Por si hubiera pocos problemas últimamente, la industria europea del automóvil ahora tiene una preocupación más. Viene de parte, una vez más, de Estados Unidos y concretamente de su presidente Donald Trump, que ha vuelto a anunciar una subida de los aranceles a los vehículos europeos.
El presidente Donald Trump anunció una subida de los aranceles a los coches y camiones europeos hasta el 25%, frente al 15% acordado previamente. Y lógicamente, las reacciones no se han hecho esperar. El mayor lobby de la industria en Alemania, la Asociación Alemana de la Industria Automotriz (VDA), ha pedido una desescalada en la tensión que mantienen Estados Unidos y la Unión Europea ante el grave impacto que podría sufrir la industria.
La presidenta del VDA, Hildegard Müller, afirmó que los costes de estos aranceles «serían enormes para la industria automovilística alemana y europea en un momento ya de por sí muy complicado». Añadió que estos nuevos aranceles probablemente también impactarán en los consumidores estadounidenses.
Según Trump, la UE no ha cumplido el acuerdo
La escalada supone un giro brusco respecto a los tímidos avances del año pasado, cuando Estados Unidos y la UE negociaron un marco para reducir las tensiones comerciales. En una publicación en la red social Truth Social, Trump afirmó que elevaba los aranceles al 25% porque la UE no había cumplido plenamente el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos en julio de 2024. Trump no detalló cómo considera que la UE ha incumplido el acuerdo, si bien es cierto que los legisladores europeos aún no lo han ratificado completamente mientras buscan introducir modificaciones.
Los legisladores europeos han pausado dos veces la ratificación del acuerdo: una tras el intento de Trump de adquirir Groenlandia, territorio danés, y otra después de que el Tribunal Supremo de EE.UU. invalidara el régimen global de aranceles del presidente. A eso hay que añadir el retraso a la hora de calcular los aranceles sobre el acero y el aluminio, materiales clave para la producción de vehículos.
Los aranceles no se aplicarán a los automóviles fabricados en plantas estadounidenses. En declaraciones a la prensa, Trump aseguró que los nuevos gravámenes obligarán a los fabricantes europeos a «trasladar mucho más rápido» su producción a EE.UU.
Los fabricantes europeos acumulan pérdidas milmillonarias por los aranceles
Los cambios constantes en la política comercial de Trump han incrementado significativamente los costes y reducido los márgenes de fabricantes y proveedores. Desde la introducción de nuevos aranceles a los vehículos fabricados fuera de Estados Unidos, la mayoría de fabricantes europeos han sufrido un fuerte impacto en sus balances. El Grupo Volkswagen, por ejemplo, ha anunciado un beneficio después de impuestos de 1.564 millones de euros en el primer trimestre de 2026, una caída del 28,4% respecto al mismo periodo del año anterior que atribuyen al impacto de los aranceles de Trump y las tensiones geopolíticas.
Stellantis calculó el impacto directo de los aranceles estadounidenses en unos 1.200 millones de euros en 2025 y Mercedes-Benz en 1.060 millones, lastrando notablemente su rentabilidad en el país norteamericano. Aunque el fabricante más perjudicado por los aranceles fue Toyota, con un coste de 6.447 millones de euros en 2025.
El aumento de aranceles podría costarle a Alemania cerca de 15.000 millones de euros, según el Kiel Institute for the World Economy, pero las pérdidas podrían alcanzar unos 30.000 millones de euros a más largo plazo.







