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Control Stop. El Rally de Suecia por encima de todo

Si en unos años nos paramos a recordar la edición del Rally de Suecia disputada en 2020, seguramente nos quedemos con la imagen de Kalle Rovanperä logrando su primer scratch absoluto en el Mundial de Rallyes. Quizás para entonces ya estemos hablando de un campeón intercontinental ya consagrado, tal vez se quede por el camino. Lo único que parece claro es que los finlandeses voladores ya han dado la bienvenida a un nuevo aprendiz, y que este ha llegado sobradamente preparado hasta tal punto de que ha sido capaz de en una única especial de haber conseguido opacar ligeramente el fin de semana perfecto que llevó a Elfyn Evans a su segunda victoria.

En la meta, su padre Gwyndaf se colaba vestido con un chaleco de prensa audiovisual del WRC para felicitar con una sonrisa enorme a un hijo que había culminado una actuación perfecta, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados el galés cuando las condiciones se ponen difíciles, como ya se pudo ver en aquel Tour de Corse pasado por agua de 2015. Atacó el sábado con una contundencia tal que terminó por descolgar a un Ott Tänak que necesitaba los puntos y la confianza de terminar la prueba.

Tampoco Elfyn Evans quería correr riesgos absurdos en la Power Stage. En su cabeza durante la noche las imágenes del puente de Argentina en 2017 y del bache en Córcega 2019 que terminó con la posibilidad de que en su palmarés lucieran actualmente el doble de triunfos mundialistas. Cuando le tocó ponerse el mono ignifugo en el hotel en torno a las 10 de la mañana, sin duda uno de los domingos menos madrugadores para los hombres del WRC, estaba decidido a convertirse en el primer británico en ganar la prueba escandinava, y de paso, permitirle saborear a Scott Martin por primera vez el sabor del champan desde el escalón más alto del podio.

Con Tänak llevándose la segunda plaza, Kalle Rovanperä se destapó en Likenäs, un tramo muy trillado por parte de los pilotos más experimentados del Mundial, en el que el finlandés era todo un debutante. La cara de emoción de Tommi Mäkinen es la de muchos de los aficionados que se percataron por primera vez de esa estrella que trae consigo el hijo de Harri.

Dentro de su timidez e imagen imberbe, Kalle ha demostrado estar capacitado para volar al volante de un World Rally Car, logrando en su segundo rally, con apenas 450 kilómetros competitivos a sus espaldas (sumados a la experiencia del Arctic), no solo el primer scratch y victoria en una Power Stage, sino también el podio en una cita que a buen seguro no se parecía nada a ninguno de los terrenos en los que puede haber rodado con uno de los coches de la categoría reina. Uno de esos “mensajes” que hay que lanzar que siempre han comentado Carlos Sainz y Luis Moya durante los últimos años al ser cuestionados sobre las nuevas generaciones de pilotos. Desde luego, ganarle a Ogier en un mano a mano es capaz de licenciar a cualquiera.

La difícil adaptación de Sébastien Ogier al Toyota:

Ese es precisamente otro de los temas. El francés no estuvo en condiciones de estrenar su casillero con Toyota, faltando a su cita habitual con el podio (el año pasado con el Citroën también claudicó en hasta cinco ocasiones) y dando síntomas de que por el momento no ha terminado de amoldar su estilo de pilotaje a la reactividad y nerviosismo con el que actúa el Toyota Yaris WRC, especialmente en condiciones de poco grip.

México sin duda será una fecha marcada en rojo para él, especialmente en condiciones de seco y aprovechando que no parte entre los dos primeros puestos durante la etapa del viernes. Tiene poder de reacción y ha dejado patente en otras ocasiones que es capaz de lucir la consistencia que le ha vuelto a faltar aquí a Thierry Neuville, pero a buen seguro se ha ido ligeramente inquieto al pensar que Elfyn Evans puede convertirse en el cuarto mosquetero. Sobre la posibilidad de que Mäkinen consiga convencerle de que no se retire… tiene pinta de que será difícil hacerle cambiar de opinión, aunque el debut con el equipo haya sido prometedor.

Si Esapekka Lappi realizó una actuación que le sirve para aprobar, en el caso de Teemu Suninen, el bajón de confianza que le supuso la salida en el Shakedown 1 le perjudicó considerablemente en una prueba tan al sprint, mientras que a Craig Breen se le notó también que faltaba kilometraje previo para poder aspirar a un Top5. Por su lado, Takamoto Katsuta sigue completando rallyes, pero obviamente en su caso la curva de aprendizaje será más plana que la que pueda tener Kalle Rovanperä, precisamente porque él cumple con ese perfil de competidor trabajador que va dando pequeños pasos (recordemos que es un piloto reconvertido de los circuitos), mientras que el finés es algo que lleva completamente intrínseco y que le sale de forma natural. Algo que por otra parte puede ser normal cuando llevas desde los ocho años montado en un coche y derrapando sobre el hielo.

En las categorías teloneras, prometedor inicio para Citroën Racing y su C3 R5 pilotado por Mads Ostberg, buen resultado de los Hyundai dentro de WRC3, con un Jari Huttunen que parece inexplicable que este año solo tenga programa para competir en el Rally de Finlandia y en el Nacional Polaco, mientras que la imagen más agridulce nos la dejó un Pontus Tidemand que no termina de encontrar su sitio, así como la estructura forma por Nikolay Gryazin y Ole-Christian Veiby con los i20 NG R5 ‘oficiales’, a los que se les debería exigir muy pronto que empiecen a terminar rallyes sin problemas. En JWRC, condiciones muy complejas para los tracción delantera, lo que nos llevó a ver aparatosos accidentes como los protagonizados por Jon Armstrong o Fabio Andolfi.

Hay que hacer algo con el Rally de Suecia:

Obviamente no me gustaría cerrar estas líneas sin pensar en lo ocurrido en cuanto al propio rally en sí. Obviamente es inaceptable que un rally mundialista cuente con apenas 148 kilómetros competitivos, y mucho menos que estos se extiendan durante tres días para crear un espectáculo que no estuvo a la altura de las circunstancias y del campeonato que lo acoge. También hay que tener en cuenta que en este caso no existía plan B, como ya comentamos en nuestro articulo previo. O se corría con estos recortes o se tenía que cancelar la edición.

Salvada esta papeleta con mejor o peor nota, ahora el trabajo debe ir en otra línea. Como ya hemos podido ver en esta ocasión, ante estas circunstancias meteorológicas con hay opción para mantener la prueba escandinava, por lo que los organizadores deberán viajar en las próximas fechas hacia el norte con el objetivo de encontrar una sede más apropiada para una cita invernal. En poco más de una década, los rallyes de Suecia de 2008, 2014, 2016, 2019 y el de este 2020 han mostrado escasez de hielo y nieve, una tendencia que debe indicar a los responsables que es el momento de buscar soluciones y no parches. ¿Eso te asegura al 100% tener nieve? Obviamente no, pero sí aumentarás las probabilidades.

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