Historias del Dakar: lágrimas sobre la arena del desierto

 |  @fernischumi  | 

Ayer recordábamos a uno de los precursores de toda la leyenda de KTM en el Dakar (15 victorias consecutivas), Heinz Kinigadner. Casi una década después del austriaco, KTM comenzaba a participar en la prueba africana oficialmente y a la primera iría la vencida. Fabrizio Meoni se coronaba ganador del Dakar, dándole a las motos naranjas la que era su primera muesca en el revólver.

El modelo LC4 660 R era la primera moto de KTM que se coronaba, con Meoni aupándose al liderato en la décima etapa después de los problemas de Sianct y Nani, y no soltándolo hasta el final. El italiano de 43 años, llegó al Lago Rosa como ganador sin haber logrado ni siquiera una victoria de etapa. Era suficiente, su regularidad y la selección ente sus rivales le permitían cumplir uno de sus sueños.

Como motard criado en los rallyes, sus dotes de navegación ponían siempre ese extra que se necesitaba en la etapa africana del rally-raid, así como en otros rallyes de la talla del Faraones, o el de Túnez. KTM estaba decidida a seguir explotando el altavoz que era el Dakar y en 2002 estrenaban la 950 Rally con la que absolutamente arrollaron la carrera, copando las tres primeras posiciones en casi todas las etapas y con 20 motos de las 21 primeras clasificadas a la llegada a la meta de aquel Arras-Madrid-dakar de 2002.

De nuevo Meoni se imponía, esta vez con dos victorias de etapa en el momento justo y después de un bonito duelo con Nani Roma. El español se iba al suelo en aquella fatídica 14ª etapa, cuando tras perderse se colapsaba y caía sobre la arena sin recordar nada. Quedaban menos de 200 kilómetros contra el cronometro (en dos etapas) y nada parecía estar en disposición de frenar a Fabrizio.

KTM seguía ampliando sus dominios. En la de 2003, el 58% de las 165 motos participantes eran del fabricante austriaco, demostrando que la apuesta había sido la correcta. Por su parte, Meoni seguía siendo uno de los grandes candidatos al triunfo, en lucha con Despres y Sainct, sin embargo, un problema de motor el décimo día, en la etapa que unía Sarir con Siwa le dejaba con una losa de 40 minutos perdidos difícil de levantar. Aun así, llegaría tercero a la meta final, detrás de Richard y de Cyril. Un año después, edición 2004 en la que finalmente Nani Roma conseguiría su triunfo en motos, de nuevo problemas mecánicos dejaban fuera de la lucha a Meoni.

El transalpino ya había asegurado en más de una ocasión que no tenía previsto seguir compitiendo en el Dakar, finalmente, decidió estar en la salida de aquel Barcelona-Dakar de 2005 con el resto de pilotos KTM: Coma, Despres, Cox, Caldecott, De Gavardo, Isidre Esteve y Ullevalseter. A quién le sorprenda ver tantos nombres buenos en un fabricante, hay que recordar que en aquellos años la categoría de motos era más una lucha entre equipos que entre marcas, ya que KTM copaba las primeras plazas y las listas de inscritos.

El fallecimiento de José Manuel Pérez ‘El Carni’ sacudía el Dakar en la décima etapa, sin embargo, fue en la siguiente etapa, aquel 11 de enero de 2005, cuando el desierto se terminó de cubrir de lágrimas. La organización informaba a Marc Coma y Cyril Despres del grave accidente y fallecimiento de Fabrizio Meoni tras el repostaje. El italiano de 47 años sufría un paro cardiaco del cual no le podrían reanimar. Los dos rivales se venían abajo, separados por sólo unos centímetros, compartiendo dolor y rivalidad en silencio. Una de las imágenes más desgarradoras que se han podido ver en toda la historia de la prueba.

ASO decidía cancelar la etapa 12ª para las motos y llevar a todos los participantes en avión hasta Bamako. Sólo unos días después, Despres, acompañado por Coma y Alfie Cox en el podio, dedicaba su tuareg al cielo, tras una batalla con Meoni y el piloto español que nunca ha podido olvidar. Se decía adiós a uno de los pilotos más queridos de la carrera, tanto por aficionados, como por el resto de participantes.

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  • Txesz

    Que horribles fueron aquellos 2 días. Perez representaba a todos aquellos que consiiguen cumplir su sueño y en los que, de alguna manera, nos vemos reflejados. Lo de Meoni era la confirmación de la forma más dolorosa posible, de que esta carrera estaba por encima de todos, independientemente del “nivel” al que estuviese.

    Y también se suma el hecho de que Sainct había fallecido poco más de 3 meses antes. De alguna manera, el Dakar quedaba huérfano de 2 figuaras tan icónicas en en periodo de tiempo tan corto. Con el agravante de que uno de ellos caía en el propìo rally.

    Viendo en la actualidad a pilotos como Castera, Arcarons, Cox… siempre me pregunto en que podrían andar liados ahora hombres como Meoni o Sainct.