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Industria

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De la crisis de los semiconductores a la crisis del metal: ¿más problemas para la industria del automóvil?

José Luis Gómez | @jlgomez1995 | 29 May 2021
Encounter The Audi Technology Magazine 2/2016
Encounter The Audi Technology Magazine 2/2016

En estas semanas el término semiconductores es uno de los más repetidos en la industria del automóvil, y no es para menos, pues está protagonizando una seria crisis de fabricación que está llegando incluso a poner en ERTE a gran parte del personal o a eliminar temporalmente ciertos elementos de equipamientos más tecnológicos. En Diariomotor ya hicimos un profundo análisis de la "Chip Crisis", pero lo cierto es que tras ella se esconde otra igualmente importante: la del metal.

Carrocería BMW M4 en la línea de producción
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El acero ha subido en los últimos meses más de un 40 %, así como otros metales y aleaciones

Cualquier coche moderno necesita una importante cantidad de chips que dependerá de cuán tecnológico y lujoso sea, pero que en esencia, no suponen un componente imprescindible, pues es posible sustituirlos por otros microchips menos avanzados o recurrir a soluciones como las adoptadas por Peugeot para su 308 que ha vuelto al cuadro analógico de toda la vida. Sin embargo, metales como el acero o el aluminio, además de otras aleaciones, constituyen una materia prima fundamental para la fabricación de cualquier coche.

Así pues, en este momento estamos viviendo una importante crisis relativa al acero que a día de hoy ya está afectando a las pequeñas y medianas empresas de forma muy notable, y es que sólo el precio del acero ha subido en torno a un 40 % respecto a niveles prepandemia, además de dilatar los tiempos de espera para reponer stocks a meses, cuando antes se hablaba de semanas o incluso días.

Las PYMES abastecen grandes fábricas como la de Volkswagen en Navarra

Por el momento esta situación no debería afectar especialmente a grandes fabricantes con una producción global, planificada y gran poder de negociación, pero no debemos perder de vista la extensa industria auxiliar del automóvil que se nutre de esas pequeñas y medianas empresas, las cuales ven como no consiguen la materia prima para poder fabricar los componentes necesarios, y en caso de poder comprarla, se ven obligados a subir su precio si no quieren "bajar la persiana".

Puede parecer un mal menor, pero por dar un orden de magnitud, según el Diario de Navarra, el sector industrial del metal de la zona está compuesto por más de 1.300 empresas que facturan 11.000 millones de euros, de las cuales, el 80 % de ellas está fuertemente ligadas a la automoción, y es que recordemos que allí se encuentra la fábrica de Volkswagen donde se producen modelos como el Polo y relativamente cerca, en Zaragoza, la del grupo Stellantis.

El plegado de chapa es una de las operaciones básicas en la industria del metal

China y la COVID como principales causas

Son muchos factores los que han provocado que estalle esta burbuja del metal, algunos de ellos propios de los más exhaustivos análisis económicos, aunque principalmente se reducen a tres: fuerte demanda, aranceles y parón pandémico.

Con el parón industrial provocado por la pandemia las siderúrgicas redujeron su producción notablemente, tanto a nivel español, como europeo y también global. Así, la primera economía en reactivarse fue la china, quien no solo está devorando gran parte de su producción propia, sino también la de otros países.

Tras la reactivación de la industria asiática le está tocando a todas las demás, la española incluida, las cuales se están encontrando con un mercado en el que hay mucha demanda y poca oferta. Poca porque gran parte de esa materia prima se queda en China, y porque las acereras nacionales están trabajando a medio gas con plantillas en ERTE y precios más altos que les permiten obtener una rentabilidad similar a la anterior (o incluso mayor).

El encarecimiento del transporte marítimo y altos aranceles no favorecen la importación de acero desde China

A todo ello se une los fuertes aranceles que la Unión Europea ha ido imponiendo al acero chino, de forma que de poder comprarlo ahí a un menor precio (algo ya complicado por lo explicado anteriormente) se pierde esa ventaja económica al hacer acto de presencia esos gravámenes, además de que el transporte marítimo también se ha encarecido considerablemente, llegando incluso a triplicarse.

Fuentes: Diario de Navarra | Ategi | Niusdiario