Cinco ventajas de conducir a diario un coche “de batalla”

 |  @sergioalvarez88  | 

A todos los aficionados a los coches nos encantaría tener coches impolutos, en perfecto estado mecánico y estético, guardados en un impecable garaje a una temperatura y humedad controlados. Por desgracia, la realidad suele darse de bruces con nuestros sueños, nos guste o no. En muchas ocasiones no podemos permitirnos más que un coche de batalla entrado en años y kilómetros. O quizá te mueves en un coche desvencijado y ajado, mientras que el clásico o el deportivo descansa el garaje esperando al fin de semana. Este artículo es una celebración de esos coches de batalla, coches sufridos y honestos que evitan desgastes innecesarios a nuestros caprichos con ruedas. Estas son cinco ventajas de conducir coches de batalla.

1) Un mantenimiento muy asequible

Un coche de batalla está entrado en años y suele tener una mecánica fiable. Siempre que pienso en estos coches pienso en sencillos utilitarios y en compactos con motores diésel atmosféricos. Coches como el Citroën ZX o un vetusto Suzuki Swift, por ejemplo. Su complejidad mecánica es muy baja, y gracias a ello hay pocas cosas que puedan romperse. Si tu coche no tiene filtro de partículas, turbo o un cambio automático, te ahorrarás no pocos problemas. Un coche de batalla puede sobrevivir años y años con sólo cambios de aceite, filtros, bujías y distribuciones – siempre vigilando el desgaste de piezas como neumáticos o pastillas de frenos. Cuídalo mínimamente y debería darte pocos problemas y gastos.

Son coches ideales como fórmula de ahorro, o para presupuestos muy ajustados.

En cuanto a su mantenimiento, los básicos puedes hacerlos por ti mismo, ahorrándote un dineral en talleres y servicios oficiales. En Diariomotor estamos a favor de cambiar por ti mismo el aceite y los filtros de un coche de batalla, como ya sabes. Y si decides mantenerlo en un taller, el gasto debería ser contenido, siempre que sepas elegir tu taller de confianza. Con un coche de batalla tampoco tendrás que preocuparte de la garantía – habrá vencido hace años y años – ni del libro de revisiones. Ahora bien, no escatimes en el mantenimiento esencial o elementos de desgaste. Puedes convivir con una tapa de balancines que suda aceite, pero no con neumáticos gastados. Conducir un coche de batalla no debería ser igual a conducir un coche inseguro.

2) Olvídate de la depreciación

Ya están depreciados, o casi depreciados. Un buen coche de batalla no debería costarte más de 2.000 o 3.000 euros. La mayor parte de la depreciación de un coche se acumula en sus primeros años, años en los que el coche es prácticamente nuevo. En cinco años algunos coches pueden perder más del 50% de su valor inicial. Si compras un coche en el que el grueso de la depreciación ya ha sucedido, estarás tomando una decisión financiera con mucho sentido. Os pongo un ejemplo real: compré hace dos años un Citroën Xsara por 1.700 euros – no lo compré barato – vendiéndolo dos años y 50.000 km después por 750 euros. Os he contado todos los gastos derivados de su compra y uso en este concienzudo artículo.

Un coche con más de 10 años y un cierto kilometraje ha dejado atrás el grueso de su depreciación.

Usar este coche durante dos años me ha “costado” menos de 1.000 euros, y eso usándolo a razón de casi 25.000 km anuales. Con un coche nuevo me habría “comido” una depreciación muy superior. Y mi coste anual hubiera sido aún inferior si no hubiera necesitado un coche más grande por circunstancias profesionales. Este argumento también es válido para algunos coches de segunda mano, aunque técnicamente no encajen dentro de la definición de “coche de batalla”. Ciertas marcas premium sufren depreciaciones atroces en algunos de sus modelos – fundamentalmente derivadas de su enorme complejidad y mantenimiento costoso.

3) Paz mental cuando lo aparques en la calle o el centro comercial

Un coche de batalla no suele tener su pintura en perfecto estado, y suele tener rayones o algún que otro abollón. Quizá sus llantas están marcadas por algún bordillazo o se les ha saltado la laca de la pintura en alguna zona. No es nuestra intención que estéticamente estén en perfecto estado: nuestra prioridad es minimizar nuestros gastos. Al tener ya ciertas “marcas de guerra”, no sufriremos tanto al aparcarlo en la calle o en el gigantesco parking de un centro comercial. No nos molestarán tanto los que aparcan al toque o los que abren la puerta sin cuidado al aparcar en batería – aunque sigamos pensando que son comportamientos deleznables.

No sufrirás si el coche tiene que dormir en la calle o lo tienes que aparcar en zonas con mucho movimiento de coches y personas.

4) Evitarás desgastes a tu “ojito derecho”

Personalmente creo que todo propietario de un coche deportivo o clásico – en general de coches de disfrute – debería tener un coche de batalla. O al menos un coche que se lleve el grueso del kilometraje y el uso diario. De esta manera, el coche de disfrute no sufrirá inclemencias meteorológicas o los atascos de la ronda de circunvalación de acceso a tu trabajo. Evitarás que sus mecánicas, más delicadas, sufran de forma innecesaria y estén en plena forma cuando quieras disfrutar de ellos. Usar un clásico de los años 60, por poner un ejemplo extremo, en el día a día sería una decisión poco acertada. Lo que ahorres en tu coche de batalla lo puedes usar para mimar tu “ojito derecho”, o pagar sus reparaciones, costosas e intensivas en mano de obra.

5) Aprenderás de mecánica y a reparar tu propio coche

Un coche de batalla debería ser fiable y deberías poder confiar en él, pero al mismo tiempo, es un coche casi siempre entrado en años y kilómetros. Para que el coche nos dé un buen servicio, hemos de escucharlo, sentirlo y en definitiva, “estar encima” de él. Son coches en los que es necesario vigilar el nivel de aceite, las pérdidas de fluidos o los quejidos que vienen del tren de rodaje. Si hacemos oídos sordos o asumimos que será tan fiable como un coche salido del concesionario, el batacazo de realidad puede ser sonado – y tarde o temprano desembocará en un fuerte desembolso económico. No asumas su condición como algo negativo. Es en verdad una fantástica escuela de mecánica, con clases prácticas frecuentes.

Son coches que hemos de escuchar y sentir. Solo si estamos “encima” de ellos nos darán un buen servicio.

Al tratarse de coches ya entrados en años, Internet es una excelente fuente de información sobre ellos. Posiblemente existan foros específicos del modelo en cuestión, y podrás comprar un completo manual de taller por poco dinero – te recomiendo los manuales Haynes, están en inglés pero son fantásticos y no dejan margen alguno a la duda. Todos los fallos endémicos del modelo serán ya conocidos, y tendrás disponibles guías tanto de reparación como de mejora.

Lee a continuación: Encendido por microondas: la revolución de los motores diésel y gasolina que promete un 80% menos de emisiones

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  • Daniel Vazquez Rueda

    Porquería de artículo Dios mío!!!

    • f2004

      ¿Por que?

  • Rest

    Ojalá pudiera permitirme tener un coche de batalla, de esos que la vida me ha negado en su momento. He pensado alguna vez ir guardando dinerete para ello, pero al final se queda en eso, en solo un pensamiento. El estrés diario, las distancias a recorrer, los gastos imprevistos o la falta de tiempo, no son positivos consejeros y hacen de mi comentario….un alegato de suspiros y lamento.

  • Blogaraje

    Amo a mi Logan.

  • TX tx

    Otra de las ventajas de tener un coche tipo ZX o similar es la de la seguridad… La seguridad de que como tengas una hostia un poco curiosa (con la que en un coche moderno acabarías con una luxación de hombro o similar) acabas en el cementerio y dejas un coche en estado flamante a tus herederos

    Vamos, todo ventajas

    • TX tx

      Por cierto, que yo tengo un coche para usar a diario (Mx5 de 2006) más que nada por capricho y porque el otro es demasiado grande e incómodo para andar callejeando pero al menos tiene esp, airbags etc.

      Saludos

    • jesus27

      Cuando veas un audi 100 del 89, un mercedes clase E del 89…… dales un porrazo, que suene!! Pero a 50 0 60. Un bmw de los viejarracos.

      O que me lo pregunten a mi, que me dió por detras el tanque del audi 100 y me partio el parachoques del clio del 2014 , faros y un bollo en el maletero. y el audi viejo nada más que un poco de parrilla partida y el embellecedor metálico que llevaba saltado. .

      Ojo… que los tanques de antes , son la hostia de duros.

      La mierda de los fiat, los zx, ford fiesta…………….y de ese estilo son mierda. pero los otros….. como te la metan …. te la clavan.

      • TX tx

        Eso no los hace más seguros. Si en algo han mejorado los coches ha sido en seguridad. Da igual que la chapa sea más o menos fina porque ante un golpe grande, lo que cuenta son las zonas de deformación y absorción de energía y que la célula de seguridad del habitáculo sea lo más rígida posible. Los parachoque sólo protegen (y poco) de pequeños golpes. Si tengo que comerme una hostia contra algo, dame un coche lo más moderno posible y no un Audi 100 o un W124.

        Saludos

      • TX tx

        Sí, tienen paragolpes más duros pero las zonas de absorción de impactos y el habitáculo ‘indeformable’ donde van los pasajeros son mucho peores. busca crash test de esos coches de los 90 y de un clio actual a ver cómo queda cada uno. Un dodge dart tenía una chapa durísima pero un chasis de mierda comparado con un coche moderno. Si hay que darse una hostia fuerte, prefiero un coche actual.