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Fórmula 1

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Renault con un presente más negro que amarillo

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Según mi criterio, la escudería Renault, a estas alturas de la temporada, puede considerarse la peor del presente campeonato por muchos factores, el principal es su pésima gestión interna que incluye la paciencia que han tenido desde las altas esferas para con Cyril Abiteboul. Si bien el equipo francés no es el último en la tabla de constructores, la disposición de los recursos ha sido tan deficiente que a pesar de contar con todos los elementos para estar luchando con las otras escuderías de fábrica, permanece sumergida en un mar de excusas, en un eterno proceso de reestructuración cuyos objetivos se establecieron tan a largo plazo que la Fórmula 1 se aproxima a cerrar un ciclo y todavía en Renault están estacionados en ninguna parte, tal como regresaron tras adquirir Lotus.

Por un tiempo llegué a pensar que la convergencia de nombres como Frédérick Vasseur y Bob Bell concederían seriedad, coherencia e impulso al proyecto, pero me desencanté cuando se informó que el primero saldría de Renault y el segundo sería relegado a otras funciones no relacionadas al departamento técnico. Abiteboul se quitó de encima a quienes de alguna forma podían hacerle sombra en la jefatura del equipo de Fórmula 1. La llegada de Alain Prost, proveniente de la Fórmula E, también me llevó a pensar que desempeñaría el cargo de jefe de la escudería, pero sorprendentemente permanece en un cargo casi ornamental. Ciertamente, Prost no fue un jefe de escudería exitoso, pero al menos posee ciertas nociones de aquello que no se debe hacer cuando se dispone de recursos y se carece de dirección técnica.

Ahora sale a la luz que Renault iniciará la temporada 2020 con importantes pérdidas financieras y una desestabilización importante en su alta gerencia. Hasta este año se habían invertido más de 40 millones de euros en modernizar la sede de Enstone y otros tantos más en ampliar la de Viry-Chatillon, tal presupuesto se sustentó sobre fondos asignados por Carlos Ghosn, y su sucesor Thierry Bolloré, patrocinadores, alquiler de unidades de potencia a Red Bull, Toro Rosso y McLaren, y el bono otorgado por los resultados logrados el año pasado. Ese balance financiero fue tan positivo que hasta se permitieron el lujo de pagarle a Daniel Ricciardo un contrato digno de un aspirante al título. Pero en cuestión de meses todo ese andamiaje se derrumbó.

Este mes se informó que Clotilde Delbos asumió el cargo de director ejecutivo de Renault, es decir que será la segunda al mando tras Jean-Dominic Senard, presidente del consorcio francés. No es un secreto que el principal impulsor de un programa Renault de Fórmula 1 fue Carlos Ghosn, sin él o sus allegados en el poder, la situación cambia en lo que respecta a la asignación de recursos para la escudería, que ahora no luce autosustentable y más cuando hace algunas semanas atrás, desde McLaren indicaron que a partir de 2021 serán clientes de Mercedes. Esto significa que Renault no tiene algún contrato de suministro para otro equipo cuando se introduzcan las nuevas reglas, al menos para rentabilizar parte de su inversión en lo que respecta a propulsores. No son buenas noticias, aunque Abiteboul se empeñe en decir lo contrario.

McLaren y Renault son de esos casos que separados van mal y juntos caminan bien, en este caso el divorcio se produce por un tema meramente económico. McLaren también viene arrojando pérdidas y el suministro de motores Mercedes resulta más económico y por lo tanto más rentable para sus fines. Se debe estar claros que Mercedes asignará apenas una fracción de ingenieros y técnicos a McLaren y que en tales términos los de Woking jamás serán mejores que el cuarto lugar que ostentan este año, con Renault o con Mercedes. Sorprende en este caso que Renault haya ofrecido a McLaren un trato preferencial y Zak Brown lo haya rechazado, lo que indica que la debacle financiera es profunda. La venta y consumo de ilusiones, acerca de un retorno a la época de Mika Hakkinen, se las dejo a los soñadores de costumbre.

En este escenario, en mi opinión, Renault debería intentar convencer a Racing Point para establecer una sociedad. Si esa puerta del trato preferencial con respecto al suministro de unidades de potencia ETech 19 y otros elementos mecánicos permanece abierta, no sería descabellado aliarse con un equipo que ha demostrado tener un departamento técnico muy decente, capaz de hacer mucho con poco. Quisiera observar que propondría Andrew Green a partir del motor Renault y en cualquier caso BWT no tendría problemas para costear y renombrar los propulsores, tal como lo viene haciendo esta temporada.

Supongo que las aspiraciones económicas de Renault, para con sus potenciales clientes, serán más sensatas a medida que transcurran los meses y nadie toque su puerta. Y es que el motor presentado esta temporada solamente en Monza ha finalizado por delante de algún representante de Honda, acumulando hasta ahora siete retiros por problemas de confiabilidad. De ninguna forma se puede argumentar que están a la altura de sus adversarios cuando se observa en la clasificación que Max Verstappen acumula más puntos que los cuatro pilotos afines a Renault juntos.

Inclusive el daño es mayor cuando se advierte la pérdida de la parcela política. A la hora de la toma de decisiones, Renault no tendrá mayor peso al no contar con aliados a su causa, prácticamente estarán a merced de lo que opinen los demás. Por tal razón considero que los franceses deberán bajar sus aspiraciones y expectativas, además de pasar la página con respecto a Red Bull ya que difícilmente volverán a destacar si siguen transitando el camino señalado por Abiteboul.

Aclaro que no tengo nada personal contra Cyril Abiteboul, sencillamente llegué a creer que Renault concedería un plazo prudencial a su gestión, pero el tiempo ha pasado y no puedo creer que siga tan perdido como en 2016. La fórmula exitosa de Lotus era simple, un director técnico calificado, como James Allison, y un piloto ganador, como Kimi Ráikkönen, allí estaban las bases para sustentar un buen equipo, delegando en los directivos la correcta administración de los recursos, algo que no pudo hacer Gerard Lopez debido a su candidez en estas lides. Pero Abiteboul se ha empecinado en mantener a Nick Chester como responsable del área de diseño, justamente uno de los artífices del naufragio de Lotus con su asimétrico E22, e ingenuamente creyó que Daniel Ricciardo era capaz de ganar fuera del ambiente Red Bull. La adición de Esteban Ocon será más de lo mismo si no se cambia radicalmente la dualidad Abiteboul-Chester y se replantean los objetivos desde otra perspectiva.