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Fórmula 1

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El caprichoso número 27 y el podio para Nico Hülkenberg

Humberto Gutiérrez | 29 Abr 2018
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Tras conquistar el campeonato de la GP2 en su debut, en el año 2009, Nico Hülkenberg ascendió a la Fórmula 1 de inmediato causando muy buena impresión, sobre todo tras alcanzar la pole en el circuito de Interlagos al volante de un Williams FW32. Pero ya han transcurrido unos cuantos años y aquella promesa se transformó en un curtido piloto que cuenta con 30 años de edad y ha acumulado 138 grandes premios sin subir al podio, un indeseable récord histórico que debería detener de un momento a otro, o eso se espera. No debe ser fácil para Hülkenberg permanecer asociado a un registro negativo y a la vez ser considerado uno de los pilotos más destacados de la actual parrilla.

Salvando las distancias, el caso Hülkenberg recuerda al de Jean Alesi persiguiendo su primera victoria. El francés, que también llevó el número 27, parecía un potencial campeón del mundo cuando debutó en la Fórmula 1 en 1989 y tras alcanzar su primer podio con un modesto Tyrrell en la temporada de 1990, todo hacía presagiar que ganaría muchas carreras con Ferrari, escudería a la que llegó un año después para acompañar a Alain Prost. Pero apenas pudo ganar en una ocasión, en su gran premio número 92, disputado en 1995. La espera fue larga, sin embargo la esperanza germina eternamente en la Fórmula 1.

Ciertamente, a diferencia de Alesi en sus años mozos, Hülkenberg todavía no desembarca en un equipo acostumbrado a ganar o que ostente un gran presupuesto para trazarse grandes objetivos. Williams, Sauber, Force India y Renault, escuderías que en los últimos años no han representado opciones competitivas, han albergado a Hülkenberg y el alemán ha correspondido a la confianza con una buena cantidad de puntos, hasta ahora 427. Más allá de la sumatoria de unidades para la causa de sus equipos, una característica que ha distinguido al alemán es que no ha exteriorizado su frustración señalando a factores ajenos como el origen de su deficiencia a la hora de cristalizar un podio.

El Hülkenberg de este tiempo no tiene la certeza de estar cerca o lejos de inscribir su nombre entre los ganadores de grandes premios o al menos de los que han alcanzado el podio. El Hülkenberg del pasado llegó a una Fórmula 1 con un fuerte signo alemán, así que básicamente era el chico nuevo en el vecindario. El legado de Michael Schumacher todavía estaba reciente, incluso el piloto regresó de su retiro junto con la escudería oficial Mercedes. Sebastian Vettel empezaba a deslumbrar, Nick Heidfeld sin BMW intentaba avanzar en solitario, Nico Rosberg aceptaba el reto de acompañar a Schumacher; y Adrian Sutil y Timo Glock se fijaban como meta quedarse el mayor tiempo posible. En un punto, el pasado y el presente se articulan y el joven Hülkenberg de 2010 se encontró con el hecho de perder su asiento en Williams para 2011 por no tener un gran patrocinador a su disposición.

A pesar de semejante tropiezo cuando apenas comenzaba su transitar en la Fórmula 1, siguió adelante y en la actualidad apenas Sebastian Vettel y él son los únicos pilotos alemanes en la parrilla. Además tiene una victoria en la edición 2015 en las 24 Horas de Le Mans con Porsche. Este año tiene en Renault un gran aliado para lograr su ansiado primer podio en la Fórmula 1 y a partir de allí proponerse metas más ambiciosas. Se debe aceptar que Nico Hülkenberg dejó de ser una promesa y por tal razón sus posibilidades de ir a Mercedes, Ferrari o Red Bull son nulas o muy remotas, sin embargo, está en un equipo oficial que comparte objetivos comunes con él.

Habrá que esperar entonces para ver cuándo la fortuna volverá a sonreir a un número 27. Ojalá sea temprano porque los años no perdonan a nadie.

Vía 1 Nextgen Auto