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Gran Premio de Australia 1996: Jacques Villeneuve, a un paso del debut perfecto

Un debut en la Fórmula 1 con el mejor equipo, logrando la pole y liderando la mayor parte de la primera carrera en la que uno compite en la categoría reina. Parecería el debut soñado para cualquier piloto y Jacques Villeneuve llegó a ese punto de forma absolutamente sorpresiva en el GP de Australia de 1996 aún a pesar de sus éxitos en América. Pero desafortunadamente para él y para lo que habría sido una historia sensacional, problemas técnicos hicieron que tuviera que ceder ante el empuje del siempre tenaz Damon Hill. El británico firmó así su primera victoria del año que le vería proclamarse campeón. Mientras tanto, Villeneuve tuvo que conformarse con ser 'solo' segundo. Williams logró un doblete que dejaba entrever la temporada que estaba por llegar.

La temporada 1996 de Fórmula 1 tenía muchos atractivos de los que otros años quizás no habían disfrutado. Michael Schumacher se estrenaba como piloto de Ferrari tras sus dos títulos con Benetton, lo que dejaba al único campeón del mundo en activo en el equipo de Maranello. Mientras tanto, Williams hacía debutar a un joven canadiense, Jacques Villeneuve. El hijo del legendario "Gilles" venía de ganar la IndyCar y las 500 millas de Indianápolis. Era, además, compañero de otro 'hijo de', un Damon Hill que era considerado por muchos como el único hombre capaz de pelear con Schumacher. Con la pareja de Jean Alesi y Gerhard Berger pasando de Ferrari a Benetton, pilotos competitivos en buenos coches no iban a faltar.

Por primera vez en la historia de la Fórmula 1, Australia iba a ser la cita inaugural de la temporada y tras una década en Adelaide, Melbourne tomaba el relevo. Como dato curioso, esta es la única vez que un mismo país ha tenido carreras consecutivas en años distintos. La otra anécdota es que este mismo circuito (aunque en una versión muy distinta) había sido la sede del GP de Australia en 1953 y 1956. En el apartado 'técnico' de las carreras, el GP de Australia de 1996 tenía el 'misterio' de ser la primera carrera con el nuevo procedimiento de salida; con cinco semáforos rojos encendiéndose uno a uno antes de apagarse para la salida, además de limitar la sesión clasificatoria al sábado.

Precisamente esa sesión clasificatoria única trajo una doble sorpresa en el caso de los pilotos que habían peleado por el título en 1995. Tanto Damon Hill como Michael Schumacher fueron superados por sus respectivos compañeros de equipo en parrilla. Jacques Villeneuve firmaba la pole position batiendo a Damon Hill en su debut y Eddie Irvine era tercero en su primera carrera con Ferrari, justo por delante de su jefe de filas. Tras ellos, Mika Häkkinen era quinto por delante de los dos Benetton, Rubens Barrichello, Heinz-Harald Frentzen y Mika Salo. Por detrás, ninguno de los dos Forti logró un tiempo suficientemente rápido como para clasificarse, por lo que los italianos Luca Badoer y Andrea Montermini se quedaron en el garaje. Eran las primeras víctimas de otra nueva normativa que obligaba a los pilotos a lograr un tiempo dentro del 107% de la pole.

En la salida, Hill se quedó sin espacio al ser atacado por Irvine y eso permitió que los dos Ferrari adelantaran al futuro campeón del mundo. Por detrás, Alesi superaba a Häkkinen tras una gran salida pero en la frenada para la curva tres cortó su trazada, iniciando una reacción en cadena en la que varios coches iban golpeando ligeramente a los de sus rivales. No habría habido ningún problema hasta que David Coulthard giró hacia la izquierda para evitar contactar con otro monoplaza... aunque no lo logró e impactó con el Sauber de Johnny Herbert. La frenada de este último hizo que Martin Brundle se lo encontrara sin posibilidad alguna de evitar el accidente. Las ruedas se encontraron y ello lanzó al Jordan de Brundle por los aires, llegando incluso a partirse el coche en dos.

Bandera roja, piloto fuera del coche por su propio pie y vuelta a empezar. Un milagro. Herbert no pudo tomar la salida y Brundle acabó fuera de carrera tras un toque con Pedro Diniz en la resalida. Cosas de la vida. Mientras tanto, la carrera seguía adelante. En cabeza, Villeneuve mantuvo la primera posición por delante de Hill y un Irvine que fue superado por Schumacher tras dos vueltas. Alesi habría podido hacer lo mismo pero en su intento casi desesperado por adelantar al norirlandés, acabó contactando con su rival y forzando su propio abandono. Schumacher, por su parte, intentaba alcanzar a los Williams pero sin jamás ser una amenaza. Tras la mitad de carrera, el alemán tuvo que retirarse por problemas en los frenos, dejando a su compañero en tercer puesto.

En la vuelta 33, Villeneuve cometió un error al irse largo en la primera vuelta, pero en una reacción de las que generan imágenes históricas, mantuvo el pedal a fondo y controló el monoplaza lo justo para lograr mantener el liderato que había sido suyo desde la salida. Desafortunadamente para él, su coche empezó a percer aceite, lo que iba manchando el coche y el casco de Hill, que le seguía de cerca. El equipo empezó a temer una rotura de motor y al final indicó al debutante que redujera el ritmo para asegurar que completaba las 58 vueltas del Gran Premio. De esta forma, Villeneuve tenía que resignarse y ceder ante un Damon Hill que tuvo suficiente para llevarse la victoria en la primera carrera de la temporada, comenzando tal y como había acaba 1995; en lo más alto del podio.

Junto a Hill y Villeneuve, Irvine completó el podio con una primera carrera destacable para Ferrari aunque probablemente no imaginaba que debería esperar trece meses para volver a subirse al 'cajón'. Tras ellos, Berger, Häkkinen y Salo completaron la zona de puntos en una carrera con once pilotos en la línea de meta. Para Hill, la victoria tenía un sabor especial, igualando los catorce triunfos que logró su padre Graham. Aunque la temporada sería aún más especial para un hombre cuyo carácter fue siempre totalmente distinto a lo que se esperaba de un posible campeón y de alguien con su talento al volante. La temporada no había hecho más que empezar pero se empezaba a oler que Adrian Newey lo había vuelto a hacer y que el Williams FW18 iba a ser muy difícil de batir.