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Prueba en vídeo de la Mercedes Clase T 2022: ¿tiene sentido esta furgoneta premium?

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 26 May 2022
Portada Clase T P 2022
Portada Clase T P 2022

En Diariomotor nos rendimos a las bondades de las furgonetas compactas. Aunque se hayan llevado por delante a los monovolúmenes, su creciente popularidad tiene argumentos muy sólidos: maximizan la relación tamaño-espacio y cada vez se alejan más del vehículo industrial tradicional. Están muy equipadas y su tacto de conducción es ya propio de un turismo. Tal es su popularidad que incluso Mercedes ha decidido lanzar su primera furgoneta compacta. La Mercedes Clase T 2022.

En esta prueba vamos a analizarla en detalle, tanto por dentro como por fuera, vamos a descubrir si es un vehículo práctico y vamos a conducirla para ver qué tal va. Al mismo tiempo, queremos averiguar si este es un vehículo con sentido, especialmente existiendo ya una Citan Tourer en la gama de Mercedes y compitiendo en un mercado muy reñido: un mercado repleto de rivales muy bien resueltos, a precio inferior. ¿Está la Clase T a la altura de las circunstancias?

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Vamos a dejarlo claro desde ya mismo: no estáis locos si pensáis que la Mercedes Clase T tiene más que un parecido razonable con la nueva Renault Kangoo. La Mercedes Clase T es fabricada por Renault en Francia, y comparte plataforma, motores, tecnologías e incluso ciertos elementos de diseño con la Renault Kangoo. Sus dimensiones exteriores son idénticas, al igual que muchos paneles de su carrocería. Esto no es algo negativo: los acuerdos de desarrollo conjunto son comunes en el segmento de las furgonetas, y la anterior generación de la Mercedes Citan también era hermana melliza de la Renault Kangoo.

Mide 4,50 metros y tendrá, en un futuro, una versión larga con hasta siete plazas.

Mercedes ha diferenciado visualmente a las Clase T de su hermana francesa, además de dotarla de un salpicadero completamente nuevo y algunos cambios técnicos de los que después os hablaremos. Lo que ya no tenemos tan claro es si es suficientemente diferente de las Mercedes Citan Tourer. Su calandra tiene más cromados, presume de modelos de llantas y colores exclusivos, cambian algunas molduras y sus ópticas pueden ser algo más avanzadas… pero eso es todo. ¿Es suficiente? Queremos leer vuestros comentarios al respecto.

Plazas delanteras

El puesto de conducción de la Mercedes Clase T es idéntico al de una Mercedes Citan Tourer. No cambia la disposición de mandos ni las calidades. Todo sigue estando construido en plástico duro, pero es cierto que contamos con tapizados de mayor empaque para los asientos - los podemos tapizar en cuero sintético Artico - y podemos tapizar las puertas y parte del salpicadero en Neotex, un tejido de laboratorio que combina las cualidades del cuero y el neopreno. También podemos equipar molduras de colores en las puertas y en la consola central. De serie todas las Mercedes Clase T llevan un volante de turismo y todas montan sistema MBUX. Esto no ocurre en las Citan, pero lo cierto es que las diferencias con esta son francamente mínimas.

Hay multitud de huecos portaobjetos y cubículos por todo el habitáculo.

Tecnología

Como os decía, la Mercedes Clase T hace gala del sistema de infotainment MBUX. Es su última versión, y está articulado en torno a una pantalla táctil de 7”, que a día de hoy se nos antoja bastante pequeña. Con todo, el sistema MBUX sigue siendo uno de los mejores del mercado, especialmente gracias a un asistente por voz realmente avanzado, disponible en 22 idiomas. No contamos con instrumentación digital ni siquiera de forma opcional, solo con una pantalla a color de 5,5” para el ordenador de a bordo.

Podríamos pensar que Mercedes ha perdido la oportunidad de equipar en la Clase T la gran pantalla doble que tenemos en el resto de la gama de la marca, de impresionarnos más y de diferenciarse del resto de furgonetas rivales de forma más clara. No obstante, en este segmento prima la funcionalidad antes que la apariencia, y por fortuna, la funcionalidad está muy lograda a nivel tecnológico. Quizá Mercedes nos ha acostumbrado a abrumarnos con su potencia tecnológica y ahora nos está costando volver a un producto de apariencia mucho más estándar.

Plazas traseras

El acceso a las plazas traseras se lleva a cabo mediante una puerta corredera de buen tamaño. Deja mucho espacio para entrar y es realmente cómoda en aparcamientos estrechos - eso sí, tendrás que hacer bastante fuerza para cerrarla si el coche está aparcado en cuesta arriba. Echo de menos, en un vehículo premium, un mecanismo de cierre eléctrico para esta puerta, pero Mercedes no lo ha equipado por razones de coste. Las plazas traseras son idénticas a las de una Renault Kangoo, al igual que lo son las puertas, con elevalunas completos. Es una banqueta con tres asientos individuales, abatible en configuración 60/40. No se puede desplazar longitudinalmente, y solo hay anclajes ISOFIX en las plazas laterales.

Algunas furgonetas rivales, como las del Grupo Stellantis, tienen plazas traseras algo más grandes y tres anclajes ISOFIX. Volviendo a la Clase T, el piso trasero es completamente plano, y las plazas presumen demuchísimo espacio en todas sus cotas. Por fortuna, tres adultos sí pueden viajar cómodamente aquí. Ahora bien, los asientos son pequeños y si los adultos son corpulentos, tendrán que practicar aquello de “el roce hace el cariño”.

Maletero

Antes de ver el maletero, dos reflexiones. La primera es que esta puerta es de una única hoja, y no cuenta con una luneta practicable, un detalle práctico que solo las furgonetas de Stellantis tienen, y que considero realmente útil. Una de cal y una de arena, la Clase T puede equipar de forma opcional un portón trasero de dos hojas, más práctico en espacios estrechos. Un detalle del que casi ningún rival puede presumir. El maletero de la Mercedes Clase T es idéntico al de las Mercedes Citan y Renault Kangoo. Hablamos de 775 litros - si la cifra la da Renault, o 520 litros si la da Mercedes - y una boca de carga anchísima, diseñada para albergar un europalet sin ningún tipo de estrecheces. Abatiendo los asientos traseros se logra un volumen de almacenamiento ingente, de casi 2,4 metros cúbicos.

La altura al suelo de la boca de carga es de solo 56 cm, facilitando en gran medida la carga y descarga de bultos pesados. Un detalle interesante: el suelo está forrado en moqueta. Esto es un detalle lujoso que nos gusta y es más llamativo que una superficie de plástico o goma, pero también menos sufrido. Tenlo en cuenta cuando tu perro se suba con las patas llenas de barro. Por último, no cambia la forma de abatir los asientos traseros. Hay que hacerlo a mano, sin automatismos ni cómodos pulsadores.

Al volante de la Mercedes Clase T

La gama de motores de la Mercedes Clase T consta de dos motores de gasolina de 1,3 litros y cuatro cilindros, con 102 CV y 130 CV. Por fortuna, la razón impera, y un coche como la Clase T tiene dos alternativas diésel, con 95 CV y 116 CV. La versión que estamos probando es una T 180 d de 116 CV. En un futuro habrá una Mercedes EQT 100% eléctrica, con una batería de 44 kWh y una autonomía de unos 300 km. Mercedes nos ha confirmado que no habrá una versión enchufable de las Mercedes Clase T y tampoco se apostará por hibridación ligera en sus mecánicas existentes por razones de coste-beneficio.

La Mercedes Clase T está basada en la plataforma de la Renault Kangoo y comparte con coches como la Mercedes Citan Tourer prácticamente todos sus elementos. Con todo, Mercedes afirma que tanto el aislamiento como la puesta a punto de la Clase T son aun más refinados. Afortunadamente, podemos atestiguarlo desde el momento en que nos ponemos a su volante. Si pudiera conducir con los ojos cerrados y no supiera que estoy en una furgoneta, diría que estoy al volante de un crossover. Esto se debe a varios factores. El primero es una dirección con un peso perfecto y una buena retroalimentación, algo filtrada, pero que nos da plena confianza de guiado. Otro factor es un aislamiento francamente bueno.

Incluso a 180 km/h, en plena Autobahn, nos ofrece confianza y aplomo. Recordad, es una furgoneta…

De hecho, el aislamiento de la mecánica y del ruido de rodadura es casi tan bueno como en un SUV compacto de la marca, siendo los inevitables ruidos aerodinámicos los que nos recuerdan que estamos conduciendo un vehículo con una enorme superficie frontal. Por último, he de alabar el trabajo de suspensiones. Filtran de maravilla las irregularidades y sujetan a la carrocería de forma adecuada. No presentan esa sequedad habitual en vehículos derivados de una plataforma industrial, especialmente notable en el eje trasero. Este es un vehículo de conducción muy refinada y aplomada, pero no es un vehículo diseñado para devorar curvas. Es un vehículo sensato para toda la familia: las inercias y los balanceos aparecen si le buscamos las cosquillas.

He podido probar dos versiones T 180, tanto diésel como gasolina. La diésel es la que mas sentido tiene por consumos y por par motor. En una furgoneta es la asociación lógica y responde de forma voluntariosa, pero no contundente. No es un coche rápido, pero sí es silencioso y arroja consumos que se mueven de forma muy cómoda en el entorno de los 6 l/100 km. El motor de gasolina de 1,3 litros y 130 CV tiene prestaciones ligeramente superiores y además, es más silencioso. No obstante, necesariamente consume más combustible, y será complicado hacer bajar su consumo de los 7 l/100 km. Si recorres pocos kilómetros puede tener sentido, pero hay que recordar que estos vehículos se suelen conducir cargados - y el par del diésel es imbatible.

Cuenta con las mismas asistencias a la conducción y elementos de seguridad activa que cualquier otro coche moderno.

Conclusiones

Hasta aquí llega nuestra prueba de la Mercedes Clase T. Podemos concluir que es una buena furgoneta. Es práctica, es muy amplia y tiene un buen nivel tecnológico. Al mismo tiempo, no destaca especialmente en ningún frente y no presenta innovaciones que otros rivales no tengan. El quid de la cuestión es que la Mercedes Clase T arranca en 28.032 euros. Hablamos de un precio unos 1.000 euros superior al de una Citan Tourer equivalente, y unos 2.500 euros más cara que una Kangoo comparable. ¿Qué ofrece la Clase T a mayores? Un diseño ligeramente diferente, una imagen de marca algo más premium, un confort de marcha ligeramente superior y un sistema de infotainment de buen nivel.

¿Podemos tener todo eso en una Citan Tourer? Sí, si la cargamos de equipamiento extra. Ahora bien, esto hará que sea tan cara como una Clase T. Bajo mi punto de vista, una Citan Tourer tiene sentido si nuestra prioridad es aquilatar la factura final a costa de sacrificar equipamiento, mientras que la Clase T es un turismo más equipado y completo, orientado a familias con mas presupuesto. De nuevo, volvemos al dilema que planteaba mi compañero Juanma en su prueba de la Citan Tourer.

¿Tiene sentido que una marca premium se lance a un segmento que históricamente ha sido gobernado por vehículos espartanos y prácticos, y que no necesitan de grandes lujos? Os seré sincero: para mí no. Pero claro, yo no soy el público objetivo de la Clase T. Así que siendo justos, tiene todo el sentido que quiera darle una persona que valora la insignia que lleva su coche sobre el capó, que prefiera tener más presencia en sus negocios o que dé importancia al valor de reventa.

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