Hablemos de Autopilot y de cómo Tesla puede destruir la ambición de comercializar coches autónomos

 |  @davidvillarreal  | 

¿Por qué tu flamante berlina de lujo no es capaz de conducir “sola”, sin que pongas las manos en el volante, en autopista? ¿Por qué Tesla sí puede hacerlo? ¿Acaso marcas como Mercedes-Benz, Audi, BMW, Jaguar, etcétera, no pueden ofrecer esta tecnología en productos que a menudo se acercan (o incluso superan) los 100.000€? Si lo pensamos detenidamente, un Tesla Model S no emplea necesariamente una tecnología mucho más avanzada que la que podamos encontrar en otras berlinas de lujo modernas (esencialmente hablamos de un control de la dirección y los pedales, y una serie de sensores para controlar la presencia de otros coches, y las líneas de la carretera). Dicho lo cual, ¿por qué tanto entusiasmo con Autopilot? ¿Estamos ante la jugada más arriesgada de Elon Musk? ¿Por qué desde otras marcas se está temiendo que Tesla haya ido demasiado lejos, lanzando esta tecnología antes de que la sociedad estuviera preparada para ello?

Mashable publica estos días un artículo en el que citan una frase de Stephen Boulter, Project Manager del Jaguar XF, hablando acerca de Autopilot y el gran temor que ha despertado entre muchos ingenieros: “si sucede algo (con Autopilot), podría provocar que la tecnología se retrase una década”. Boulter opina que el hecho de que el uso de Autopilot – dios no lo quiera – acabe en una tragedia podría provocar que la implantación del coche autónomo se retrase una década más. Y – sinceramente – no creemos que sus palabras escondan envidia de Tesla Motors, ni mucho menos, sino preocupaciones habituales en fabricantes conscientes de que un movimiento en falso puede suponer un golpe, prácticamente irreparable, para su credibilidad como marca.

Y nos consta que por la cabeza del propio Elon Musk ya han pasado pensamientos similares. Especialmente al encontrarnos con que, tras el lanzamiento de Autopilot, comenzaban a surgir en Youtube infinidad de vídeos en los que fuimos testigos de la estupidez, e irresponsabilidad, de algunos usuarios, que tuvieron que afrontar situaciones de gran peligro por hacer un uso inadecuado de la tecnología.

El problema, en definitiva, no es de Autopilot, sino del usuario inconsciente que pretende utilizar esta tecnología – destinada solo a trayectos en autopista y autovía – en carreteras para las cuales ha sido diseñado. Autopilot no hace que el Tesla Model S se convierta en un coche autónomo, aunque sí automatiza la conducción en carretera. Y no entender esta cuestión puede acabar, como mínimo, en accidentes muy graves en los que Autopilot sea considerado el culpable, y no el conductor que hizo un uso irresponsable de la tecnología que tenía entre manos.

El coche autónomo siempre ha estado en tela de juicio, y lo estará. Para muestra los comentarios en este y otros medios al hilo del viaje que realizó hace tan solo unos días el prototipo de Citroën, entre las ciudades de Vigo y Madrid. A los conductores nos preocupa que una máquina comparta carretera con nosotros, sin intervención de un humano. Pero irónicamente rara vez nos preocupamos de que estemos cruzándonos a diario con conductores que a veces es difícil comprender que hayan obtenido permiso para conducir, con conductores que llevan encima un puñado de copas de más, no han dormido bien esa noche, o están tan estresados que poner un volante entre sus manos es un auténtico peligro.

Bastaría un accidente utilizando Autopilot, aún sin que fuera culpable la tecnología de ello, para que la opinión pública, y por ende los legisladores, opusieran toda su resistencia a la llegada del coche autónomo.

Elon Musk sabía que su tecnología estaba preparada para afrontar el reto. Pero quizás sobrestimó la capacidad de sus clientes para saber en qué momento puede utilizarse Autopilot, y en qué momento no (para lo cual siempre existe la solución de añadir limitaciones mediante el software). Pero sobre todo no consiguió que sus clientes comprendieran que Autopilot, de momento, no hace que el Tesla Model S sea autónomo, y que la responsabilidad – con Autopilot, o sin él – es siempre del conductor.

En Diariomotor:

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