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No queda tanto para que un coche eléctrico cueste lo mismo que uno de gasolina o de diésel (según Volvo)

Elena Sanz Bartolomé | 16 Nov 2022
Volvo Ex90
Volvo Ex90

El lanzamiento del Volvo EX90 no fue sólo la presentación del nuevo SUV de Volvo, el primero de sus eléctricos construido sobre una plataforma hecha a medida para la ocasión. Se convirtió, también, en el escenario perfecto para conocer la faceta más ‘Nostradamus’ de Jim Rowan: el CEO de la marca sueca cree que no falta tanto (como muchos piensan) para que un coche eléctrico cueste lo mismo que uno de combustión.

En esta audaz información “tanto” es tres años. Jim Rowan ve la paridad de precios entre los vehículos de baterías y los de diésel o gasolina más cerca que otros y así se lo confesó a Automotive News Europe: “Creemos que llegaremos a esa igualdad en 2025. En ese momento habrá suficiente tecnología para reducir el coste de la batería y aumentar su autonomía. Habrá menos baterías, pero tendrán un mayor alcance y serán más baratas”.

Volvo cree que los modelos más pequeños de su gama ayudarán, también, a reducir el precio de los eléctricos. No en vano, su próximo modelo de baterías será un pequeño crossover que se ubicará debajo del Volvo XC40 y Volvo C40.

CATL, una de las claves

Cabe destacar que, según refleja Automotive News Europe, el precio de las baterías ha bajado entre un 80 y un 90% en la última década. Una tendencia que se ha roto en los últimos dos años cuando el coste ha vuelto a incrementarse debido a las dificultades que ha experimentado la cadena de suministro y la creciente demanda de materias primas de una industria que se está electrificando rápidamente.

Para hacer frente a esto (y a la subida del 26% vivida, también, por los motores de los coches eléctricos en 2021 a tenor de los datos facilitados por Interact Analysis), CATL ha tomado cartas en el asunto. El proveedor de baterías de Volvo ha conseguido que las baterías LFP (litio-ferrofosfato) sean más asequibles: el paquete empleado por el Tesla Model 3 construido en China es el más asequible con un coste de 131 dólares por kWh. El objetivo de Volvo es que sus baterías reduzcan esa cifra a menos de 100 dólares en 2025-26.

¿Objetivo real o mera ilusión?

La postura de Jim Rowan contrasta con la de algunas marcas que esperan, justo, lo contrario: baterías y materias primas más caras que elevarán los precios de los coches eléctricos. Por este camino va la visión de Luca de Meo, que en el Salón de París aseguraba: “No veo que esta paridad esté cerca. Puedo encontrar una mejor química para la batería o una mejor electrónica para la potencia, pero perderíamos lo que ahorramos cuando el precio del cobalto se duplique en seis meses”.

¿Es realista el objetivo de Volvo? Lo cierto es que sí porque se trata de una marca premium y, según los analistas, tienen más flexibilidad: pueden reducir los márgenes de los vehículos eléctricos para ofrecer paridad al consumidor. En los segmentos donde compite Volvo es posible, pero en otros más convencionales no disponen de esa ventaja a la hora de trabajar.