Epílogo del Diario de Bakú: un paseo por el estrambótico trazado como cierre

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En un inexcusable cierre de viaje tardío por mi parte, finalizo mi actuación de Bakú con este escrito realizado desde mi casa y no desde el confortable albergue en el que me he hospedado durante una semana. Después de usar el avión en martes, visitar los alrededores del circuito en miércoles, ver de nuevo a los pocos conocidos que tengo en el paddock el jueves, documentar alcantarillas el viernes, apreciar las reparaciones de los muros en sábado y comprobar el nivel de voluntad de los aficionados el domingo, el pasado lunes pude cumplir uno de los objetivos del viaje y pasear por el circuito urbano. Las fotografías y estrecheces no tienen desperdicio.

Es el día posterior a la carrera y los materiales empiezan a desmontarse durante el mismo domingo. Cuando llego el lunes, la mayoría de carpas del paddock de Fórmula 2 están levantadas o en proceso de desmontado y una buena parte de las lonas que impiden la visión desde fuera están apartadas en la escapatoria de la segunda curva. La recta trasera es larga y el paso por la alcantarilla levantada el viernes no impide encontrar bancos, tiendas de ropa, de comida rápida y hasta sedes de partidos políticos en el primer sector, que cierra una tienda de Armani.

El cruce de la avenida Neftchilar es una verdadera obra de ingeniería llena de muros, que aguarda la obra de arte que es la subida al castillo. Su estrechez sobrepasa los límites del espacio de un Fórmula 1 y no permite margen de error, como pudieron comprobar Robert Kubica y Charles Leclerc en la sesión de clasificación. Un par de altibajos permiten ver varios edificios gubernamentales y la ciudad antigua, construida alrededor del mismo castillo (en el siglo XII) y cuya conservación es reseñable, generando así un contraste entre su tradición y la tecnología de los coches de F1.

La parte final del trazado es muy rápida y quizá la mayor sorpresa está en ver que la escapatoria de la curva 15 es en subida, a diferencia de la bajada desde la que llega. En pocos metros se regresa a la avenida Neftchilar, de amplios carriles y buenas oportunidades de adelantamiento con y sin DRS. No podremos completar el recorrido al ver a unos operarios establecer unas barricadas improvisadas con unos muros con publicidad de Rolex, primera vez en que una marca comercial me impide el paso a un sitio. Pero el regreso a la tierra prometida del centro de operaciones concluye un viaje épico y esperemos que repetible.

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