Renault Grand Scénic Energy dCi 110 Dynamique, a prueba (I)

 |  @sergioalvarez88  | 

El Renault Scénic fue el vehículo pionero del segmento de los monovolúmenes compactos. Cuando fue lanzado en 1996 apenas nadie había pensado en la idea de un vehículo con la modularidad y capacidad de un vehículo mucho mayor, hasta entonces personificado en máquinas como los Chrysler Voyager o Renault Espace. Este revulsivo inauguró un segmento ahora muy popular y poblado por vehículos tan conocidos como los Opel Zafira, Citroën C4 Picasso o Ford C-MAX, por citar sólo tres ejemplos.

Basado en la plataforma del Renault Mégane, compartía con este equipamiento, motorizaciones y aires de familia. La segunda generación del Mégane llegó en 2003, y con él un nuevo Scénic, con un hermano de siete plazas de la mano, llamado Renault Grand Scénic. La filosofía era la misma, pero ganando un poco más de espacio sin renunciar a la flexibilidad y un tamaño contenido. En 2008 llegó la tercera generación del Renault Mégane, y tampoco se olvidaba de sus primos monovolúmen.

El Renault Grand Scénic es más moderno que nunca, y sigue siendo de manera objetiva uno de los más vendidos del segmento. Su plataforma y motorizaciones son más que conocidas, y en su nombre ya no aparece la palabra Mégane. En 2012 – hace escasos meses – sufría un lavado de cara. Hemos probado un Renault Grand Scénic de siete plazas, ya perteneciente al actual modelo con facelift y el novedoso motor 1.5 dCi Energy 110, que presume de unos consumos tan bajos como 4,1 l/100 km.

Renault Grand Scénic Energy dCi 110 Dynamique, a prueba (I)

¿Un monovolúmen de siete plazas con un consumo de utilitario? Esas y otras cosas las iremos comprobando a lo largo de estos días. El acabado de nuestra unidad es el Dynamique tope de gama, y a la hora de recogerla en la sede de Renault en Madrid tenía encima unos 5.000 km. Subid con nosotros a una de sus siete plazas y comenzaremos a explorar lo que este monovolumen tiene que ofrecernos. En esta primera parte nos centraremos en su habitabilidad y modularidad.

Un diseño conocido

A estas alturas el Renault Grand Scénic no nos sorprende. El diseño lleva entre nosotros desde 2008, aunque ha recibido una ligera actualización con el lavado de cara, que creo que lo ha mejorado de manera sustancial. El frontal tiene un aire más elegante, con una parte inferior del paragolpes con un marco cromado, que deja ver una amplia entrada de refrigeración. Dos tiras de LEDs diurnos hacen acto de presencia, distinguiendo a este Scénic de las unidades pre-facelift.

Las grandes ópticas siguen invariables en su posición y el perfil lateral tampoco nos muestra cambios significativos, a excepción de un nuevo diseño de llantas de 16 pulgadas de diámetro. Las puertas son convencionales en ambos lados del coche, no se emplea la solución de puertas correderas, como en el caso del Ford C-MAX de siete plazas. Los intermitentes van integrados en los retrovisores y una banda cromada subraya un lateral bastante dinámico, poco similar “al de una furgoneta”.

Renault Grand Scénic Energy dCi 110 Dynamique, a prueba (I)

La zaga no tiene cambios de importancia, las ópticas son uno de los elementos distintivos del Grand Scénic con respecto a los Scénic y no han variado. El portón del maletero ocupa todo el espacio visible, con un pequeño símbolo en su parte inferior derecha que nos deja ver que esta unidad emplea una motorización de gasóleo. El tubo de escape está oculto bajo el paragolpes. El color granate de nuestra unidad es una de las novedades de la gama Grand Scénic 2012.

Mucha amplitud y modularidad en el más versátil de Renault

Abro la puerta y me acomodo en el asiento del conductor del Renault Grand Scénic, que me parece amplio y bien resuelto para viajes largos, incluso con un buen apoyo lateral. Lo primero que aprecio es que no tengo que hacer esfuerzos para entrar o salir: es prácticamente como sentarse en una silla que se encuentra a una altura perfecta. Como resultado, la posición de conducción resulta más alta que en un turismo, pero sin llegar a las alturas de un SUV u otros monovolúmenes.

Con la regulación en altura del asiento y el ajuste en profundidad y altura del volante obtenemos una postura al volante francamente buena. No tengo quejas en cuanto a mi espacio vital, la forma de la consola central y el salpicadero me permiten ir desahogado a nivel de rodillas y mi cabeza va muy lejos del techo. Seguimos recordando que viajamos en un monovolúmen porque el volante queda algo horizontal y la instrumentación se encuentra en el centro del salpicadero.

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Una de las novedades es que la instrumentación es 100% digital, con una pantalla TFT muy luminosa que no pierde visibilidad si le incide el sol directamente, está bien tapada por un pequeño parasol. La información que muestra es variada y completa, con cuentavueltas “tipo analógico” y un velocímetro que sólo muestra la velocidad en número, sin escala. La disposición de los mandos en el salpicadero es muy adecuada, sencilla. La sensación que tenemos es muy diáfana.

Pero es una sensación, ya que hay algunos fallos de usabilidad que se repiten en otros Renault. El control multifunción del equipo de sonido se integra en la columna de la dirección y no es intuitivo. El botón para activar el control de velocidad no debería estar en el salpicadero y a desmano, debería estar en el volante. El botón para el asistente de mantenimiento del carril tampoco debería estar ubicado en el techo, junto al retrovisor interior.

La consola central entre los asientos es deslizable longitudinalmente, tiene un gran hueco en su interior y aglutina los controles del sistema TomTom integrado de manera lógica. Las calidades del habitáculo me dejan una sensación agridulce. Por una parte, la parte superior del salpicadero, las puertas, los tiradores y el volante tienen un tacto muy bueno, y están hechas de materiales de calidad. El contraste viene con el plástico duro de la parte inferior.

Da sensación de barato y parece rallarse fácilmente. La guantera tiene un tirador que da sensación de endeble, aunque está iluminada y refrigerada, ideal incluso para un Angry Bird. En el piso hay cuatro compartimentos practicables en los que podemos dejar cualquier cosa que queramos, oculta a la vista. Las puertas tienen capacidad para albergar botellas grandes. Hay un segundo retrovisor interior para el control exclusivo de las fieras de la filas de asientos traseras.

Viajando en las plazas traseras

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Las dos filas traseras están colocadas en la clásica disposición 3+2. Los tres asientos de la fila central son individuales y todos ellos cuentan con regulación longitudinal y anclajes ISOFIX individuales, por lo que teóricamente podríamos montar tres dispositivos de retención infantil. Los asientos centrales individualmente no son demasiado anchos. Las ventanas tienen cortinillas integradas y además disponemos de dos mesitas tipo avión en el respaldo de los asientos delanteros.

Un tirador abate el asiento central-trasero y nos da paso- con un acceso sencillo – a la fila trasera, compuesta por dos poltronas individuales. Normalmente están ocultas bajo el piso del maletero, así que previamente tendremos que dar un pequeño tirón de unas cintas rojas, desplegando ambos asientos. Estas plazas son usables, pero el espacio para las piernas es estrecho y para un adulto, exige que la fila central se halle algo desplazada hacia delante. Es mejor para niños y viajes cortos, francamente.

Un maletero en varias fases

La capacidad de carga es fundamental en un vehículo como el Renault Grand Scénic es muy importante. Me ha parecido muy destacable el acceso al maletero, cuya boca de carga es baja y permite sacar y meter objetos sin esfuerzo. El borde está enrasado con el piso de carga, y las formas son regulares. Son 564 litros en configuración de cinco plazas, 208 litros en 7 plazas y la friolera de 1.834 litros abatiendo todos los asientos (la fila central queda recogida, no enrasada).

No cuenta con rueda de repuesto de serie, hay que pagar 98€ por ella, pero es un extra que creemos imperativo hoy por hoy en cualquier coche. De serie lleva un kit antipinchazos, que nos relega a llamar a la grúa si tenemos un pinchazo un poco severo o un reventón de un neumático. Mañana continuamos el repaso viendo su dinámica y los consumos del motor 1.5 Energy dCi de 110 CV.

Medidas del Renault Scénic y Renault Grand Scénic

El primer dato corresponde al Scénic, el segundo al Grand Scénic:

  • Longitud: 4,366 / 4,573 metros
  • Altura: 1,640 / 1,645 metros
  • Anchura: 1,845 metros
  • Volumen del maletero: 208 litros (7 plazas), 564 litros (5 plazas)
  • Las medidas detalladas se pueden consultar en este pdf de la marca.

    En Diariomotor: Renault Grand Scénic, Renault Scénic y Grand Scénic, presentación y prueba en León | Renault Scénic y Grand Scénic 2012, más eficiente y moderno

    Lee a continuación: Renault Scénic y Grand Scénic, presentación y prueba en León (II): comportamiento, motor y precio

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    • David

      Será interesante la descripción de las sensaciones del motor que para pesar de muchos entre ellos yo, se montará en algún que otro Mercedes!

    • sk

      Renault ya da es lástima.. cada vez peor.. en que pensaran esos diseñadores… :S así sean finos.. que incompetencia..