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La humilde pero emotiva vuelta en el Citroën más mítico de todos los tiempos (+vídeo)

Javier López | @jlopezbryan96 | 14 Jul 2022
Citroen 2cv Video Conduccion Portada
Citroen 2cv Video Conduccion Portada

Creo que pocos coches son tan carismáticos e icónicos como el Citroën 2CV, modelo que ha marcado un antes y un después en la vida de muchas personas. Es por ello que cuando uno se encuentra con un vídeo de un 2CV circulando por Estados Unidos necesita no solo admirarlo, sino también compartirlo. Tanto por lo que implica el clásico de los dos chevrones como por lo raro e inusual que es ver uno por tierras estadounidenses.

Sea como fuere, el youtuber Tedward ha tenido acceso a un 2CV, y no a un 2CV cualquiera, sino a la edición especial Charleston. Todo implica a que algún americano enamorado del icono francés decidió aventurarse a importar uno a Estados Unidos, deshaciéndose de este tiempo después para acabar así en Bond Group, un compra-venta especializado en todo tipo de coches clásicos.

Humilde pero emotiva: así es la vuelta a los mandos de este Citroën 2CV

Esta edición especial del Citroën 2CV estaba inicialmente limitada a 8.000 unidades, pero fue tal la acogida de la versión que decidieron convertir al Charleston en un acabado más. Este se distingue por su característica carrocería bi-color conformada por un rojo apagado y negro.

Este cuenta con un motor bóxer bicilíndrico que erogaba 29 CV y 38 Nm de par, cifras que se gestionan por medio de una caja de cambios manual de cuatro relaciones. No, las prestaciones no son fulgurantes, ni tampoco las sensaciones al volante, que, según el propio youtuber, "produce miedo debido a la suspensión, especialmente en giros", aunque añade que "todo es relativo, ya que estoy acostumbrado a un Honda Civic moderno."

Sea como fuere, lo que está claro es que el Citroën 2CV no deja indiferente a nadie, y perdurará en nuestras memorias por siempre. No, no es el clásico más eficaz del mundo y sí, da miedo coger ciertas curvas cerradas a sus mandos, pero ahí radica parte del encanto de este clásico francés que nos alegra profundamente que haya partido desde seguramente la factoría de Vigo para terminar, por algún casual, en tierras americanas.