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Cuidado con el greenwashing, porque cambiar de coche a uno ecológico no siempre es lo más sostenible

Juan Carlos Lezama Gonzalez | 20 Ago 2022
Inconvenientes Combustibles Sinteticos Humo Tubo De Escape Contaminacion
Inconvenientes Combustibles Sinteticos Humo Tubo De Escape Contaminacion

Si algo estamos viendo hoy en día, es que muchas de las cosas que compramos se están pasando al lado ecológico, por ejemplo contaminando menos en su producción, o evitando los envases de plástico. Esto es bastante bueno ya que queremos evitar contaminar nuestro planeta y frenar el cambio climático. Sin embargo, hay que tener cuidado con las marcas que afirman ser más ecológicas, porque aunque algo tengan de ecológico, no significa que lo demás no sea dañino para el medioambiente, esto es lo que se conoce como "greenwashing". En este artículo te aclaramos mejor lo que es y por qué debemos tener cuidado con él.

El greenwashing es una práctica que busca vender un producto o servicio como algo ecológico cuando no lo es tanto.

¿Qué es el greenwashing?

El greenwashing o el lavado ecológico es una práctica de marketing que consiste en orientar la imagen de una empresa hacia el lado ecológico, haciendo creer que son respetuosos con el medioambiente cuando presentan sus productos o servicios. Es una práctica engañosa porque ni los procesos ni los productos son respetuosos con el medioambiente.

¿Por qué el greenwashing importa en el mundo de los coches?

En el mundo de los coches también tenemos greenwashing, esto es debido a que dentro de poco, los coches que sean más contaminantes no van a poder circular por las ciudades libremente. Se quiere cambiar en muy poco tiempo el parque automovilístico en España por uno que contamine menos y emita menos gases.

Por esto mismo, muchas empresas de coches intentan vendernos coches supuestamente ecológicos y respetuosos con el medioambiente, pero la verdad es que tristemente esto muchas veces no es así. En algunos casos ni siquiera los vehículos ofrecen una reducción de contaminación efectiva al circular que vehículos supuestamente no limpios. Y en otros casos, circulan sin emisiones, pero el proceso de fabricación no es tan limpio como se afirma.

¿Por qué es malo el greenwashing?

El greenwashing es un problema bastante grave ya que, como hay tanto, nosotros los consumidores nos hemos vuelto más escépticos a la hora de comprar estos productos y eso debilita las marcas que sí son ecológicas y les importa el medio ambiente.

Obviamente, el greenwashing también supone una bajada en las ventas en las empresas que lo practican. Pero sobre todo y lo más importante es que se siguen haciendo cosas que dañan al medioambiente, el greenwashing solo alimenta que las empresas puedan hacer cosas dañinas para el medioambiente y haciéndonos creer que son empresas ecológicas.

Ejemplos de greenwashing en el mundo de los coches?

Un ejemplo claro de greenwashing son los coches microhíbridos. Estos coches se venden como coche con pocas emisiones y que son aptos para llevar la etiqueta ECO de los distintivos ambientales cuando en realidad tienen un motor de combustión interna con uno eléctrico que sirve solo para algunas situaciones y que por lo general, sigue contaminando bastante.

Otro ejemplo es que nos dicen que los coches eléctricos son cero emisiones, y aunque es cierto que lo son, para crearlos han tenido que usar combustibles fósiles que han contaminado igualmente el medioambiente.

Conservar tu coche antiguo puede ser más limpio que comprar un eléctrico

Ahora mismo la Unión Europea promueve el consumo sostenible de bienes, la reparación, transformación y reutilización antes de tirar algo. Sin embargo, también quiere cambiar el parque automovilístico promoviendo que compremos coches eléctricos con cero emisiones y que tiremos el nuestro al desguace.

Es cierto que los coches eléctricos emiten menos gases de efecto invernadero, pero si queremos cambiar todos nuestros coches en los próximos años y llevarlos al desguace, se generarán muchos residuos, por lo tanto no estaríamos promoviendo la iniciativa de reutilizar las cosas.

Muchas patronales de talleres ya han denunciado esto como greenwashing porque diciendo que "comprar un coche eléctrico es mejor", generamos muchos más residuos. Por eso, proponen que en vez de tirar los coches, se considere el retrofit, es decir la transformación del vehículos para que funcionen con combustibles más sostenibles, como GLP, bioetanol o bioediésel. De esta manera estaríamos reutilizando los coches.

Por otro lado, la fabricación de los vehículos que estamos utilizando en la actualidad ha supuesto una contaminación que ya no podemos reparar de ninguna de las formas. Es verdad que nuestros coches expulsan gases contaminantes a la atmósfera. Pero aun así, estaríamos contaminando mucho más adquiriendo vehículos nuevos completamente eléctricos y desechando los nuestros. Lo único que estaríamos consiguiendo con ello es que el daño que producimos a la atmósfera al fabricar los coches, sea doble, pues no hemos sacado partido a los vehículos que ya tenemos.

Actualmente estamos rodeados de greenwashing, por eso mismo no debemos dejarnos llevar por todo lo que oímos, porque al final algo que parece muy ecológico no lo es tanto. Cada lobby lucha por su propio beneficio, y se utilizan argumentos que no siempre tienen por qué ser los más reales.

El greenwashing y las etiquetas de la DGT

Precisamente las etiquetas de la DGT podrían ser un ejemplo de cómo el greenwashing puede confundir. La clasificación de vehículos que se hace según las etiquetas nos lleva a ver algunos coches que cuentan con etiqueta ECO por contar con un sistema de microhibridación, que contaminan notablemente más que otros coches que cuentan con etiqueta C o incluso etiqueta B.

De hecho, tenemos modelos de coches con sistema de microhibridación que cuentan con motores de alta cilindrada. No es que aquí tengamos ningún problema con los motores de gran potencia, pues a cualquier fan de los coches le encantan, pero no tiene sentido hablar de estos vehículos como si fueran coches poco contaminantes, pues en realidad el propio concepto del coche no busca la eficiencia energética, sino el rendimiento.

Sin ir más lejos, un Lamborghini Sián FKP 37, con sus 819 CV, su consumo de casi 20 litros a los 100 km, y su capacidad para pasar de 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos, llevaría una etiqueta ECO de la DGT.

No es que Lamborghini haya hecho ningún esfuerzo por vender su coche como un vehículo limpio. Es más, no es un factor relevante en el que se fija un comprador al adquirir un Lambo.

Sin embargo, que a uno de los vehículos más potentes y deportivos del mundo le corresponda la etiqueta ECO es representativo del margen que existe para el greenwashing en el mundo de los coches, e incluso de cómo la DGT contribuye a ello.