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Gran Premio de Japón 1996: Damon Hill, por fin campeón del mundo

La temporada 1996 de Fórmula 1 fue algo único, con una importante cantidad de elementos que convirtieron lo que podría haber sido —y en parte fue— un dominio de Williams en una temporada interesante y variada. Sí, es cierto que la categoría vivió básicamente de la pelea entre los dos pilotos del equipo de Sir Frank Williams, pero hubo distintos ganadores y un nuevo campeón al terminar el año. De hecho, se produjo un mediático duelo entre dos hijos de leyendas de la Fórmula 1. Cualquiera que hubiera triunfado sobre el otro, habría hecho historia a su manera y al final fue Damon Hill quien en Japón se proclamó campeón del mundo. El británico se convirtió en el primer hijo de campeón en lograr emular a su famoso padre, algo que solo Nico Rosberg ha replicado.

El Gran Premio de Japón se planteaba con el título aún por decidir pero con la balanza muy inclinada en favor de Hill. El primer piloto de Williams llegaba a Suzuka con nueve puntos sobre Villeneuve, lo que dejaba al canadiense sin presión en el sentido de que lo único que le servía era ganar. La única esperanza del debutante que llegaba con opciones de ganar en su primera temporada —algo que solo se repitió con Lewis Hamilton en 2007— era que su compañero de equipo tuviera que abandonar por algún motivo. Teniendo en cuenta el rendimiento del Williams FW18 y que la fiabiliad en 1996 no era la actual, no era algo imposible esperar ganar la carrera y que Hill no pudiera terminar la carrera. El objetivo de ambos pilotos, por lo tanto, era distinto.

Hill había estado bajo mucha presión en Williams, sobre todo en 1995, lo que llevó a su jefe de equipo a tomar la decisión de reemplazarle para 1997. Para cuando el futuro campeón comenzó a funcionar bien de nuevo, los contratos estaban en su sitio y no había manera de hacerse atrás sin compensaciones millonarias. Teniendo en cuenta la edad de Hill y la de su reemplazo, el alemán Heinz-Harald Frentzen, tampoco tenía sentido esforzarse por mantener a un piloto al que podían quedarle dos o tres años en activo en el mejor de los casos. De esta forma y sabiendo que sin tomar riesgos, sería campeón, Hill hizo exactamente eso y se conformó con la segunda posición en parrilla para no complicarse la vida, dejando que Jacques Villeneuve firmara la pole de la última carrera del año.

Las cosas no comenzaron bien para Villeneuve ya que después de abortarse la primera salida al calar el coche Coulthard, en la segunda el canadiense salió mal y cayó hasta la sexta posición. Por delante, Hill heredaba el liderato con Berger, Häkkinen, Schumacher e Irvine tras él. Por detrás, Alesi sufrió una salida de pista y quedó fuera de carrera, mientras Berger acabó de fastidiar el día a Benetton al dañar su alerón delantero intentando superar a Hill. Esto obligó al austríaco a pasar por boxes, dejando a Hill en solitario mientras Schumacher daba cuenta de Häkkinen en la primera tanda de paradas. De hecho, el Ferrari recuperó prácticamente los 25 segundos de ventaja que tenía el Williams con unas vueltas espectaculares durante la mencionada ronda de paradas, pero Hill contaba con un monoplaza superior y logró escaparse de nuevo tras pasar por boxes.

Villeneuve, por su parte, apenas había logrado situarse cuarto y marcado la vuelta rápida de la carrera en plena remontada, cuando su rueda posterior derecha se soltó, causando una espectacular salida de pista —afortunadamente sin consecuencias— que le dejó fuera de combate. El título era automáticamente para Damon Hill, que seguía en cabeza con una ventaja clara sobre sus perseguidores. Sabiéndose vencedor, el británico perdió la necesidad y quien sabe si también el ímpetu para luchar. Aunque era de forma relativamente anticlimática, había logrado proclamarse campeón con el mismo equipo que le había dado la oportunidad de ocupar titulares en la Fórmula 1 desde 1993. De esta forma, Schumacher logró acercarse peligrosamente a Hill en los últimos giros pero finalmente fue el campeón de 1996, quien se llevó la victoria por algo menos de dos segundos.

Tras Damon Hill, Michael Schumacher y Mika Häkkinen completaron el último podio de la temporada, casi como si estuvieran ilustrando el duelo que se viviría por las coronas de la Fórmula 1 a partir de 1998, siempre en Ferrari y McLaren. Williams estaba a punto de desaparecer casi por completo del mapa y es que por increíble que parezca, los títulos de pilotos y constructores de 1996 suponen la penúltima vez que esta legendaria escuadra logró imponerse en cada una de las clasificaciones. En 1997, hace ya veinte años, lo lograrían por última vez. En 2018, el equipo llegará a los 21 años sin ganar que la Scuderia Ferrari tuvo que vivir antes de volver a la gloria, entre el éxito de Jody Scheckter y el inicio de la hegemonía de Michael Schumacher. Los tiempos cambian...

Fuera del podio, la cuarta posición fue para Berger, mientras Brundle logró ser quinto y llevarse dos puntos más en la que acabó siendo su última carrera en la disciplina reina. El punto de honor fue para Frentzen, que se despedía de Sauber para saltar a Williams en 1997. Dentro del anecdotario histórico, cabe recordar también que esta fue la ultima carrera de la asociación entre McLaren y Marlboro, de forma que fue también la última vez que un coche salió en una carrera de Fórmula 1 con la carrocería entera pintada con los colores de la marca de tabaco —a fin de cuentas, Ferrari mantuvo siempre su color rojo a pesar de su asociación, con el blanco apareciendo solo ocasionalmente— que había acompañado al equipo de Ron Dennis desde 1974. Después de más de 20 años juntos, el equipo adoptaría el color gris-plateado de Mercedes, comenzando una nueva época...