Desde 1995 la NASCAR estableció al motor V8 de 5.8 litros normalmente aspirado, de configuración de válvulas en cabeza con varillas de empuje y hasta 900 caballos de potencia, como obligatorios en la Cup Series, siendo el cambio más importante en todo este tiempo el paso de carburador a inyección electrónica de combustible, el cual se realizó en el 2012. Pero ahora la organización liderada por Jim France estaría a las puertas de otro cambio ya que se especula con insistencia que varios fabricantes están interesados en ingresar, entre ellos Honda, pero la condición es cambiar los motores para utilizar tecnología más moderna porque resulta absurdo pensar en construir motores V8 de bloque de hierro fundido con varillas de empuje cuando en el mercado comercial tal opción es casi inexistente, apenas se utiliza en camionetas y camiones.
No es la primera ocasión que surgen rumores sobre el cambio en la normativa de motores para la categoría estadounidense que todavía mantiene buenos números de popularidad. En tal sentido, Tyler Gibbs, presidente de Toyota Racing Development, declaró que estaría de acuerdo en analizar alternativas porque los actuales motores V8 no se instalan en coches de producción, así que no cree que los interesados en desembarcar en la categoría tengan entre sus planes invertir en un concepto que ahora mismo luce obsoleto, son motores muy grandes con un alto nivel de consumo de combustible, es decir no es relevante para la dirección que ha tomado la industria. Toyota llegó a la NASCAR en el 2007, para entonces instalaban motores V8 de 5.7 litros en la pick up Tundra y en la camioneta Land Cruiser, pero ese tiempo también quedó atrás.
Gibbs estima que un motor V6 turbo es la mejor configuración para la NASCAR porque se estaría abriendo la puerta a diversos fabricantes que tienen experiencia con tales propulsores y también estarían en sintonía con los GT, facilitando el intercambio de tecnología. Por su parte, Kelvin Fu, vicepresidente de Honda Racing Corporation US, señaló que el fabricante solamente entraría en la NASCAR si aprecia la posibilidad de un retorno de la inversión, relevancia para su catálogo comercial y el seguimiento de las tendencias. En sus instalaciones han desarrollado motores V6 turbo para la IndyCar y no tendrían inconveniente en trasladar el programa también a la NASCAR, donde seguramente los seguidores de la marca japonesa disfrutarían del valor que Honda concedería a la categoría, pero insistir con el V8 no les interesa ya que tal configuración solamente se utiliza en los motores Honda destinados al mercado marino.
Hasta ahora Chevrolet, Ford y Toyota permanecen a bordo, sin embargo, sus motores para la NASCAR son fabricados por terceros, otro detalle que se debe tomar en cuenta porque los fabricantes que están en lista de espera para ingresar no aceptarán imposiciones cuando es evidente que el tema motores tiene bastante tela para cortar. Todos los involucrados actualmente utilizan V8, pero llevan años produciéndolos para sus coches de gran tamaño, y camiones a gasolina, que se venden en suelo estadounidense, pero invitar a un nuevo proveedor a unirse para pedirle la fabricación de un motor casi obsoleto, proyecto que deben iniciar desde cero, sin duda es una insensatez. Así que si la NASCAR quiere más fabricantes en su parrilla deberá pasar la página con la histórica configuración V8, cuyo pasado más remoto se remonta hasta el Olds Rocket de 1949.
En palabras de Kelvin Fu:
Es una discusión que vamos a tener con cualquier categoría, Honda fabrica un V8 y es para un motor marino. Si la NASCAR está sobre la mesa, es una discusión que vamos a tener con ellos sobre lo que tiene más sentido para ambos. Nosotros tenemos dos V6 twin turbo desarrollados. Los fabricantes de equipos originales están siempre en busca de lo que es relevante para su historia y para lo que es relevante para nuestros productos en el futuro. Todos buscan la emoción y el ruido, así que todo tiene que encajar para que funciona.
Vía RACER





