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El coche del futuro no se llama Tesla, ni es eléctrico: es el Mercedes Clase S 2021

Prueba Mercedes S500 2021 4

Hace apenas unos días tuve la oportunidad de ponerme al volante de un coche que ha cambiado muy sustancialmente mi percepción de lo que es un coche de vanguardia. Un coche que hace parecer arcaicos a rivales como el Audi A8 o el BMW Serie 7, que hace parecer obsoletos y desfasados a referentes tecnológicos como el Tesla Model S. Ese coche es el nuevo Mercedes Clase S, y hace apenas una semana tuve la oportunidad de conducirlo durante media hora. A falta de probarlo más a fondo, quiero contaros la "experiencia religiosa" que ha sido esta toma de contacto.

Tecnología de vanguardia, integración natural

El coche que pude probar brevemente era un Mercedes Clase S, en la versión S500 4MATIC, la que al inicio de la comercialización será la versión tope de gama. Mecánicamente, equipa un motor turboalimentado de seis cilindros en línea, tres litros de cubicaje y 435 CV de potencia, asistido por un alternador reversible EQ Boost. Este sistema de hibridación ligera aporta 22 CV a la cadena cinemática de forma puntual. Toda la potencia es enviada a las cuatro ruedas a través de un sistema 4MATIC permanente, previo paso por un cambio automático 9G-Tronic.

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Hace el 0 a 100 km/h en 4,9 segundos, sin perder un ápice de su compostura y seriedad.

Quiero despachar la parte puramente mecánica rápidamente, porque en verdad es la menos "relevante" en esta toma de contacto. El refinamiento de marcha es absoluto, y el motor es un susurro, solo ligeramente perceptible en las escasas aceleraciones intensas que este coche practicará. Es un motor de última generación y altísima tecnología, domesticado por la electrónica del vehículo y su tren de rodaje adaptativo que lo hacen tan manso como un sencillo tricilíndrico de 100 CV. La experiencia de conducción de este Mercedes Clase S solo puede ser definida como refinada.

La suspensión adaptativa neumática nos permite rodar en un confort sensacional, y ya empieza a darnos pistas sobre el portento tecnológico que es este vehículo. No es una novedad, pero mediante cámaras es capaz de "leer" el asfalto, y variar su tarado en tiempo real si detecta irregularidades en el firme, como por ejemplo un badén. Resulta quizá más impresionante que esa comodidad extrema se convierte en firmeza y dinamismo con el modo más deportivo activado. Con todo, nunca debemos olvidar que esta berlina de representación pesa 2.045 kg en vacío.

La versión probada equipaba el paquete AMG Line, con llantas de 19" y asientos de cuero Nappa negros.

Sin embargo, todo queda atrás cuando descubrimos los sensacionales avances tecnológicos de su habitáculo, y sus ayudas a la conducción. El que más impresionado me ha dejado, con diferencia, ha sido la instrumentación digital tridimensional. ¿Cómo funciona este equipamiento opcional? Dos cámaras situadas en el marco del panel de 12,3" detectan nuestros ojos y su movimiento, proyectando dos imágenes, que superpuestas, logran un efecto estroboscópico. En plata, podemos ver en 3D real la información proyectada en la instrumentación, sin gafas ni artificios físicos.

La inmersión en la conducción aumenta varios enteros, en definitiva. A este sistema se une otro aún más impresionante. Y es el HUD con realidad aumentada de última generación. Olvidaos de los Head-Up Display que conocéis hasta la fecha. Este es el más grande del mercado, y equivale a ver una pantalla de 77" proyectada a unos 10 metros por delante del vehículo. Este HUD proyecta sobre la carretera nuestra velocidad, datos de viaje e intrucciones de navegación, entre otras cosas. Las instrucciones de navegación consisten, fundamentalmente, en flechas flotantes.

La instrumentación en 3D tiene un coste extra de 990 euros, impuestos a parte. Merece la pena cada uno de esos euros adicionales.

Flechas que aumentan de tamaño y posición en función de nuestra cercanía al giro o al desvío en cuestión, y que resultan tremendamente intuitivas. A mayores, en la enorme pantalla central OLED de 12,8" y orientación vertical, se proyectan sobre las imágenes captadas por la cámara frontal, algo que tenemos en vehículos tan "básicos" como el Mercedes Clase A. Pero esto no es todo lo que puede hacer el HUD. También es capaz de señalar en tiempo real objetos como coches que irrumpen en la calzada, o vehículos a los que precedemos, cuando el control de crucero adaptativo está activado.

Esta tecnología nos permite tener la certeza de que el vehículo está en control de la situación, que está viendo lo mismo que estamos viendo. En mi brevísima toma de contacto pude certificar el gran funcionamiento del sistema en carreteras secundarias. El sistema exige que haya contacto sobre el volante - su aro es capacitivo - y no par de giro, como ocurre en otros sistemas menos avanzados. A nivel de hardware, el Mercedes Clase S está preparado para conducir de forma 100% autónoma - sin supervisión - a velocidades inferiores a los 60 km/h, en entornos bien balizados.

En el paquete Premium se incluye la instrumentación 3D, los faros Digital Light, el HUD de realidad aumentada o el equipo Burmester, entre otras cosas. Cuesta 10.185 euros, impuestos aparte.

Esta función aún no está activa a causa de la legislación, como tampoco lo están los faros Digital Light, unos faros LED matriciales con una resolución de 1,3 millones de píxeles, capaces de proyectar avisos e indicaciones sobre el asfalto cuando es de noche. De nuevo, es la tecnología la que va por delante de la legislación. Tampoco hemos podido probar el sistema de cuatro ruedas directrices, ya que las unidad de pruebas no lo equipaba - este sistema es capaz de hacer girar las ruedas traseras en hasta 10 grados, haciendo que esta berlina de 5,18 metros gire tan fácilmente como lo hace un Clase A.

A falta de una prueba más a fondo o un contacto más largo - hacen falta varios días para poder desgranar todos sus sistemas en profundidad - el Mercedes Clase S nos demuestra que es el coche más tecnológico y avanzado del mercado. De largo. Y su genialidad no es solo su tecnología, si no lo bien integrada que está, y lo intuitivo y seguro que es su uso. Por último, no podemos dejar de alabar la tremenda calidad interior del Clase S, donde todos los ajustes son perfectos y los materiales son excelsos. Sin embargo, ni en el Clase S nos libramos del dichoso negro piano.

La prueba solo nos ha permitido rascar la superficie. Analizar este coche al completo exige varios días.

Por fortuna, las posibilidades de configuración son amplísimas, y podremos decantarnos por un precioso acabado en madera natural de poro abierto, o una madera de nogal lacada. En cuanto a precios, el Mercedes S500 4MATIC probado arranca en 139.950 euros en su versión corta. La gama arranca en 108.150 euros de la versión S350d de seis cilindros y 286 CV diésel.

Vídeo destacado del Mercedes Clase S