Ben Hodgkinson, director técnico de Red Bull Powertrains, es partidario de que se eliminen las restricciones para desarrollar en esta primera etapa de los nuevos motores para de esta forma permitir que los fabricantes puedan alcanzar su punto más alto en potencia y confiabilidad, para luego establecer las regulaciones que permitan una mayor paridad. Cómo están planteadas las reglas, la FIA, mediante el sistema de Desarrollo Adicional y Oportunidades de Ascenso (ADUO), va a detener el desarrollo del aquel fabricante que demuestre poseer ventaja con respecto al resto, así apenas se le permitirá introducir una evolución, mientras los demás van a recibir oportunidades para avanzar hasta llegar a un nivel de déficit del 2% con respecto al motor referencia. Para Hodgkinson, aplicar este mecanismo es un error porque condiciona una misión tan compleja que es lograr el máximo equilibrio de 50/50 entre el motor de combustión y el eléctrica.
Desde los predios de Red Bull, junto a sus socios de Ford Racing, se muestran confiados de disponer de una unidad de potencia sofisticada y confiable, pero de igual manera consideran que no es buena idea castigar al fabricante que realizó el mejor trabajo deteniendo su progreso porque ya existe un límite de presupuesto y también uno de banco de pruebas. En tal sentido, Hodgkinson estima que no existe la necesidad de sumar más restricciones sobre todo para aquellos que desde el principio han acertado con sus ideas. Destacó además que el reglamento debe separar muy bien lo que es el desarrollo del chasis, la aerodinámica y los motores porque existe una gran diferencia en lo que respecta a las evoluciones de las unidades de potencia ya que la madurez de un proyecto de tales características se logra en un lapso de tiempo mucho más largo.
Explicó que para los proveedores de motores todas las limitaciones inciden en sus planes a futuro, una respuesta rápida es costosa e improbable si se atiende a varios clientes porque se deben modificar lotes de unidades de potencia, en el caso de RBPT son doce antes de iniciar la temporada y tomaría mucho tiempo porque desde las pruebas hasta la instalación de cada nueva pieza se requiere de al menos tres meses. Así que el reglamento técnico restringe muy bien sobre el papel, sin embargo, también está asfixiando las ideas para compensar un atraso inicial puesto que no basta con frenar a los equipos más fuertes sino también que el desarrollo de las otras propuestas sea positivo y se adviertan mejoras luego de seis carreras. De no ser así, entonces no tendría sentido seguir frenando a los mejores hasta que los rivales se puedan aproximar de manera visible, se puede terminar la temporada y tal vez no ocurra. Para tal escenario es preferible que todos actúen con libertad y luego de establecer un lapso prudente se proceda a evaluar el rendimiento y luego a aplicar las reglas.
En palabras de Ben Hodgkinson:
Personalmente, me encantaría deshacerme por completo de las reglas, que nos quitamos los guantes y vamos a pelear con igualdad de armas. Esto es realmente lo que me gustaría. La realidad es que ya hay un límite de presupuesto y los límites de las horas de banco de pruebas. En mi opinión, esto ya es suficiente, no hay necesidad de agregar más. No hay suficiente recompensa para aquellos que estén haciendo las cosas bien desde el principio y es porque que no se entiende completamente, incluso los que hicieron las reglas no parecen entender que el tiempo de maduración de las ideas en un motor es mucho más largo que el que requiere un chasis.
Vía Nextgen Auto





