Las tornas se han cambiado, tanto como para que en Estados Unidos estén fabricando el tipo de coche que antes sólo Europa se atrevía a hacer realidad. El M5 de los puristas ya no se construye en Alemania, ni tampoco lo fabrica BMW, sino que es un elegante Cadillac al que se le ha montado el V8 de casi 700 CV del Corvette.
El M5 para los más puristas es obra de Cadillac
Estados Unidos ha cogido el testigo de Europa a la hora de fabricar algunos de los coches más puristas y deportivos del mercado. Es el caso del Cadillac CT5-V Blackwing, un rival directo para modelos como el BMW M5, el Mercedes-AMG E 63 o el Audi RS6, pero que apuesta por una receta de vieja escuela donde no hay rastro de electrificación en su motor V8 y además se monta una transmisión manual de 6 relaciones.
Y no contentos con ello, en Cadillac han decidido mejorar todavía más esta bestia a través de una serie especial F1 Collector Series lanzada como homenaje al GP de Miami de Fórmula 1. Se trata de una serie especial que mejora prestaciones y añade un toque extra de exclusividad con numerosos detalles estéticos, pero que a diferencia de los coches de carreras, sólo está pensado para disfrutar de la conducción sin tener que pensar en gestión de energía.
Porque el corazón del CT5-V Blackwing es un 6.2 V8 Supercharged derivado directamente de la familia Corvette, un motor del que se extraen 685 CV y 913 Nm, convirtiendo a este modelo en el Blackwing más potente que jamás se ha fabricado. Para su gobierno se recurre exclusivamente a una caja de cambios manual de 6 relaciones, enviando toda la potencia hacia el tren posterior mediante un diferencial de deslizamiento limitado.
A todo ello se añade un chasis especialmente puesto a punto para su uso en circuito, pues esta serie especial incluye el denominado como Precision Package, que es un kit de mejoras que instala amortiguadores Magneride, muelles más firmes, nuevas estabilizadores, setup específico en dirección y alineación, ajuste específico para los controles electrónicos y frenos carbocerámicos.
El resultado de toda esta receta es un coche único en el mercado, un berlina de altas prestaciones que en Europa ya desapareció hace tiempo y que sólo Estados Unidos se atreve ya a fabricar, aunque no por demasiado tiempo. Y es que del Cadillac CT5-V Blackwing F1 Collector Series apenas se fabricarán 26 unidades para Estados Unidos y Canadá, si bien el modelo convencional aún seguirá a la venta por unos meses más.






