A inicios de este mes se oficializó la suspensión de los 1.812 kilómetros de Qatar, primera fecha del calendario del Campeonato Mundial de Resistencia, debido a la inestabilidad que existe en la región del Medio Oriente tras desatarse un conflicto bélico. En tal sentido, el WEC ha pospuesto la carrera a realizarse en el circuito de Lusail al final de la temporada, para encadenarla con las 8 Horas de Bahréin, sería entonces la penúltima cita de la temporada, la cual se disputaría el 24 de octubre, en tanto el cierre sería en el Circuito Internacional de Bahréin el 7 de noviembre, dando por hecho que para entonces el conflicto armado no represente un riesgo para la celebración de ambos eventos.
Esta situación ha representado un gran problema para la FIA porque el ente federativo presidido por Mohammed Ben Sulayem, procedente de los Emiratos Árabes Unidos, asume la responsabilidad de velar por la seguridad de pilotos, equipos, público y demás personas involucradas en la organización y realización de las carreras programadas en la región. Si bien en el WEC se logró, en teoría, resolver el problema, en lo que respecta a la Fórmula 1 el panorama es más complejo debido a la configuración del calendario, el cual dificulta encontrar fechas disponibles para el último trimestre del año. La suspensión tanto del Gran Premio de Bahréin como del de Arabia Saudita es un hecho, ambas fechas programadas para el venidero mes de abril no se podrán realizar por evidentes motivos de fuerza mayor. Es imposible celebrar un evento deportivo de tal magnitud en medio de una guerra en la cual Bahréin participa de manera indirecta ya que alberga una base militar estadounidense cerca de un conjunto residencial ubicado en Manama, capital del país, además de una importante refinería y una planta de desalinización de agua, objetivos que han sido atacados recientemente.
La suspensión de tales fechas apenas es el comienzo de una cantidad de movimientos que se deben realizar para que la logística permita que dos carreras de reemplazo puedan insertarse el mes que viene, lo que requiere la firma de nuevos contratos con organizadores y promotores y eso no luce muy interesante debido a las obligaciones que se deben cumplir en un lapso de tiempo tan corto. La suspensión de dos grandes premios en el Medio Oriente trae consigo repercusiones negativas para patrocinadores y autoridades que invirtieron recursos financieros en ambos eventos y ahora observan que todo puede perderse. En el WEC no se presentó mayor trauma porque su calendario permite cambios, pero en el de la Fórmula 1 tendría que plantearse insertar estas dos fechas en diciembre, luego de Qatar y reprogramar el de Abu Dhabi casi al final del año. La prioridad es garantizar la seguridad de las personas y en tal sentido todos los involucrados deberán organizarse para adaptarse a esta nueva contingencia que afecta a la Fórmula 1.





