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Alfa Romeo Giulietta Quadrifoglio Verde, prueba de motor y prestaciones (I)

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Cuando me dijeron que me habían conseguido una cita con Giulietta no cabía en mí de gozo. Sabía que no era una chica cualquiera, y tenía fama de ser increíblemente bella, aunque muy temperamental. El día de la cita estaba nervioso, así que me puse mis mejores galas y acudí a la hora indicada, en el lugar indicado. Puede que conocerla no sea sencillo, pero puede romper el corazón a cualquier hombre en cuestión de segundos con sólo observarla reluciente y radiante bajo el sol madrileño de verano.

Por supuesto, estoy hablando del Alfa Romeo Giulietta, el que es posiblemente el compacto más bonito actualmente a la venta. Pero no hablamos de una versión cualquiera, hablamos de un Giulietta cuyos apellidos son Quadrifoglio y Verde. Esta chica ya nos tiene conquistados sólo con el legado y la fuerza histórica de llevar un trébol de cuatro hojas en las aletas delanteras. Este emblema es un sentido homenaje a la Scuderia Alfa Romeo, triunfante en competición desde 1911, hace ya todo un siglo.

El trébol de cuatro hojas tiene su origen en la Targa Florio de 1923, en la que Ugo Sivocci venció con su Alfa Romeo RL. Antes lastrado por malos resultados y mala suerte en competición, Alfa Romeo pasó a usar el Quadrifoglio como amuleto en todas las competiciones tras Sivocci arrasar en la Targa Florio de 1923. Desde entonces, identifica a las versiones más potentes y lujosas del fabricante italiano. La denominación se ha compaginado con las siglas GTA, que desde los años 60 marcan a los deportivos más radicales.

El Alfa Romeo Giulietta Quadrifoglio Verde nace como sustituto del Alfa Romeo 147 GTA, en su día uno de los compactos más prestacionales que el dinero podía comprar. Con mucho temperamento y mucha “passione”, la versión más bruta del 147 montaba un motor 3.2 V6 de 250 CV, reputado por un sonido estremecedor. La versión más deportiva de la gama Giulietta tampoco parece un coche con un enfoque tan extremo como el 147 GTA, hecho que evidencia en parte su inferior potencia, 235 CV.

Se ha especulado con el lanzamiento de un posible Giulietta GTA con una potencia en torno a los 300 CV, pero lo más posible es que la gama se quede con el tope de gama que tenéis en vuestras pantallas. En comparación con el Alfa 147 GTA, el Giulietta QV - abreviaré Quadrifoglio Verde así de ahora en adelante – abandona el motor V6 atmosférico y pasa a equipar un moderno motor denominado 1750 TBi, un cuatro cilindros en línea sobrealimentado por un turbocompresor que desarrolla 235 CV de potencia.

La diferencia de prestaciones es palpable con el antiguo GTA, que en su día era uno de los compactos más rápidos. Donde el 147 aceleraba hasta los 100 km/h en 6,3 segundos, el Giulietta QV se toma 6,8 segundos en hacer la misma prueba, a pesar de que su peso es sólo 35 kg superior. Con la velocidad máxima ocurre lo mismo, el 147 tenía una punta de nada menos que 246 km/h, y el nuevo Giulietta cede 4 km/h. Sin embargo, el QV debería ser más rápido en recuperaciones, ya que tiene 340 Nm de par a 1.900 rpm, frente al tope de 320 Nm del V6.

Donde el Giulietta sí es increíblemente superior a su antecesor es en consumos. El 147 GTA era una máquina con una sed de combustible digna de un superdeportivo: su consumo medio homologado se cifraba en 12,1 l/100 km y no bajaba de 8,6 l/100 km en carretera. Recordemos que son cifras homologadas, con una máquina así la mayor parte de sus dueños sacaba medias de entre 14 y 15 l/100 km. El QV homologa una media de 7,6 l/100 km, mucho más asumible, y en línea con sus competidores directos.

Aunque su corazón no esté tan lleno de fuerza como en su precedesor, Giulietta hará girar muchas cabezas y provocará alguna que otra visita al fisioterapeuta. Nuestra unidad de pruebas estaba pintada en el color exclusivo Sport Rosso Competizione, un extra de 2.328€ de precio. Creo que merece la pena pagar semejante cantidad de dinero por una pintura, ya que realza de una manera impresionante las curvas del coche y produce unos reflejos bajo la luz del sol que dejarían atónitos a muchos artistas del renacimiento italiano.

Las llantas de 18 pulgadas con radios oscuros y el Quadrifoglio Verde sobre sus aletas delanteras no hacen más que resaltar un cuerpo al que nadie en su sano juicio podría poner pegas. Si el Giulietta estándar es la Scarlett Johansson de los compactos, la versión QV es Scarlett Johansson con un vestido rojo escotado: para perder la cabeza. En la zaga se pueden apreciar dos salidas de escape, pero ningún logotipo sobre el portón del maletero que nos diga que no estamos ante un Giulietta “del montón”.

Los más observadores podrán distinguir bajo las llantas delanteras unos discos de freno de 330 mm de diámetro con pinzas rojas de cuatro pistones, y descubrirán que Scarlett Johansson tiene ganas de guerra. Abrimos una puerta a su interior y hay muy pocos detalles que nos indican que estamos sentados en un Giulietta QV ya que en casi la totalidad de detalles es idéntico a un Giulietta menos potente. Tiempo atrás mi compañero David probó un Alfa Romeo 1.4 TB MultiAir de 170 CV.

Hay algunos detalles que me chocan, como que los asientos de cuero con piel extra – una opción de 1.481€ – y regulación eléctrica tienen flancos poco marcados y realmente no sujetan demasiado bien el cuerpo en una conducción deportiva. Otro detalle que me ha chocado son algunos fallos de acabado, como el pomo del freno de mano, cuyo plástico tiene una calidad digna de un utilitario barato o el tacto incómodamente rugoso de la parte superior de las puertas, que puede servir como exfoliante para la piel de mis codos.

Nadie dijo que las mujeres italianas no tuviesen defectos. No obstante, toda la calidad de la gama Giulietta está presente en el precioso diseño del salpicadero, la instrumentación deportiva de fácil lectura, la calidad sobresaliente de los plásticos superiores del salpicadero o la botonería retro del climatizador. El Giulietta QV tiene detalles de estilo que enamoran, como el pomo metálico de la palanca de cambios o el ribeteado rojo de los asientos de cuero o el volante, aunque el diseño del último no me acabe de convencer.

Con equipamiento extra hasta las cejas, nuestra unidad de pruebas – recogida en Alcalá con casi 4.000 km en el odómetro – montaba incluso un techo solar de doble panel que consigue que el habitáculo parezca más diáfano. Por su parte, el espacio disponible en todas las plazas es correcto, aunque sin demasiados alardes: hay compactos más espaciosos, pero también los hay más estrechos. El toque de practicidad lo ponen muchos huecos portaobjetos y un cómodo maletero de 350 litros de capacidad.

El Alfa Romeo Giulietta Quadrifoglio Verde es un compacto con una amplia usabilidad y practicidad para el día a día, no tengáis ninguna duda. Pero no estamos aquí por eso, mañana averiguaremos lo que queréis saber, ¿es el Giulietta QV un digno sucesor del 147 GTA? ¿Es un coche radical o se ha aburguesado? No os vayáis muy lejos y descubriremos qué tal se mueve el Alfa Romeo más potente actualmente a la venta. Os esperamos.

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