La pick-up de Tesla no ha sido el éxito que Elon Musk esperaba que fuese. No se explica por un motivo solamente, son varios factores, y ahora sabemos no solo que sus ventas no son buenas, sino que una buena parte de ellas corresponden a un mismo cliente.
Ese cliente no es otro que SpaceX, la compañía espacial de Elon Musk. Efectivamente, Musk tiene su propia «economía circular» y el ecosistema de empresas que tiene, inteligentemente relacionadas entre sí, sirve también para retroalimentar en este caso la fábrica de la Cybertruck.
El año pasado, SpaceX gastó 131 millones de dólares en la compra de Cybertrucks de acero inoxidable, lo que equivale a unos 112,5 millones de euros. Si tomamos como referencia el precio de la versión intermedia (79.990 dólares), equivale a 1.400 unidades -si las hubieran adquirido al precio de venta corriente-.
Entre SpaceX y su filial xAI adquirieron conjuntamente bienes y servicios de Tesla por un valor aproximado de 650 millones de dólares, incluyendo 506 millones de dólares en sistemas de baterías Megapack -comprados por xAI para alimentar de energía sus centros de datos-.
Todo esto lo hemos sabido gracias a la solicitud de salida a bolsa de SpaceX, que contiene detalles hasta ahora desconocidos sobre los acuerdos comerciales, obligaciones financieras y dependencias operativas -por ejemplo, el uso compartido de jets privados- entre las distintas compañías de Elon Musk. Unas empresas que abarcan inteligencia artificial, transporte, comunicaciones y exploración espacial, entre otras cosas.
Según fuentes externas, el año pasado se vendieron unas 20.200 Cybertrucks. Un dato curioso y revelador es que SpaceX compró casi una quinta parte de las Cybertrucks que se vendieron en el último trimestre de 2025, lo cual empeora el status comercial real de la pick-up de Tesla.
Para poner las cifras en contexto, la pick-up más vendida en Estados Unidos volvió a ser la Ford Serie F, con 828.832 unidades vendidas en 2025 (solo en Estados Unidos). Eso sí, de la F-150 eléctrica se vendieron solamente 27.307 unidades, una diferencia notable, pero no abismal, respecto a la Cybertruck. Esto deja clara una cosa: en Estados Unidos, y sobre todo si hablamos de pick-ups, los clientes siguen queriendo motores de combustión.
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