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Legislación

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Los coches históricos se salvan, pero la DGT deja en el limbo a los youngtimers

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 18 Oct 2022
deportivos-japoneses-años-90-2-35
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Hace unos días, la DGT dio una gran noticia a los amantes de los coches clásicos. La gran noticia es que los coches de más de 30 años matriculados como históricos podrán circular sin restricciones en las 150 zonas de bajas emisiones que poblarán España a partir del próximo mes de enero. Un gran respiro para los propietarios de un clásico, pero un quebradero de cabeza para los youngtimers, o clásicos jóvenes, que quedan en el mismo "limbo" normativo en el que quedan los vehículos sin etiqueta ambiental de la DGT.

Para que un vehículo clásico pueda acceder sin restricciones a las futuras zonas de bajas emisiones de España tendrá que cumplir varios requisitos. El primero es tener más de 30 años, por lo que solo podrá hacerlo si está matriculado antes del año 1993 - enero de 2023 es el pistoletazo de salida de las ZBE españolas. El segundo requisito es estar matriculado como vehículo histórico. Un trámite hasta ahora caro, burocrático y extenso, que la reforma de la DGT promete hacer mucho más sencillo, rápido y asequible - afortunadamente.

Un youngtimer es un clásico joven o un potencial clásico, pero que aun no tiene los 30 años necesarios para ser considerado histórico.

Esta es una gran noticia para los propietarios de un clásico, ¿pero qué ocurre si tenemos un youngtimer? No existe una definición precisa de lo que es un youngtimer, pero la mejor es "un clásico joven". Es decir, un vehículo entrado en años, con un valor histórico significativo y ya poco visto en las carreteras, pero un vehículo que aun no se considera clásico de pleno derecho. Pensad en un Porsche Boxster de primera generación, un FIAT Coupé de los años noventa o esos maravillosos GTI de los años noventa que tantos aficionados aman.

La mayor parte de youngtimers no tiene etiqueta ambiental de la DGT: solo los que cumplen la normativa Euro 3 pueden presumir de una etiqueta B, y algunos solo la tuvieron a partir de 2001, cuando la normativa anticontaminación se hizo obligatoria. Al grueso de youngtimers les quedan unos cuantos años para poder ser considerados vehículos históricos, y esto les relega a un "limbo normativo" peligroso. Durante unos años deberán sufrir una "travesía en el desierto", escondidos de garaje en garaje, jugando con las restricciones al tráfico de cada ZBE.

Los youngtimers con etiqueta B, los menos, también serán los primeros en ser afectados por futuras restricciones a los coches con dicha etiqueta.

Muchos desaparecerán de los municipios de más de 50.000 habitantes, otros hibernarán en aparcamientos durante años. Esta fase puede dar al traste con vehículos muy valiosos, que podrían deteriorarse de forma irremediable o ser incluso desguazados. Los que sobrevivan, ya convertidos en vehículos históricos de pleno derecho, podrán volver a circular libremente. Me he puesto un poco dramático, pero lo cierto es que con coches de cierta significancia - y por tanto cierto valor - esto no será un gran problema.

El problema está en los millones de vehículos comunes sin etiqueta que sufrirán restricciones a su circulación a partir de enero. Millones de vehículos cuyos propietarios no tienen los medios económicos para reemplazar, especialmente con un mercado de segunda mano recalentado y de precios cada vez más elevados. Una transición a una movilidad limpia que es necesaria, pero que con toda seguridad, pagarán las rentas más bajas.