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Un segundo puesto que puede valer para que Fernando Alonso regrese al Dakar en el futuro

A ver si mañana puedo darle un apretón más”. Esa era la declaración de intenciones por parte de Fernando Alonso al final del domingo. El asturiano, copilotado de forma impecable por Marc Coma, consiguió su mejor resultado en su etapa como piloto de rally-raids, siendo segundo al volante del Toyota Hilux V8 4x4 con el dorsal #310, superado por otro de los pilotos que todavía no conocían lo que era la victoria parcial en el Dakar, Mathieu Serradori. Apenas 4 minutos de ventaja para el francés y su buggy, pero un buen sabor de boca para el ovetense a su llegada a la meta.

Es cierto que fue una jornada especial. Alonso partía sexto, encontrándose por tanto con las trazas de los pilotos que le precedían, logrando de esta forma recortar mucho tiempo a los tres pilotos que se están disputando la victoria final hasta el momento. Fernando y Marc se unieron al tren de cabeza, lo que dejó esas maravillosas imágenes de la Hilux del bicampeón del Mundo de Fórmula 1 rodando con dos leyendas del Dakar y con el actual líder de la carrera dos veces Campeón del WRC, su compatriota Carlos Sainz.

Ayer ya lanzó un aviso. Tras la jornada de descanso, Alonso se lanzaba en tromba hasta que de nuevo un pinchazo lo sacaba de las primeras posiciones de la séptima etapa, aunque lo mantenía quinto. Las cuentas de la lechera de Fernando le hacían pensar que habría podido estar entre los tres mejores, pero el riesgo a dañar partes de la suspensión y del sistema de frenos lo llevaron a tener que detenerse y cambiar la rueda.

Hemos hecho una gran etapa, pero el pinchazo al final ha supuesto que a los dos segundos se desintegrara la rueda, que dañó la carrocería y provocó una pérdida de velocidad entre 8 y 10 km/h que nos hizo cedes 3 o 4 minutos al final. Pero echando cuentas habríamos estado cerca del top 3, que es una buena señal, y bien por entrar en meta porque a veces una delaminación puede dar a los latiguillos u otras cosas aparte de la carrocería y hacer perder mucho tiempo, así que no ha sido mala suerte y hemos podido acabar. Ha sido sorprendente porque no había nada donde pinchar.

Si ayer fue una etapa de medias muy elevadas y sencillas en cuanto navegación para los coches, la de hoy sí implicó que Marc Coma se implicara aún más en sus labores, algo que indica el buen nivel de compenetración logrado por el piloto de circuitos y por el cinco veces ganador del Dakar en motos. Para mañana tocará salir segundos en el orden de salida, lo que en teoría le debería pasar factura, sobre todo con los gallos (Peterhansel, Sainz y Al-Attiyah) saliendo muy atrás, pero los ojos se han puesto en el miércoles.

Hemos visto los tiempos en el enlace para llegar al vivac y la verdad es que casi nos íbamos pellizcando el uno al otro para creernos que había salido todo tan bien. La etapa iba sin incidentes, sobre ruedas, pero hemos tenido un pinchazo en el km 350, más o menos, pero no creo que haya influido mucho. Justo al final veíamos a los coches de delante y el polvo, pero no sabíamos quiénes estaban ahí. Cuando cruzamos la meta y nos dimos cuenta de que habíamos hecho un muy buen tiempo... quinto ayer, segundo hoy.

Buenas sensaciones para pensar en el regreso:

Antes de acabar el año, Alonso dejó entrever en más de una ocasión que el Dakar podría ser una ocasión especial. Si en cuanto a la resistencia fue claro de que en algún momento en los próximos años regresará a las 24 Horas de Le Mans, Fernando no quiso asegurar futuras participaciones en el rally-raid sin antes probar en sus propias carnes lo que eran dos semanas de competición en mitad del desierto.

Los dos Top10 en las últimas dos etapas de la primera semana, el quinto de ayer y el segundo de hoy no han hecho más que refrendar la capacidad de adaptación que tiene el piloto de Toyota para amoldarse a cada reto que se plantea. Si hoy se le preguntara en el vivac a Alonso sobre la opción de verle en el Dakar dentro de un año o dos, seguramente la balanza podría caer más hacia el sí…

Mucho más que cumplidos, está sobrepasado cualquier objetivo personal que tuviera antes de llegar al Dakar. En Marruecos me sentía cómodo, pero estaba a 15 minutos de los líderes en etapas de 250 km, no sabía si en el Dakar iba a estar a media hora a más de los grandes especialistas y el estar con ellos en días como hoy, incluso delante, no estaba en ninguno de mis objetivos razonables. Estoy disfrutando del momento.