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Así ha conseguido Volvo que deseemos tener un coche chino en el garaje

David Villarreal | @davidvillarreal | 17 Oct 2017
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Si algo nos han demostrado los últimos años ha sido que cada vez es más difícil encasillar a un producto en un segmento o una categoría. Y lo que es más importante, encasillar a los productos no tiene ningún sentido. Con una industria cada vez más globalizada, también se ha complicado trazar los orígenes un coche, o una marca. ¿Cuál es la nacionalidad de un coche? ¿Será el país donde nació la marca, el lugar en el que se fabrica, el origen del capital que emplea la empresa, o el lugar en el que se ha llevado a cabo su desarrollo? A la vista de los acontecimientos, Volvo quiere romper todos estos clichés. Y el mejor ejemplo lo tenemos en la estrategia que han seguido con el nacimiento de la marca Polestar, y su primer producto, el Polestar 1. Volvo ha conseguido que un coche chino sea deseable, tanto que daríamos lo que fuera por tener un Polestar 1 en nuestro garaje. ¿Pero cómo lo han hecho?

Decíamos que es difícil encasillar a una marca en un país. Si importase el origen de su capital, o la empresa matriz, o su tecnología, deberíamos considerar a SEAT una marca puramente alemana. Si tuviéramos en cuenta únicamente dónde se producen sus coches, deberíamos ver al SEAT Ateca como un coche checo. La mayoría de los productos de Volvo que adquirimos en Europa se producen en Suecia, aunque ya hay excepciones, y los primeros Volvo S90 fabricados en China han llegado a nuestro continente. Y no por ello vamos a rasgarnos las vestiduras.

La multinacional china Zheijang Geely Holding Group Co. es propietaria de Volvo y Geely, y estas dos, a su vez, se han unido para formar Polestar. Los productos Polestar utilizarán plataformas empleadas y desarrolladas por Volvo, pero también tecnología desarrollada en China, sobre todo la que tiene que ver con su propulsión eléctrica. Y eso no es todo, el Polestar 1, y el resto de modelos de Polestar, se producirán en China. ¿Es entonces el Polestar 1 un coche chino?

Polestar nace de la suma de fuerzas de dos empresas hermanas, la sueca Volvo, y la china Geely, y sus productos se fabricarán en China para todo el mundo

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Volvo y Geely son conscientes de que es más fuerte lo que une a las industrias del automóvil en Europa y China, que lo que las separa. Y que ante sí tienen oportunidades únicas de lanzar productos competitivos y que cumplan con lo que se espera de un fabricante de gama alta en un futuro próximo. Ver nuestro análisis, en cinco claves, del Polestar 1.

El año pasado nacía Lynk & Co, un fabricante chino que pretendía ofrecer productos premium y muy tecnológicos, con el objetivo puesto también en mercados como el europeo. Esta marca, esencialmente, no era muy diferente de la nueva Polestar. Propone productos con plataforma y tecnología Volvo, con desarrollos de Geely, y producción China. En cualquier caso Lynk & Co tiene por delante un reto nada sencillo, el de vencer la desconfianza que pueda generar un nuevo fabricante. Un reto que ha costado muchos años de trabajo, e incluso décadas, a algunos fabricantes, sobre todo asiáticos, con la excepción de marcas que en muy poco tiempo han conseguido vencer esa desconfianza, como es el caso de Tesla.

La confianza de Volvo y Polestar es tal, que las reservas ya se han abierto, de momento para analizar el interés de sus potenciales clientes. Muy pronto, si tenemos en cuenta que su producción no comenzará hasta mediados de 2019.

Las probabilidades de que el proyecto de Polestar triunfe en Europa o Estados Unidos muy probablemente sean superiores a que lo haga el proyecto de Lynk & Co, que esencialmente parte de las mismas premisas

Y probablemente esa sea la gran fortaleza de Polestar. No se llamará Volvo y sus productos serán propios, de manera que no existirá un modelo equiparable al Polestar con el emblema de Volvo. Pero a diferencia de productos como los que nos anticiparon el lanzamiento de Lynk & Co, parece que Polestar se ha preocupado mucho de que cuando miremos sus coches, veamos en ellos un Volvo, y no un coche chino del que no sabemos nada.

Vencida esa primera impresión, la que probablemente haga que descartemos un coche, aún siendo muy buen producto, y nos haga ver en un Polestar 1 un elegante coupé que desearíamos en nuestro garaje, aún hay que tener en cuenta otros detalles muy interesantes. El Polestar 1 contará únicamente con una mecánica híbrida y enchufable de 600 CV de potencia. Una mecánica que permitirá recorrer hasta 150 kilómetros en modo eléctrico, lo que lo convertirá, a efectos prácticos, y en la mayoría de los trayectos diarios, en un coche eléctrico puro. El Polestar 1 también contará con soluciones innovadoras, como una carrocería de fibra de carbono (no dan más detalles de si este material se emplea en toda la carrocería o solo en determinados paneles), o una tecnología de chasis adaptativo y controlado electrónicamente.

Con lo cual, y a juzgar por lo visto, muy probablemente a nadie le preocupe tanto que este coche vaya a fabricarse en Chengdu, en China. ¿No crees?

Más imágenes del Polestar 1 en la siguiente galería: