El doctor y la medicina contra el aburrimiento. El maestro y su pasión por la Fórmula 1

 |  @X3Humberto  | 

En el año de 1985, por casualidad encontré en la televisión el Gran Premio de Holanda y allí me quedé, obnubilado por el atractivo de esos monoplazas coloridos. Desde entonces me volví un febril seguidor de la Fórmula 1 y hasta ahora esa pasión no ha mermado con el paso de los años. Para aquel entonces, investigar o acceder a información extra acerca de las carreras era complicado porque casi toda la prensa reproducía solamente lo que emitían las agencias de noticias. De cuando Internet era un atrevido anhelo de la ciencia ficción y las voces alternativas no estaban disponibles en todas partes. En ese tiempo era casi imposible aprender sobre Fórmula 1 más allá de lo que ofrecían los encargados de transmitir las carreras, quienes en su mayoría no manifestaban suficiente interés en las virtudes pedagógicas de narrar los grandes premios.

Tuve la gran dicha de observar íntegra la temporada de 1986, desde Jacarepagua hasta Adelaide permanecí junto a una pantalla. Con muchas preguntas, casi todas sin respuestas, seguía con fervor las carreras y sus verdaderos protagonistas: Alain Prost, Nigel Mansell, Nelson Piquet, Ayrton Senna, Gerhard Berger, Keke Rosberg, McLaren, Lotus, Ferrari, Williams, Benetton, TAG, Honda, BMW, Tyrrell, Cosworth, Brabham; eran parte de mi cotidianidad ya que vivía la Fórmula 1 de un modo obsesivo. Cada carrera resultaba impredecible y eso me mantenía en constante motivación. Pero también sentía curiosidad por saber el por qué cada circuito era distinto y no se corría dos veces allí, por qué hay motores turbos y aspirados, por qué Ferrari era el equipo más popular pero no ganaba, por qué solo hay dos pilotos por equipo, quién organizó la Fórmula 1, quiénes han sido los campeones más emblemáticos, cuáles son los récords más complicados de batir; y así una cantidad de interrogantes quedaban postergadas porque el narrador solo se limitaba a señalar lo que sucedía en pista, lo obvio para quien sigue las imágenes por televisión.

Tras esa fantástica temporada de 1986, se sucedieron dos muy distintas ya que fueron de pocas alternativas, la de 1987 signada por el dominio de los Williams ante unos rivales muy mermados en el aspecto técnico, y posteriormente ocurrió aquella cuando McLaren ganó 15 de 16 fechas. La Fórmula 1 en ese lapso de tiempo dejó de ser impredecible, aunque la generación de pilotos cuyo núcleo lo constituían Prost, Senna, Piquet y Mansell; se mantuvo en pista. La ausencia de competitividad provocó en los narradores un vacío ya que se asociaba los adelantamientos, o retiros importantes, con un grito u otra manifestación de euforia. Al estar condicionadas las carreras a una definición entre pilotos de un mismo equipo, la mayoría de las veces los narradores debían reservar sus arrebatos para otras ocasiones y dedicarse a hablar de las pocas variantes que observaban.

Es entonces cuando, el 16 de julio de 1989, con motivo del Gran Premio de Gran Bretaña, se invitó al Dr. Bruno Burger a la transmisión, un médico cardiólogo con estudios sobre Medicina en la Fórmula 1. Por caprichos del destino, en esa carrera el duelo entre Ayrton Senna, quien largó desde la pole, y Alain Prost, quien le acompañó en la primera fila, apenas duró 11 vueltas ya que el brasileño se salió de la pista y abandonó, dejando vía libre a su rival. Una vez apaciguados los gritos de sorpresa, se presentó la contingencia de las 53 vueltas sin supuesta emoción, así que cedieron espacio al Dr. Burger para que dijera algo que mantuviera el interés de la audiencia.

A partir de allí, esa transmisión se transformó en una excepcional cátedra de Fórmula 1. El nivel de conocimiento del Dr. Burger era asombroso y además comunicaba toda esa información científica de una manera sencilla. Enfocarse en el piloto como un atleta de alto rendimiento que es capaz de soportar elevadas temperaturas durante un prolongado lapso de tiempo sin desvanecerse. Hablar del alto nivel de pulsaciones, de las fuerzas de gravedad, de los cambios fisiológicos y psicológicos, la deshidratación, la dieta antes de competir, entre otros interesantes temas. Así que mientras Alain Prost hilvanaba sus vueltas para completar el recorrido, la audiencia disfrutaba de un contenido de calidad.

En sus intervenciones, también mencionaba estadísticas, historia, registros, pilotos, escuderías, circuitos, anécdotas personales; ganadores en cada edición del Gran Premio de Gran Bretaña y más. Hablaba con soltura sobre los cuarenta pilotos inscritos en esa temporada, incluso podía reconocer a lo lejos a algunos como Olivier Grouillard, Luis Pérez-Sala, Alex Caffi o Éric Bernard, mientras los habituales narradores debían esperar la información de la producción original para estar seguros de quién se trataba. El contraste resultaba sorprendente, el recién llegado era un ferviente seguidor de la Fórmula 1 en su totalidad. Ese día hubo un profesor en la pista y otro en la transmisión de la carrera que había sentado un precedente.

Fue tanto el impacto causado por aquel apasionado médico que dejó de ser un invitado y a partir del Gran Premio de Alemania se unió formalmente al equipo de narradores. Desde allí y durante 25 años se encargó de llevar las incidencias de los grandes premios, siempre con la misma educación, dedicación y enfoque profesional del primer día. Inclusive, desde 1995 hasta 2013, formó parte de la Comisión Médica de la FIA para la Fórmula 1, trabajando junto a Sid Watkins, actividad que desempeñó junto a su faceta de comunicador. Como se advierte, tuvo que presentar ante el público situaciones muy particulares durante ese período, como los Grandes Premios de Imola 1994, Austria 2002, Indianápolis 2005 y Alemania 2010; además de, por supuesto, todo el ciclo victorioso de Michael Schumacher junto a Ferrari.

La trágica muerte del gran Ayrton Senna, el arreglo de las carreras a través de las órdenes de equipo, Michael Schumacher rompiendo fácilmente récords que tenían décadas instaurados y un gran premio con apenas seis participantes; fueron algunas situaciones propicias para presentar a la categoría desde una perspectiva frustrante y pesimista, pero el Dr. Burger jamás lo hizo, tal vez porque era consciente de lo injustificable que resulta emitir un juicio basado en algunos episodios de excepción y más cuando él se encargaba de transmitir las imágenes al público. Cuestionar de alguna forma a la Fórmula 1 era cuestionar lo que hacía, así que en lugar de centrarse en esos puntos negros, prefería enfocarse en promover lo positivo.

En una ocasión, relató que siendo un niño observó en persona a Juan Manuel Fangio, eso fue durante el Gran Premio de Venezuela de 1955, fecha del Campeonato Mundial de Coches Deportivos, allí el piloto argentino ganó al volante de un Maserati 300, por delante de Alfonso de Portago y su Ferrari 750 y Luigi Musso con otro Maserati, carrera en la cual también participaron Luis Chiron y María Teresa de Filippis, entre varios célebres pilotos de la época. Fue a partir de ese momento cuando descubrió su pasión por todo lo que involucra a la competición, en particular la Fórmula 1, pero desde la óptica del seguidor del deporte y no de quien anhela emular la grandeza de Fangio.

Ese punto de vista siempre me pareció interesante porque tal anécdota involucra referirse al pasado pero no estacionarse allí ya que uno de sus objetivos siempre era enaltecer al automovilismo, que se actualiza rápidamente, y no a las individualidades, cuyas vigencias son limitadas. Con la certeza de que plantearse un retorno a aquellos años es imposible y que la Fórmula 1 significa constante evolución, prefería contemplar a la categoría como una extensión hacia el futuro y no como una reverberación de tiempos pasados.

A partir de esas reflexiones llegué a cuestionarme qué sucedería con mi interés por la Fórmula 1 cuando los últimos pilotos por los cuales sentí admiración desde niño dejaran de competir. Admito que la mente primero se hizo una idea sobre cómo será tal acontecimiento, las carreras sin Alain Prost, Ayrton Senna, Jean Alesi y Gerhard Berger; luego las cosas suceden y se genera la percepción de que lo imaginado no coincide con lo real. Allí estaba el Dr. Bruno Burger, narrando los grandes premios con la misma objetividad y clase de siempre, resaltando las cualidades de nuevos valores como Michael Schumacher, Damon Hill, Mika Hakkinen, Juan Pablo Montoya, Eddie Irvine, Ralf Schumacher, Jenson Button, Jacques Villeneuve, Kimi Räikkönen, Fernando Alonso, David Coulthard y Rubens Barrichello.

Es por tal razón que tiene mucho mérito mantener el mismo nivel de pasión por la categoría, con la convicción de que el tiempo pasado no fue mejor, sino que ayer éramos otras personas transitando en un mundo muy distinto al de ahora. Aunque el Dr. Bruno Burger se alejó de la televisión en el año 2015, todavía ejerce su noble profesión de médico, su legado como comunicador y docente especialista en la Fórmula 1 permanece vigente en las generaciones que crecieron bajo su influencia. De allí que me considere partidario de las transmisiones que más allá de presentar los grandes premios, eduquen, incentiven la investigación, inspiren y enaltezcan tanto al deporte como a sus protagonistas.

La exposición anterior contrasta con la opinión de quienes ahora están al frente de un medio de comunicación dedicado a la Fórmula 1 y desde allí repiten constantemente que las carreras les resultan aburridas. En este punto es necesario comprender cómo funcionan los principios de Joseph Goebbels, por una parte, y por otra la lógica de Aristóteles, una de las bases del pensamiento científico. Aclaro este aspecto porque en un artículo anterior quedó de nuevo en evidencia la costumbre de preferir activar los mecanismos de negación antes que enfrentar un desengaño, con todo y que ahora se puede acudir a internet para disipar dudas en unos minutos.

Ubicarse dentro de la Fórmula 1 y desde esa posición manifestar aburrimiento por lo que se vive y más allá de ello proyectar un sinfín de aspectos negativos relacionados a la dinámica de las carreras, entre ellas menospreciar a quienes logran las victorias, es cuestionable desde todo punto de vista. En estos casos, no tengo plena certeza que se trate de ignorancia de quienes transmiten o escriben sobre Fórmula 1, o si obedece a una estrategia para adoctrinar a un público carente de criterio, que en lugar de reflexionar ante lo que observa repite de forma automática lo que dice el "experto".

El silogismo planteado por Aristóteles señalaría:

Premisa A: La Fórmula 1 es aburrida.
Premisa B: Tú eres parte de la Fórmula 1.
Conclusión: Tú eres aburrido.

La lógica indica que si el responsable de transmitir la Fórmula 1 expresa desagrado y aburrimiento por aquello a lo que se dedica, le está sugiriendo a su audiencia que se aleje e invierta tiempo y dinero en otros asuntos más interesantes. Ese mecanismo opera de forma similar en el plano de la escritura, si alguien se aburre escribiendo, el lector se aburre leyendo. En medio de una temporada realmente interesante, cuesta entender las manifestaciones de aburrimiento, sobre todo de quienes deberían atraer suscriptores a su causa. En lo personal, me resulta un tanto repulsivo escuchar a quienes tienen la dicha de viajar por el mundo, acudir a los circuitos, interactuar con pilotos y con el personal de los equipos; y además observar la acción en vivo, quejarse por haber malgastado su fin de semana presenciando un gran premio de Fórmula 1 donde no pasó nada digno de resaltar.

Se entiende que la televisión y la prensa son medios de comunicación unilaterales, así que no es posible confrontar opiniones, al contrario de las opciones que ofrece el internet, donde sí se puede debatir y disentir. De allí que, como he expuesto con anterioridad, no comulgue con determinadas matrices de opinión que suelen gestarse con fines determinados. Soy partidario de que la Fórmula 1 es una disciplina deportiva y por tal razón deben ganar los mejores. La misión de un piloto y su equipo será ser el más rápido en la clasificación y el día de la carrera intentar hacerse inalcanzable, jamás esperar a que los demás se aproximen y le superen con el fin de generar un dudoso espectáculo.

Estimo además que la responsabilidad de transmitir deportes no debe tomarse a la ligera porque allí se involucran acciones como informar, educar, persuadir y entretener. Enfocarse exclusivamente en los dos últimos puntos compromete la difusión y posible práctica de la disciplina si el comunicador no está consciente de que puede afectar a la audiencia de forma contraria a lo que pretende. No se debe considerar emocionante presentar a los pilotos como enemigos personales y cada gran premio como la ocasión para que liberen sus instintos agresivos. Debería evitarse este tipo de planteamiento en el ámbito deportivo para no inculcarle a los niños el impulso hacia la destrucción propia y la de los demás.

La formación que recibí a través de las intervenciones del Dr. Burger contribuyó a que forjara un criterio particular. He de agradecer su sobriedad, sencillez, sabiduría, respeto y educación hacia la audiencia; y esa invariable perspectiva de enfocarse en lo sustancial que es la Fórmula 1 y no en la búsqueda de fabricar hechos sensacionales donde no los hay, gritar, exagerar o deformar los sucesos para elevarse por encima de aquello que el público observa a través de la pantalla. Siempre consciente de que el universo de telespectadores no se debe subestimar, por si acaso quien observa las carreras posee tanto o más conocimiento que quien narra, acudía a cada compromiso preparado para hacer frente a cualquier eventualidad y así evitar improvisaciones.

De todos estos argumentos se desprende que la Fórmula 1 posee una dinámica distinta a cualquier otro deporte porque está en constante evolución, por tal razón no debería distorsionarse en aras de sumar audiencias ajenas. Aquí la emoción siempre estará del lado de quien viva la Fórmula 1 con intensidad, de aquellos que en medio de la multiplicidad de opiniones, se posicionan con firmeza para hacer comprender que si bien puede resultar aburrida para algunos, también representa una forma de felicidad para otros.

Lee a continuación: Para Christian Horner, el motor Ferrari pasó a ser el mejor de la Fórmula 1

  • Brian Clariana

    Hombre no sabia que asi habias conocido la F1, lo mio fue distinto fue mas sentirla y luego conocerla.

    Me remito a inicios 2001 tenia 11 años, y era un chico pues extrovertido que salía mucho a jugar en vacaciones pero que tambien el gustaba leer. Habia jugado hace años Top Gear en la consola snes, pero de eso habia pasado mucho.

    Entonces un dia mientras estaba solo un vecino me llamo. Me pregunto si queria unas revistas y acepte, me dio unas 20 revistas de un Magazine llamado Ruedas y Tuercas. Alli estaban tambien escritas las carreras de la temporada 2000 de la F1 (en su seccion deportiva, tambien traia el WRC, Nacional de Rally y Circuito, Cart, Dtm, F3000 entre otros) y quede fascinado.

    Para mi sorpresa el año 2001 no tendría transmision en este pais, asi que las revistas fueron solamente algo que calo pero no pudo ser (tambien iba a cibers pero el precio por hora de estos era elevado)

    En el 2002 a finales tambien conoci un lugar de alquiler de consolas de Ps2, donde iba a jugar, un dia encuentro a un tipo jugando carreras, era Gran Turismo 3, recuerdo que no alquile y solo me quede atras viendolo como manejaba. Luego de un rato el señor me vio y me dijo que me acerque y asi fuimos hablando y hablando de estos temas. Y me dio un dato importante, Canal 2 pasaba a las 2 pm en diferido la carreras pero no pasaban todas ( y no tenia calendario!) Creo que era Marcelo Vivo quien lo transmitia.

    Asi pues pase el 2002 e inicios de 2003 jugando los titulos de F1 en Ps1y Ps2.
    Para Febrero del 2003 tome la resolucion de guardar mis propinas y comprar esa revista ruedas y tuercas que era quincenal y costaba 2.70 dolares. Para mas suerte ese año en canal 13 pasarían en diferido la F1, de la mano de Kike Perez.

    Para el año siguiente no.pasarian la F1 por abierto si no por cable, asi que comenze a ganarme dinero haciendo tareas de colegio o quehaceres a los vecinos, con eso pagaba el cable xd y me alcanzaba para la revista (que luego de un año deje de comprarla por tema monetario).

    Son pocas las carreras que me he perdido, salvo fuerza mayor por trabajo (y eso que cuando era mas joven) por que aun que sea por internet las veo. Y creo que soy de los que jamas diria que la Formula 1 es aburridauna.

  • Akhenaph

    Buah, GRACIAS POR ESTE ARTÍCULO!

    No tuve la oportunidad de seguir al Dr. Burger pero su manera de ver las carreras creo que, humildemente, se parece a la mia.

    Yo descubrí la F1 por mi padre, que ya me llevaba a los rallys cuando era niño y que cuando llegó la F1 en Tv3 de la mano de De la Rosa y Gené, la empezamos a ver juntos.
    Después de eso, compré sin excepción la revista "F1 Racing" y leí y leí cuando internet aun era un sitio estraño para informarse.

    Debo reconocer que ya no sigo tan de cerca la F1 como antes, algunas carreras ni las veo, aun y así, no me ha dejado de gustar ni un ápice, sencillamente la vida (y la tele de pago) no me dejan prestarle la atención debida. A pesar de eso, sigo viendo la F1 con la misma admiración que en esos años y me sonrojan algunas de las polémicas que existen e incluso que tenemos aquí (donde los lectores, blogistas y comentaristas somos bastante cultivados en el tema).

    La F1 es un ente que hay que mirarlo desde fuera. No son dos pilotos, no son los coches, no son los circuitos, no es la normativa y sus cambios, es el todo: La evolución de todo, precisamente.

    Por eso pienso que a veces, los discursos esos de "en el pasado esto molaba mas" o los de "este piloto ya no es lo que era" o "este coche da pena" son terriblemente tristes. No entiendes nada si tu argumento base es la "crítica porque si". Esos coches, pilotos, y la época en la que viven forman el cuadro, el dibujo, que a mi me gusta ver.

    La gente tiende a darle demasiada importancia a "idea" de F1, cuando se modifica un artículo de la normativa parece el gran ataque a la F1 y su historia, cuando en realidad, la F1 de por sí es absolutamente sintética, la norma número 1 (tener ruedas descubiertas) ya es totalmente anómala desde el punto de vista del rendimiento. Todo lo que viene detrás es (y debe ser) arbitrario. Eso es el marco donde los mejores pintan sus cuadros.

    En fin, que me alargo. Gran artículo y mejores reflexiones. Gracias otra vez.

  • emjpshyco

    Pues mi primer contacto que yo recuerde con la F1 debió ser allá por la temporada 1998 o 1999, no sé, pero mi padre estaba viendo un GP en Hungría si no me falla la memoria y me puse a verlo con él. No la seguía de cerca porque de aquellas yo tenía 6 o 7 años, así que ni sabía qué días había carreras, ni por qué había F1 los sábados y los domingos, pero sí que conseguí que me comprasen el mítico F1 World Grand Prix de Videosystem para la N64, con el cual empecé a unir piezas muy poco a poco.

    Al igual que Humberto, tampoco entendía por qué demonios sólo había una carrera por país (y en muy pocos países) ni en base a qué unos ganaban y otros siempre iban por detrás, a lo sumo lo podía achacar a "pilotos malos", pero al menos este juego me sirvió para enamorarme del antiguo Hockenheimring, motivo por el cual, cada vez que se acerca este GP (precisamente es este fin de semana estoy de luto por ello...) maldigo una y otra vez a Hermann Tilke por destrozarlo de la manera que lo hizo en 2002, pasado de ser una pista rapidísima absolutamente mágica a través del bosque (muchísimo mejor que Monza, si se me permite la comparación personal) a ser un circuito completamente anodino y sin ninguna gracia.

    Tras esto, he de reconocer que, como buen niño españolito, si me empecé a interesar más por la F1 fue por culpa de los éxitos de cierto piloto de McLaren. Tendría 10 años cuando Alonso empezaba a hacer poles (bueno, en singular, la de Malasia) y la victoria de Hungría me pilló ya con los 11 recién cumplidos. Obviamente esto hizo que el interés de gente que seguía la categoría de forma residual se empezase a volver masivo, y para la temporada 2004 ya solía ver regularmente las carreras, aún con infinitas cosas que se me escapaban, sobre todo del reglamento técnico, pero al menos conociéndome la mayor parte de los circuitos gracias a las viciadas al juego de Videosystem.

    A partir de la temporada siguiente, con el lanzamiento de AutoBild España (¡por fin!) el eurito semanal de la paga quedaba reservado para esta (por entonces) gran revista del motor, en la cual, durante la temporada de F1, era una fuente inagotable de conocimiento más allá de la obsesión Alonsista que ofrecían los periódicos deportivos que compraba y sigue comprando mi padre (y que todos sabemos cuáles son).

    Recuerdo que la sección de F1 de la AutoBild era extensísima, y se dividía en varias partes:

    En primer lugar, una especie de previo, con un mapa del circuito a todo color y todo lujo de detalles con anotaciones de incidentes en GGPP pasados y posibles "zonas de acción", al estilo de las que ha introducido Liberty Media en las retransmisiones este año.

    En segundo lugar, había una tabla con el mundial de constructores hablando largo y tendido de la situación de los pilotos y los equipos frente a cada GP.

    Finalmente, una pequeña sección de noticias y rumores con respecto a la F1.

    Esta revista tiene la culpa de que me fuera aficionando cada vez más a la F1, y sobre todo, de que consiguiera entender cientos de cosas que escapan al entendimiento de cualquier espectador medio: al fin y al cabo, las retransmisiones de Lobato no destacaron jamás por su pedagogía, y sí por el hooliganismo.

    Luego, con el boom de internet, la AutoBild dejó de hacer estas secciones de F1 y se volvió bisemanal, además de inflar su precio bastante, motivo por el cual dejé de comprarla en 2012, ya que la revista perdió enteros en cuanto a publicación de motor, y ya no sólo hablando de F1.

    Gracias por este genial artículo Humberto y a todos los que estais comentando, me encanta leer estas historietas y soltar la mía propia, ya que me hace ver que pese a las diferencias de edad o de lugar de residencia, todos compartimos ciertas cosas. Me imagino que esto es parte de la magia de la F1.

  • Mi primer recuerdo consciente de F1 fue con la primera (y última) victoria de Jean Alesi en Montreal; ya después hay una laguna en mi memoria hasta la primera de Schumi con Ferrari en Montmeló 96. Curiosamente dos victorias de la Scuderia en una época en la que los hombres de rojo no frecuentaban demasiado el primer escalón del podio.

    Un año después llegó la superseñal y las visitas a casa de mis tíos cada dos domingos, y posteriormente la llegada de PDLR y Marc Gené al Gran Circo en 1999: TVE, Fraile, las paellas de la madre de Frentzen y la revista F1 Racing en español, que si bien en sus primeros números era bastante chapucera, terminó cogiendo cuerpo y se convirtió en todo un referente (incluso en los años más duros del pensamiento único).

    Al igual que con otros compañeros de por aquí, los videojuegos complementaron a las revistas y retransmisiones, y con Grand Prix 2 y el F1 de Psygnosis me aprendí hasta el último piano de cada circuito.

    Todo ello aderezado con numerosas publicaciones, libros y los Autocourse, que caían todas las Navidades y sigo luciendo orgulloso en mis estanterías.

    Aquellos maravillosos años...

    • M.A.

      Pues mira, yo mi primer recuerdo-recuerdo de verdad, fue el accidente de Stommelen en Montjuich 1974. De verlo en las noticias. Eso si que llegaba entonces a los medios; los accidentes.
      Aunque tambien recuerdo algún trocito de alguna carrera.
      Aficionarme "en serio" ya fué unos años más tarde, a traves de la prensa (Autopista, Velocidad, y sobre todo Automovil). Fue mas o menos por 1981. Ya a "tiempo completo"
      Entre estos dos momentos; recuerdo las noticias de las muertes de Peterson y de Depallier, este ultimo porque tenia el Tyrrell P34 de Scalextric con su nombre....
      Como digo, tristemente hubo una época en que lo unico que trascendía, que llegaba de la F1, eran los accidentes.

      • Adrian

        A dia de hoy, la prensa generalista no ha cambiado mucho. Lamentablemente

        • M.A.

          Pues si. Tanto la prensa como los noticiarios generalistas, solo se acuerdan cuando hay una desgracia.

  • M.A.

    Magnifico artículo, Humberto.
    La foto del inicio, barbaro. Es verla y te vuelve "la afición"
    Tocas muchos palos, por tanto sería prolijo contrastar mi opinión con la tuya, pero si. Estoy de acuerdo con que hoy en dia se superficializa todo, se simplifica y un poco se "hooliganiza", y la F1 no es ajena a este fenomeno.
    ¿Que tienen parte de culpa (no toda, ni del peor de ellos diria eso) los comunicadores? Puede que si.
    No solo los comunicadores de los medios, también los gestores de la F1, en el afán de comunicar para "vender" su producto.
    Han querido vender solo el "espectaculo", la "emocion", el "huy-huy-huy" (aqui velada referencia a uno de nuestros "favoritos"...) y un poco el chauvinismo futbolero (es normal que cada uno siga -"tife" que dicen los italianos- al "chico de su pais", pero sin que ello obnubile toda ulterior comprension...)
    Y la F1 es más que eso. Es mas que el "Huy-huy-huy"
    Hasta en sus épocas más "aburridas" (por usar el adjetivo que tu mencionas) la F1 tiene muchos más alicientes que lo que nos ha llegado en este maremagnum informativo en que se ha convertido la Info F1, hemos pasado de las "notas de prensa" al "exceso". De las 4 lineas-resumen a las "previas de las previas" y los "análisis de los análisis", pasando por los "calzoncillos de Massa" -recordais?-
    Ese ha sido el fallo. El superlativo aumento de cantidad que no ha traido una mejor "calidad".
    Y lo malo, que es lo que reprocho más a los "neo-expertos" comunicadores, es que no han evolucionado, no "han aprendido nada" en los ya 15 años de "Fenomeno F1" en España. Te siguen vendiendo la misma burra que en 2004-2005-2006 y sucesivos....
    Por ultimo, yo si que soy de los que dicen que la F1 no es lo que era. De hecho sabeis que me cuestiono si, de introducirme hoy en el mundillo, me "engancharía" o no. Y me temo que la respuesta sería "no". Por supuesto influye mucho verlo con los ojos de los 14/15 años, a verlo hoy con más de 50....
    Pero al ver fotos como esa, recordar, y sentir que me vuelve la emoción, pienso que no soy "solo yo" (mi apreciación) lo que ha cambiado.
    Para mi, antes la F1 era (la veia como) una competición. Hoy la veo como "un juego". No porque sea más segura (nadie disfruta con los accidentes....) sino por la cantidad de normas absurdas.
    Antes era "más libre".
    Por cierto; apasionante la historia de este Dr. Berger. No la conocía.
    De nuevo gracias, Humberto. Un gran "tocho"
    (Ni comparación con este mio....)

  • emjpshyco

    ¿Por qué se me ha marcado mi comentario en esta entrada como spam? con lo que me la he currado t.t

    • Akhenaph

      Me paso a mi el otro dia. Pregunte y nadie me contesto. Te contesto yo:

      Ni puta idea pero da mucha rabia.

      • emjpshyco

        Joder, y tanto que da rabia. Me había currado un texto tochísimo. Me c*go en todo t.t

    • Humberto

      Saludos Emilio.

      No sé a ciencia cierta qué sucedió con tu comentario. En el sistema aparece como publicado, pero obviamente no se observa acá. Debe ser un problema de Disqus.

  • F1-Sturmer

    Humberto, me ha alegrado usted la noche. Me hizo recordar la primera carrera que vi en la Formula 1, el 27 de marzo de 1994, Interlagos viendo ganar a una alemán conduciendo un auto de una empresa de ropa y perfumes, un tal Verstapen,el otro carro de la marca de ropa volando por los aires golpeando a un tal Brundle en la cabeza por culpa de un tal Irvine de la escuderia Jordan. Finalizando la carrera un corredor de un carro azul con blanco de casco amarillo se retiró de la carrera con el pesar de los comentaristas de Rede Globo.

    Tres carreras después, el corredor de casco amarillo se muere en plena carrera en el Grand Prix de San Marino, en el mes de mayo.

    No volví a perderme una sola carrera desde aquel año, disfruté como loco cuando un colombiano, como yo, llegó a esa misma Formula 1 a retar al flamante campeón del año anterior, casualmente campeon del año en que comencé a ver las carreras, no tuve a un Dr. Burger, tuve una incipiente Internet que navegaba buscando más y más información.

    Gracias por revivir eso, en horabuena.

  • Humberto

    Agradecido a todos ustedes por sus comentarios.

    • emjpshyco

      Gracias a ti por tus artículos, y sobre todo, por las molestias que te has tomado para que pueda poner de nuevo mi comentario. ¡Infinitas gracias!

      • Humberto

        De nada. Para eso somos una comunidad.

    • M.A.

      A vosotros los redactores, siempre, por vuestro trabajo.
      Os lo currais.
      Todos.
      Aunque a veces tengamos diferencias de opinión/apreciación.
      No cambieis!!!

  • emjpshyco

    Pues mi primer contacto que yo recuerde con la F1 debió ser allá por la temporada 1998 o 1999, no sé, pero mi padre estaba viendo un GP en Hungría si no me falla la memoria y me puse a verlo con él. No la seguía de cerca porque de aquellas yo tenía 6 o 7 años, así que ni sabía qué días había carreras, ni por qué había F1 los sábados y los domingos, pero sí que conseguí que me comprasen el mítico F1 World Grand Prix de Videosystem para la N64, con el cual empecé a unir piezas muy poco a poco. Al igual que Humberto, tampoco entendía por qué demonios sólo había una carrera por país (y en muy pocos países) ni en base a qué unos ganaban y otros siempre iban por detrás, a lo sumo lo podía achacar a “pilotos malos”, pero al menos este juego me sirvió para enamorarme del antiguo Hockenheimring, motivo por el cual, cada vez que se acerca este GP (precisamente es este fin de semana estoy de luto por ello…) maldigo una y otra vez a Hermann Tilke por destrozarlo de la manera que lo hizo en 2002, pasado de ser una pista rapidísima absolutamente mágica a través del bosque (muchísimo mejor que Monza, si se me permite la comparación personal) a ser un circuito completamente anodino y sin ninguna gracia.

    Tras esto, he de reconocer que, como buen niño españolito, si me empecé a interesar más por la F1 fue por culpa de los éxitos de cierto piloto de McLaren. Tendría 10 años cuando Alonso empezaba a hacer poles (bueno, en singular, la de Malasia) y la victoria de Hungría me pilló ya con los 11 recién cumplidos. Obviamente esto hizo que el interés de gente que seguía la categoría de forma residual se empezase a volver masivo, y para la temporada 2004 ya solía ver regularmente las carreras, aún con infinitas cosas que se me escapaban, sobre todo del reglamento técnico, pero al menos conociéndome la mayor parte de los circuitos gracias a las viciadas al juego de Videosystem.

    A partir de la temporada siguiente, con el lanzamiento de AutoBild España (¡por fin!) el eurito semanal de la paga quedaba reservado para esta (por entonces) gran revista del motor, en la cual, durante la temporada de F1, era una fuente inagotable de conocimiento más allá de la obsesión Alonsista que ofrecían los periódicos deportivos que compraba y sigue comprando mi padre (y que todos sabemos cuáles son). Recuerdo que la sección de F1 de la AutoBild era extensísima, y se dividía en varias partes: En primer lugar, una especie de previo, con un mapa del circuito a todo color y todo lujo de detalles con anotaciones de incidentes en GGPP pasados y posibles “zonas de acción”, al estilo de las que ha introducido Liberty Media en las retransmisiones este año. En segundo lugar, había una tabla con el mundial de constructores, hablando largo y tendido de la situación de los pilotos y los equipos frente a cada GP. Finalmente, una pequeña sección de noticias y rumores con respecto a la F1.

    Esta revista tiene la culpa de que me fuera aficionando cada vez más a la F1, y sobre todo, de que consiguiera entender cientos de cosas que escapan al entendimiento de cualquier espectador medio: al fin y al cabo, las retransmisiones de Lobato no destacaron jamás por su pedagogía, y sí por el hooliganismo. Luego, con el boom de internet, la AutoBild dejó de hacer estas secciones de F1 y se volvió bisemanal, además de inflar su precio bastante, motivo por el cual dejé de comprarla en 2012, ya que la revista perdió enteros en cuanto a publicación de motor, y ya no sólo hablando de F1.

    Gracias por este genial artículo Humberto y a todos los que estais comentando, me encanta leer estas historias y soltar la mía propia, ya que me hace ver que pese a las diferencias de edad o de lugar de
    residencia, todos compartimos ciertas cosas. Me imagino que esto es parte de la magia de la F1.

  • Chaman

    Gran articulo Humberto, mi enhorabuena.

    Yo no voy a relatar cual es mi primer recuerdo de la F1... pero aun corría Niki en Mclaren...así que me figuro que fue su ultima temporada.

    Comparto prácticamente todos tus puntos y la verdad...es una pena que los medios respeten muchas veces e idolatren un deporte con una pelota... y el resto de los deportes los maltraten hasta que sale un superdotado para idolatrarlo a él... no al deporte que practica.

    Yo la verdad ahora vivo totalmente desconectado del mundo del deporte del motor...de ser un seguidor de Moto GP y F1 que abandonaba la mesa familiar los domingos para no perderme la carrera...a bueno...luego leo a los compañeros para ver como ha ido la carrera.

    Y como no veo las carreras no opino de ellas...pero la verdad, creo muy a mi pesar que la F1 ha cambiado al igual que yo...

    • Humberto

      Saludos Chaman.

      Justamente la última temporada de Niki Lauda fue en 1985, y su última victoria fue esa a la que hago referencia en el escrito, Gran Premio de Holanda. Fue la primera carrera que observé en mi vida, victoria de Lauda y McLaren.

      Todos cambiamos porque las prioridades se transforman con los años. Cuando se contempla la Fórmula 1 (y los deportes en general) a través de los ojos de un niño o de un joven se visualiza un universo de posibilidades, pero a medida que transcurre el tiempo y no se materializa el sueño de vivir esa Fórmula 1 con la cual se creció, se pierde mucho el interés. Es como el primer amor: obsesión, anhelos, ilusiones y tal vez frustraciones y desengaños, el tiempo igualmente se encargará de llevarlo todo a recuerdos.

      Al parecer has entrado en esa etapa menopáusica de los deportes, donde mucho de lo que suceda te da igual. Tus objetivos y preocupaciones en la vida han trascendido hacia otros niveles más complejos.

      Siempre es agradable leerte.

      • Chaman

        Yo lo vivo de otra manera la verdad... me interesa más leer sobre carreras de los 50 o los 60, incluso de preguerra, que de las actuales.

        Puede que me equivoque pero a esta F1 le sobran hashtags y le falta romanticismo.

        El placer es mio Humberto...y espero que por muchos años.

        • M.A.

          A mi me pasa igual Chaman.
          Me interesa más las epocas pasadas que la actual
          ¿Signo de chochez? Quizá. Me da igual...
          Incluso la epoca pre-WWII, que descubrí por libros como The Racer de Ruesch o la biografía de Caracciola.
          De todas formas "mi" edad de oro de la F1 son los años de 1978 a 1983.
          Cuando la F1 ya era de una cierta "consistencia", pero sin la "pesadez" posterior...
          Luego (para mi) la F1 cambió.
          Acabó la "epoca de los garajistas" para dar comienzo la "era de los motoristas".
          A mediados de los noventa volvió a cambiar, aunque siguió siendo era de motoristas, comenzó la "era de las normativas", normativas cambiantes, casi cada año, y también epocas de imposiciones.
          (N° de cilindros, neumaticos, repostajes/cambios de ruedas -o no....-)
          Cada uno tenemos nuestras epocas preferidas. Mi vision general es la que he contado

          • Chaman

            La época dorada para mi acabo en el 94 y no fue por la muerte de Senna, si no por lo que comentas.

            Yo entendía que la F1 tenia que ser cada año más rápida, más avanzada...y cuando caparon a los Williams me di cuenta algo que ya sospechaba con la desaparición del turbo, que las cosas no son lo que yo pensaba.

            Los primeros años del automovilismo hasta la segunda guerra mundial, son apasionantes, sin aditivos...y con caballeros como pilotos.

            Una pena que nadie tenga valor a mostrarlo en una serie o una serie de películas...una verdadera lastima en seguir dejando en el olvido a mucha gente que debería ser recordada.

          • M.A.

            Bueno. Habia caballeros y habia tramposos. Como todas las epocas.
            Sobre las pelis, soy también escéptico. Prefiero si son docus, y si son con entrevistas/testimonios de los protas de entonces, mejor.
            Recomiendo "The Green Hell" a quien no lo haya visto.
            La parrafada final de Sir Jackie, es DE CATEDRA!!!
            Las pelis dramatizadas, tipo Grand Prix o Days of Thunder, estan bien (prefiero eso antes que un Rambo o una de zombi-magias) pero para entretenerse. No para comunicar/informarse/aprender.
            El "Dramatis personae" acaba superficializando y condicionando la trama.
            A lo mejor estaría bien si el prota fuera un mecánico, que ve ó narra la acción desde dentro pero a la vez desde fuera de los protagonistas en pista...

          • Chaman

            Había de todo...pero todo tenía otro matiz... muchos eran más picaresca que una trampa de reglamento.

            Es que de la época de Pre-guerra...pocos testimonios creo que podríamos encontrar y si no hay testimonios directos vamos a tener algo dramatizado...sí o sí...solo hay que ver lo que hicieron con "Senna" y salvo el propio Senna pocos están muertos.

            "The Green Hell" tuve la suerte de verla en cine...y estaba llena la sala!!.

            Lo del mecánico salvo uno que luego acabara siendo un manda más en la F1, ejem ejem, no creo que triunfara la idea.