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BMW Serie 6 Gran Coupé: prueba entre Valencia y Madrid (I)

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El BMWSerie 6 Gran Coupé es un coupé de cinco puertas basado en el BMW Serie 6. Con él, BMW entra en el apetitoso segmento creado por el Mercedes-Benz CLS en 2004 y al que se ha unido el Audi A7 y, en otra escala, Porsche Panamera y Aston Martin Rapide.

Está a la venta desde junio a un precio base de 87.600 euros. Lo hemos conducido desde Valencia hasta Madrid para conocer al nuevo miembro de la familia BMW.

El concepto: deportividad y estética frente a funcionalidad

Podemos decir que el BMW Serie 6 Gran Coupé es un punto intermedio entre el BMW Serie 5 (berlina clásica del segmento E), y el BMW Serie 6 (coupé grande). Está pensado para quien busque la estética y deportividad del Serie 6, pero sin renunciar a la posibilidad de utilizar las plazas traseras de forma cómoda.

Como suele ocurrir en estos casos, el comprador debe asumir que está pagando un sobreprecio respecto a un Serie 5 (que parte de 40.900 euros, aunque con menos equipamiento y motor) y que renuncia a ciertos aspectos como la capacidad de carga del maletero (520 frente a 460 litros), pero si esos dos factores no son un problema el Serie 6 Gran Coupé resulta una interesante opción.

Al igual que sus rivales tiene la ventaja de un exterior elegante y deportivo, y les saca ventaja en tener 4+1 plazas de serie. Los asientos traseros son individuales, aunque está homologado para llevar a un quinto pasajero, si bien sólo es recomendable en trayectos cortos.

Un diseño exterior que encandila

Hasta el pilar B, el Serie 6 Coupé y el Serie 6 Grand Coupé son exactamente iguales en apariencia. Es decir, el frontal del deportivo de mayor tamaño de BMW es el mismo que el de su berlina 4+1.

A partir del pilar B su distancia entre ejes crece 11,3 centímetros, dando más espacio para las plazas traseras y permitiendo incorporar las puertas traseras. Mide 5.007 mm de largo y su distancia entre ejes es de 2.968 mm. En su lateral, la caída del pilar C es su elemento de diseño más característico, con líneas que se prolongan desde el techo hasta la parte trasera, y una línea cromada que se cierra alojando la inscripción de Grand Coupé, un símbolo distintivo de este modelo.

Es ligeramente más alto que el Serie 6 Coupé (apenas dos centímetros), pero sensiblemente más bajo que el Serie 5 Gran Turismo (7 centímetros menos).

Las ventanillas no tienen marco, y cubren dicha inscripción de forma que el efecto visual resulta muy elegante. En la parte trasera también se han realizado cambios para bajar el centro de gravedad visual del coche, y hay cambios menores como la eliminación de la antena exterior, ya que BMW considera que el comprador de este tipo de coche prefiere no tener ese accesorio de carrocería.

Lleva luces diurnas LED de serie, y opcionalmente puede llevar iluminación LED completa. En cuanto a iluminación su característica más llamativa es la tercera luz de freno que ocupa todo el ancho de la parte superior de la luna trasera.

Un interior orientado al conductor

No nos dejemos engañar por el hecho de que tenga cuatro puertas, sigue siendo un Serie 6. Lo notaremos al entrar en su interior, con un acceso un tanto difícil tanto a las plazas delanteras como traseras debido a su altura reducida. Como hemos dicho, el comprador de este coche sabe bien a lo que se atiene y lo hace gustosamente.

Una vez sentados comienza el placer de conducción. Tenemos la sensación de estar completamente integrados dentro del coche, es cómodo pero no quedan espacios con aire, estamos rodeados por el habitáculo. La consola central es muy ancha y alta, lo que marca la distancia entre conductor y pasajero. Es muy difícil por ejemplo pasar de un asiento al otro por dentro.

Por la orientación de la instrumentación y las combinaciones de colores, al pasajero le quedará claro: el único mando que puede tocar es el iDrive. Aunque también está orientado hacia el conductor, queda más cerca del pasajero. Todo lo demás tiene un cartel invisible de “el coche es mío y sólo yo lo toco”.

Como todo BMW debemos saber que su interior es sobrio comparado con sus rivales. Normalmente de tonos más oscuros y menos lucecitas que su competencia, manteniendo al filosofía de foco en la conducción. El salpicadero apagado parece realmente espartano, apenas se ven las dos esferas en relieve que marcan la velocidad y unas pequeñas molduras que dan la sensación de tres dimensiones. Una vez encendido cuenta con pantallas en color, pero de menor tamaño y con menor variedad cromática que sus rivales (lo cual no es ni bueno ni malo, cuestión de gustos).

Puede llevar asientos normales, bastante cómodos, o asientos deportivos con el kit M, con buen agarre pero algo más cansados al hacer 300 km. En este caso creo que me quedaría con los asientos normales.

Las plazas traseras son cómodas y con espacio, aunque su altura es algo justa. Un adulto de más de 1,80 toca el techo. Si este techo está tapizado con alguna de las opciones de BMW Individual puede resultar incluso un placer, pero en ese momento recordamos que seguimos en un coupé.

En cuanto a huecos portaobjetos nos puede sorprender lo reducidos que son los de las puertas y la guantera. Para compensar, la generosa consola central cuenta con varios huecos con tapa para dejar objetos.

El tiene 460 litros aunque una forma bastante irregular (muy profunda pero muy poca altura), y una boca de carga pequeña, lo que complicará el llevar objetos grandes. Para maletas o bolsas pequeñas no es un problema. Si lo fuese, los asientos traseros son abatibles de forma asimétrica, aumentando su capacidad.

Como coche de aspiración familiar (deportivo sí, pero funcional también) tiene anclajes isofix escondidos por una cremallera, la combinación perfecta para llevar una silla infantil de forma segura pero ocultándolos si no la llevamos.

Opciones BMW Individual y M para el Serie 6 Gran Coupé

Además de las elecciones que nos permite la gama de BMW podemos optar por dos líneas diferenciadas. La primera es el paquete deportivo M, que añade unas llantas de 19 o 20 pulgadas y faldones característicos, además de un volante deportivo, asientos e inserciones específicas metálicas. A pesar de su carácter de coupé, creo que a este coche le encaja mucho más una opción de elegancia y lujo y no de deportividad M.

Las opciones de BMW Individual son mucho más adecuadas. El paquete de cuero completo cuesta unos 6.500 euros, pero cambia por completo la sensación del interior. Las llantas individual añaden un sobrecoste entre 3.000 y 4.500 euros, en 19 y 20 pulgadas (si bien hay una gama de llantas interesante fuera de la gama Individual).

Y por último, y más importante, BMW estrena colores mate. Especialmente interesante el Frozen Bronze que le confiere un aspecto exterior espectacular. Eso sí, según la marca deberemos darle un trato adecuado a su exclusividad, utilizando champús específicos para su lavado para evitar que el mate tenga brillo.

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