado el nuevo Toyota Yaris hybrid 2015, que en tanto híbrido, creemos que es la versión que realmente marca la diferencia con respecto a la mayoría de las propuestas de su competencia. Nuestro objetivo también ha sido el de analizar cómo ha cambiado y comprobar si de verdad sigue siendo el rey de la ciudad, ese coche comedido, confortable y ahorrador que conocimos por primera vez en 2012.

El Toyota Yaris hybrid se diferenciaba estéticamente, y mucho, del Yaris no híbrido. Toyota ha roto con esa seña de identidad, y ahora el hybrid solo se diferencia del resto por ciertos detalles, como los emblemas de Toyota con fondo azul.

¿Qué hay de nuevo, Yaris? La llegada del Yaris hybrid, en 2012, no solo consiguió mi interés por el hecho de dotar de una mecánica híbrida a un segmento B, sino también por haberse ganado una estética más atractiva que con el resto de mecánicas. En esta actualización, el Yaris hybrid goza de un diseño mucho más cercano al del resto de la gama Yaris, que en toda su extensión ha acogido ese característico frontal con forma de equis y unas barras cromadas que delimitan la parrilla y se prolongan hasta los faros, también de nuevo diseño.

Aún así, el Toyota Yaris hybrid sigue conservando algún que otro detalle de distinción, como el tono azulado del emblema de Toyota, la denominación hybrid en las aletas delanteras y pequeños detalles estéticos que ahora casi pasan desapercibidos.

En España, uno de cada tres Toyota Yaris que se vendan a partir de ahora serán híbridos.

Al observar su zaga también podrás comprobar que el Toyota Yaris ha adquirido un nuevo diseño de pilotos traseros, basados en LED, o una nueva integración del difusor trasero y el espacio reservado para la placa de matrícula.

Pero vayamos al quid de la cuestión. El Toyota Yaris está disponible con dos motores de gasolina, de 70 y 100 CV; un motor diésel, de 90 CV; y un motor híbrido, el Yaris hybrid. Según Toyota, se espera que en España uno de cada tres clientes escoja un hybrid. Y a priori me parece que es una expectativa lógica. El Toyota Yaris tiene sus pros y sus contras, probablemente en la mayoría de los aspectos no sea, ni mucho menos, el mejor de su categoría. Pero si hay algo que de verdad lo convierte en una opción recomendable, e interesante, es la presencia de esta mecánica híbrida.

Si un Toyota Yaris con acabado básico, City, arranca en 10.240€ con motor de gasolina y 70 CV, el hybrid City hace lo propio en 14.190€. Para hacer que sea aún más competitivo, Toyota ha extendido la gama hybrid para que goce de las tres líneas de equipamiento presentes en el resto de la gama Yaris, es decir, habrá un hybrid City, hybrid Active y hybrid Advance. Como ya te habrás imaginado, el de nuestra prueba es un Advance, el más equipado de toda la gama, más extras.

¿Por qué el Toyota Yaris hybrid es el rey de la ciudad?

Con este utilitario es factible hacer consumos en el orden de los 4 litros/100 kilómetros, tanto en ciudad como en carretera.

Más allá de sus cotas, perfectas para un coche que se las dará de urbano y a su vez es suficientemente espacioso para cuatro pasajeros, aunque pueda alojar legalmente hasta cinco, y goce de un maletero aceptable. La verdadera clave del Toyota Yaris Hybrid la tenemos en el conjunto mecánico, compuesto por un motor térmico de gasolina (de ciclo Atkinson) de cuatro cilindros, un motor eléctrico y una transmisión “automática” de engranajes planetarios, que en la práctica ofrece las mismas sensaciones que un variador continuo, con un total de 100 CV de potencia.

La clave la tenemos, por lo tanto, en una combinación mecánica con la que es relativamente sencillo obtener consumos en torno a los 4 litros/100 kilómetros en ciudad y que en carretera, a velocidades legales y siendo cuidadosos con el acelerador, puede rondar los 4.5 litros/100 kilómetros, y no superar los 5 litros/100 kilómetros. Son consumos muy bajos, incluso mejores que los de muchos diésel, gracias sobre todo al aprovechamiento de la energía que consigue recargando y descargando su batería de Ni-Mh.

La excusa de buscar un utilitario cómodo con cambio automático ya basta para que consideremos que tiene un precio muy lógico, y eso sin tener en cuenta que el verdadero secreto del Yaris hybrid está en su mecánica híbrida.

Vaya por delante que no somos defensores de los cambios de variador continuo, y similares. Por ello tampoco lo vamos a ser del cambio de este Toyota Yaris hybrid. Pero sí somos conscientes de lo bien que casa esa transmisión con una mecánica híbrida, y de que probablemente sea la opción con más pros que contras a la hora de buscar un turismo pequeño, económico y confortable. En esta categoría lo más común es encontrarnos con transmisiones automáticas un tanto pobres, como los cambios pilotados. Y en los pocos modelos que ofrecen otra alternativa, como un doble embrague, el precio se encarece bastante. Piensa que un Volkswagen Polo 1.2 TSI de 90 CV con cambio DSG arranca (con línea Advance) en 17.750€ y que es unos 1.500€ más caro que el correspondiente con cambio manual.

En los precios en los que se mueven habitualmente muchos utilitarios con cambio automático, el Toyota Yaris hybrid ya puede competir. De manera que basta con que estemos buscando un utilitario automático – que ya sabemos que no es la opción con más adeptos en España – para que compense la elección de un Yaris hybrid. Y eso sin tener en cuenta que nos estaríamos llevando mucho más, por la tecnología híbrida que esconde bajo el capó.

Para más inri, el Toyota Yaris Hybrid es solo unos 1.540 – 1840€ más caro que un diésel de 90 CV. De manera que si lo que buscas es un utilitario eminentemente para la urbe, la decisión debería ser sumamente clara, decantarte por un híbrido.

Es confortable en la urbe, pero su dinámica es realmente pobre en carretera. El hybrid cumple, sin más, en cuanto a prestaciones, aunque evidentemente su habitat natural es la ciudad.

Aún con todo, y como ya os decíamos al principio, el Toyota Yaris deja bastante que desear en algunos aspectos. Como turismo urbano, para circular despacio, cómodos y tranquilos, cumple. En cualquier caso da la sensación de que Toyota ha abogado por un tarado de chasis demasiado blando, empezando por la dirección y continuando por sus amortiguadores, con demasiado recorrido. De manera que afrontar giros en distancias cortas ligeramente rápido, como cruzar una esquina, o entrar en una rotonda un poquito forzados, supone tener que estar preparados para un importante balanceo. La sensación que tuvimos en frenadas intensas, por ejemplo cuando nos sorprende tras un cambio de rasante en una autopista un atasco importante, fue la de tener que soportar un intenso cabeceo que en ocasiones me llegó incluso a preocupar. Un cabeceo y un balanceo que en ciertas situaciones compromete, y mucho, la estabilidad del coche.

Toyota se ha jugado todo a una única carta, la del utilitario competitivo en la urbe y apto para el que busque un turismo pequeño y cómodo para una conducción tranquila, sin más pretensiones. Y es fuera de la ciudad cuando salen a relucir la mayoría de sus defectos, especialmente con un motor cuyos 100 CV hemos de entender en clave híbrida – no se corresponden, ni mucho menos, con las prestaciones que esperaríamos de 100 CV en un diésel o un gasolina turbo, por ejemplo – y por la sonoridad del motor cuando aceleramos con insistencia. Si buscas un coche de dimensiones contenidas (que aún así es más grande que este Yaris) y que cumpla en carretera, te recomendamos que mires al nuevo Auris (ver prueba del Toyota Auris 2015), o que directamente pienses en un segmento B de la competencia.

Sus prestaciones cabe destacar que son modestas. Un Yaris diésel de 90 CV acelera de 0 a 100 km/h en 10.8 segundos, mientras que un Yaris hybrid de 100 CV lo hace en 11.8 segundos.

No te vayas muy lejos, porque en los próximos días os seguiremos hablando de este modelo. Os contaremos cómo ha mejorado a nivel de equipamiento, calidad apreciada, etcétera, y cómo se distribuye la gama Yaris 2015.

En Diariomotor: Toyota Auris 2015, a prueba: foto a foto, así ha evolucionado el compacto de Toyota

Auris

Lee a continuación: ¿Y si nos encontráramos con un Toyota Yaris “de calle” más picante?

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  • He

    Hay algunos detalles que, ya que lo comparáis de forma errónea con la versión diésel, deberíais haber probado. Por ejemplo, en el 80-120 el hybrido barre al diésel. Porque? Simple, porque a partir de 70km/h, la limitación de vueltas del motor variador deja de existir y tenemos a nuestra disposición los 100cv. Por no hablar de que no existe rotura de par durante la recuperación al no haber cambio.

    Otro detalle por experiencia personal. Con la rueda 15′ de la versión intermedia, a 125km/h de marcador, con el cruiser, el modo eco activado, 4 personas, 4 maletas y alguna bolsa y el climatizador con 27°C de temperatura exterior el coche hace 5.9l/100km durante quasi 40km. El diésel en las mismas condiciones gasto 5.9 tambien.

    En ciudad, no hay que decirlo, gasta más de un litro menos.

    Lo de las carencias que comentáis, excepto el ruido al acelerar a fondo que es pura cuestión de habito, son a mi parecer ventajas. El confort y sonoridad en el resto de casos, es decir casi la totalidad del tiempo, son muy superiores por ejemplo.

    Pero eso no se tiene que decir porque hay que vender diésel como sea. No?…

    • jimb

      Completamente de acuerdo.

  • Haiss

    Tal y como lo aveis puesto el proximo articulo no creo que lo quiera leer mucha gente. Nunca entendere esa mania de la prensa al decir que por carretera un coche de menos de 100 cv es inviable, como si fuera la mayor mugre del mundo. Señores a velocidad legal de 120km/h sobra coche. Yo tuve un Honda civic de 90cv y el coche iba sin ningun problema en viaje de mas de 600km y eso que el limite por aquel entonces en carretera era de 140km/h.

  • Rotodos Shur

    Por mi buen coche que sea nunca me compraria un coche tan feo, hasta el anterior modelo estaba mucho mejor.

    Ahora tiene cara de pez muerto

  • Pableras

    Este me parece un modelo redondo, pero creo que tiene un incoveniente muy grande: tiene un precio alto. Ojo! Alto no tiene porqué significar caro. Si tienes en cuenta el equipamiento (principalmente el cambio automático) y la tecnología que equipa, no es caro. Pero si puedes prescindir de esto, encuentras alternativas mucho más asequibles.

  • Imma

    Me acabo de comprar un Toyota Yaris híbrido. Por ciudad muy bien, no gasta casi nada aunque ya podría ser sólo de combustión porque no le encuentro el sentido al híbrido que se recarga con el motor de gasolina, si en ciudad que sólo tendría que ir con el eléctrico gasta 3.1 l/100km y en carretera donde sólo va el de combustión gasta 3.3 l/100km. Un engaño
    La autonomía del eléctrico no llega ni al final de la calle y ya se enciende el de combustión. Lo bueno es que no gasta mucho pero no haría falta el motor eléctrico, ya que dura sólo unos metros y tiene que volver a cargarse.

    Además, lo que me ha enfadado más ha sido que el híbrido lo venden como que tiene 100 caballos de potencia: 70 del motor de gasolina y 30 del motor del motor eléctrico pero no es verdad. En carretera y en subida no puede, se tiene que revolucionar mucho antes de pillar la subida sino en el mismo lugar donde iba a 120 km/h ahora con este ¡voy a 80 km/h! Tira igual que uno que tuve de 70 caballos.
    Al revolucionarlo gasta más, así que mi viaje de ida y vuelta Lleida-Girona gasté 10 euros más que con mi antiguo peugeot turbo diesel de 90 caballos.
    Así que lo que dicen que gasta 3.3 l/100km es mentira porque en Europa se circula a 120 km/h y entonces gasta más porque no puede. Los 3.3 l cada 100km de carretera será en Japón que en autopistas se circula a 100 km/h y en algunos tramos de esas autopistas a 80 km/h.

    Les he vuelto a preguntar en el concesionario cuántos caballos tiene y me han repetido que 100 cv., lo hemos probado y apretan el acelerador hasta el suelo así que sí que llega a la velocidad pero el motor ruge muchísimo, ¡qué ruido! Si lo revoluciono tanto seguro que no va a aguantar 10 años y gastará un montón.
    Al volver al concesionario, el comercial me preguntó porque no me había comprado un Auris que tiene más potencia. Así que esa es la solución, comprarse otro.

    Que rabia, ahora a ir en esta cafetera, por suerte me muevo más por ciudad últimamente pero repito que el híbrido de Toyota que se recarga con el motor de gasolina, es un engañabobos.

  • Alberto

    Imme, la persona que compra un híbrido debe tener muy en cuenta lo siguiente:
    1.- Tiene que ser un conductor ecológico y disfrutar reduciendo los consumos
    y la contaminación.
    2.- Debe conducir de forma muy tranquila. Sin pequeñas o grandes aceleraciones innecesarias ni frenadas intensas o imprevistas.
    3.- Hay que utilizar el vehículo preferentemente en entornos urbanos o en carreteras interurbanas con curvas, desníveles, tramos de baja velocidad, zonas llanas, etc.
    4.- No es nada recomendable comprarse un híbrido (especialmente un Yaris) para realizar frecuentes y largos desplazamientos por carreteras con velocidades elevadas y constantes.
    5.- Hay que mentalizarse de que el vehículo híbrido es eficiente cuando se conduce de forma híbrida. Si se tiene que recargar continuamente la batería mediante el motor es que no se está haciendo bien.
    6.- El que se compre un híbrido debe tener claro que debe hacer una conducción muy previsora continuamente y así propiciar la recarga de la batería sin utilizar el motor. Un ejemplo: si te acercas a un cruce debes levantar el pie del acelerador con antelación para que vaya actuando la recarga por desaceleración y, si además es necesario utilizar el freno, intentar que sea el eléctrico y no el mecánico para así aumentar la cantidad de recarga. Otro ejemplo: si vas bajando una pendiente pronunciada debes colocar la palanca de cambios en la posición B, para propiciar un efecto de freno-motor y recargar así la batería mediante el propio motor eléctrico, etc. etc.
    ¿Qué ocurre muchas veces cuando la gente se compra un coche (híbrido o no)? Pues que lo hacen sin tener mucha idea de lo que están comprando.
    Quizá, en el caso de los híbridos, también ocurre que no conviene decirle a los potenciales compradores la verdad: que van a tener que concentrarse en la conducción y en el entorno y emplearse a fondo para intentar alcanzar los niveles de consumo publicitados. Pero ese esfuerzo para un conductor ecológico, de conducción calmada y en el entorno adecuado puede ser un acicate para poner en práctica una forma de conducir más placentera, relajante, silenciosa, segura, legal, ecológica, económica, etc.
    Si a eso le añadimos que la mecánica de un híbrido como el Yaris carece de embrague, caja de cambios, alternador, motor de arranque, inyección directa, turbocompresor, correa de distribución, etc… pues esto conlleva una fiabilidad y duración del motor mayores que en otros vehículos convencionales. También el uso frecuente del frenado eléctrico conlleva una mayor duración del sistema de frenado mecánico, etc.
    Por todo lo anterior me llama la atención haber visto por internet muchas pruebas de híbridos de Toyota, donde en los vídeos se ven contínuas aceleradas y frenadas, o se leen numerosas alusiones a la tapicería, el salpicadero, la amortiguación, etc… pero apenas sale o no sale información sobre el funcionamiento del motor híbrido, las ventajas mecánicas, la recarga de la batería, etc.
    Y termino diciendo que estoy pendiente de comprarme un Yaris, después de haberle dado muchísimas vueltas al asunto, y tras haber hecho las pertinentes pruebas de conducción del Yaris y del Auris.
    Saludos

    • Sura

      Estoy totalmente de acuerdo. Es una de mis opciones serias de compra. Otro punto mas que añadiria yo es la estupida costumbre que veo en muchos conductores de llegar a 50 kmh hasta un semaforo en rojo para frenar bruscamente los ultimos 5 metros cuando anticipandose lo suficiente, soltando el acelerador el coche va reduciendo suavemente y en muchos casos el semaforo pasa a verde aun con el coche en movimiento. (muchos camioneros sabran de lo que hablo).