Jaguar Land Rover está recortando costes después de un ejercicio 2025 complicado, con el golpe de los aranceles y un ciberataque histórico, pero hay otra partida de gasto preocupante: las garantías. El problema de JLR no está en la demanda, ni en China, ni en la transición eléctrica. Está en los fallos de calidad y la fiabilidad, que le están costando muchísimo dinero.
La compañía británica cerró su ejercicio fiscal con unas pérdidas después de impuestos de 244 millones de libras (280 millones de euros), frente a un beneficio de 1.800 millones el año anterior. Y hay dos partidas que lo justifican casi por completo: los aranceles estadounidenses, con un impacto cifrado en 114 millones, y el gasto en garantías, que en el cuarto trimestre supusieron 105 millones de libras más que en el mismo trimestre del año anterior.
Si bien es cierto que, a mi juicio, a veces se exagera la mala fama de JLR en este sentido, sus cuentas reflejan una realidad. Richard Molyneux, director financiero de JLR, lo resumió con una frase bastante clara: «los costes de garantía se resisten a bajar pese a nuestros esfuerzos». Decirlo así públicamente es reconocer sin tapujos una situación preocupante.
El cuarto trimestre fue bastante mejor que el tercero, porque la producción volvió a la normalidad tras el histórico ciberataque que paralizó fábricas y sistemas durante semanas. Pero, aun con esa recuperación, JLR no ha conseguido números positivos: la facturación anual cayó un 20,9%, hasta los 22.900 millones de libras, y el volumen de ventas bajó un 15,4% hasta los 367.821 vehículos en el año natural 2025 (307.915 en el año fiscal 25/26).
El problema pesa especialmente en Estados Unidos
JLR no ha detallado qué modelos explican la subida del gasto en garantías, pero según Automotive News Europe, el incremento de gasto es más acusado en Estados Unidos. En abril, JLR hizo la mayor llamada a revisión de su historia, que afectaba a 170.169 vehículos en Estados Unidos de Jaguar y Land Rover microhíbridos por un posible fallo del convertidor DC-DC.
El fallo puede provocar que el sistema de 12 voltios deje de cargarse y, si el conductor continúa circulando, puede acabar con pérdida de potencia e incluso sin iluminación exterior. Pese al problema, esta llamada a revisión por sí sola no parece justificar todo el aumento del gasto.
JLR quiere recortar gastos en los próximos 2 años
El 84 por ciento de los coches que vendió JLR el año pasado fueron Defenders y Range Rovers (aquí se incluye el Evoque, aunque solo supone un 11% del total), modelos que dejan buenos márgenes. Aun así, el EBIT ajustado anual cayó del 8,5% al 0,7%. En el cuarto trimestre se recuperó hasta el 9,2%, pero todavía por debajo del 10,7% del año anterior.
El flujo de caja libre fue negativo en 2.200 millones de libras y, por eso, la compañía ha presentado un plan de ahorro de 1.700 millones de libras durante los dos próximos años. Quieren recortar los costes fijos, los costes de materiales y el gasto en garantías. Mantendrán su plan de inversión de 18.000 millones de libras en cinco años que incluye el lanzamiento del Range Rover Electric, la nueva arquitectura EMA y el relanzamiento de Jaguar como marca eléctrica.






