En el año 2008, el diésel no solo era el presente. Era la vanguardia, y ningún grupo automovilístico era mas abanderado de la tecnología que el Grupo Volkswagen. Desgraciadamente, la codicia humana y el Dieselgate nos quitó el futuro diésel en el que deberíamos estar viviendo. Audi estuvo a punto de lanzar una versión del R8 equipada con motor V12 TDI, pero lo que muchos han olvidado es que también tonteó con la idea de un compacto deportivo alimentado por gasóleo: esta es la historia del Audi A3 TDI clubsport quattro.
Audi A3
Cuando Audi tonteó con un compacto deportivo diésel
En mayo de 2008, antes de que el mundo se sumiera en una profunda crisis económica, Audi acudió al festival de Wörthersee con un vehículo conceptual de lo más interesante. Básicamente, un compacto deportivo con todas las de la ley, pero cuyo corazón era un motor diésel. Se llamaba A3 TDI clubsport quattro, y podríamos considerarlo un Audi S3 alimentado por gasóleo. No obstante, estéticamente, era un claro anticipo del Audi RS3 Sportback, cuyo lanzamiento aun demoraría tres años mas. No obstante, fijaos en su paragolpes delantero.
Fotos del Audi A3 TDI clubsport quattro
Fijaos también en sus pasos de rueda ensanchados con remaches – el RS3 tenía mas anchura de ruedas en el eje delantero que el trasero – y su doble cola de escape trasera. Este prototipo tenía un ancho de vías hasta 46 mm mas ancho que un Audi A3 de segunda generación. Visto en retrospectiva, su alerón trasero, su difusor funcional y sus llantas de 20 pulgadas han soportado a la perfección el paso del tiempo. De su estética bitono tengo alguna duda más: no hay que olvidar que han pasado 18 años desde el año 2008.
No obstante, la enjundia de este coche estaba en su técnica. Bajo su capó había un nuevo motor 2.0 TDI common-rail, cuya potencia ascendía a unos tremendos 224 CV, acompañados de 450 Nm de par máximo a solo 1.750 rpm. Sobre el papel, este coche era capaz de hacer el 0 a 100 km/h en 6,6 segundos, con una velocidad punta de 240 km/h. Era solo 0,9 segundos mas lento que el Audi S3 de la época, dotado de un 2.0 TFSI con 265 CV y tracción total quattro. Hay que recordar que en la época, 170 CV era el tope de potencia del 2.0 TDI de producción.
El aumento de potencia era posible gracias a un nuevo turbocompresor, nuevos inyectores, una electrónica a medida y un colector de admisión con palomillas móviles, capaces de ajustar su posición para garantizar el mayor flujo de aire posible. La potencia de este motor pasaba al suelo mediante un sistema quattro de tracción total, con un embrague multidisco tipo Haldex. ¿Lo mejor de todo? Su cambio era manual de seis relaciones, con una rejilla metálica idéntica a la que podíamos encontrar en un Audi R8 con caja manual.
Eran tiempos mejores, decididamente. Este compacto deportivo también presumía de un precioso interior con semi-baquets deportivos, acentos de aluminio y un volante específico. A nivel de chasis, gozaba de suspensión adaptativa magnetoreológica 36 mm mas cercana al suelo que la del coche de producción y frenos carbonocerámicos en el eje delantero: discos de 356 mm de diámetro abrazados por pinzas de seis pistones. Además, contaba con un sistema Audi drive select de selección de modos de pilotaje – en la época, algo exótico.
¿Por qué no llegó a producción?
Audi no llegó a materializar el Audi A3 TDI clubsport quattro, al igual que tampoco lanzó un Audi R8 equipado con motor V12 TDI. La crisis económica de 2008 fue uno de los principales factores, ya que las marcas tenían que asegurar su rentabilidad y muchos proyectos considerados «arriesgados», «poco rentables» o «inciertos» fueron directamente cancelados. Aunque llegamos a tener motores diésel potentes en compactos – el BMW 125d llegó a los 218 CV – las marcas nunca se atrevieron a poner sus denominaciones más legendarias asociadas a la tecnología diésel.
Ahora sí «prostituyen» sus denominaciones sagradas con vehículos eléctricos, pero ese asunto mejor lo dejamos para otro día – que me enciendo. Personalmente, me gustaría volver a un universo alternativo, donde la crisis de 2008 no existió, el Dieselgate tampoco, y el diésel no es un combustible tan injustamente demonizado.
Fotos del Audi A3 TDI clubsport quattro







