Kia Optima Híbrido, presentación y prueba de contacto


En nuestra prueba del Kia Optima CRDi concluíamos que lo mejor de esta berlina era su espacio, su equipamiento y en general los materiales empleados, en relación con su precio.

Con motivo del próximo lanzamiento del Kia Optima Híbrido nos poníamos al volante de este modelo para completar las impresiones que ya tenemos en nuestra prueba del Kia Optima diésel. No hay duda de que Kia ha optado por diversificar su gama atacando al mercado europeo con un sedán híbrido pionero y bien pensado para adelantarse a una nueva generación de berlinas generalistas de tamaño medio y grande que ven un pequeño filón en la electrificación, tal sea el caso del futuro Ford Mondeo Hybrid.

Por diversas razones el Kia Optima Híbrido es un producto que encaja mucho mejor en mercados como el de Estados Unidos, aunque por otro lado en España será la única opción de gasolina disponible para complementar al Kia Optima 1.7 CRDi, que de momento no dispone de más opciones mecánicas. Aunque siempre que hablamos de híbridos lo hacemos poniendo el centro de atención en la eficiencia y los consumos, en este caso creo que el verdadero protagonista será el confort de rodadura: es suave, silencioso y muy cómodo con un cambio automático que nos ahorra bastante trabajo en nuestros recorridos urbanos.

Sutiles diferencias entre el Kia Optima y el Kia Optima Híbrido

Las diferencias exteriores del Kia Optima Híbrido son realmente pocas, pero suficientes para diferenciarlo y aportar un nuevo aliciente.

Por dentro y por fuera aparentemente el Kia Optima Híbrido no ha cambiado en exceso y salvo para el iniciado que bien conoce el Kia Optima no es fácil descubrir las diferencias del nuevo modelo híbrido. El frontal y la zaga han modificado su diseño muy ligeramente para mejorar su aerodinámica, junto con otras medidas como carenados en los bajos o una parrilla con un sistema activo interno que cierra los conductos de ventilación hacia el motor o los abre dependiendo de la necesidad de refrigeración de este.

Las llantas también han sido diseñadas para reducir las turbulencias aerodinámicas, estando disponibles en dos tamaños de 16” y 17” y con un diseño de radios bastante cerrados que combinan su efectividad aerodinámica y su construcción ligera, para reducir las pérdidas por rodadura, y de estética peculiar.

Por otro lado este híbrido por su estética también puede conquistar al cliente que no se siente atraído por la estética kammback de un Toyota Prius, por ejemplo, aunque este último no sea comparable por otros motivos que iremos viendo a continuación.

Suavidad: la razón de ser de su mecánica híbrida

Muy suave y silencioso, aunque su modo eléctrico puro dura muy poco tiempo y su transmisión es un cambio automático (el tradicional de Kia) que integra el motor eléctrico y no un CVT.

Para mí lo destacable por lo tanto de esta mecánica es su suavidad. El Kia Optima Híbrido es en el 90% de nuestra conducción muy silencioso y tan sólo se antoja el rugido del motor de cuatro cilindros en aquellos momentos en que aceleramos a fondo para recurrir la máxima potencia disponible entre sendos motores.

Sin duda alguna hubiera sido más confortable y ahorrador en ciudad si hubiera contado con un modo eléctrico puro más extenso. En nuestras pruebas apenas pudimos emplearlo durante unos metros en las salidas o manteniendo la velocidad en llano pisando ligeramente al acelerador. La ventaja que tiene sin duda el Kia Optima Híbrido es que en cualquier momento y a cualquier velocidad hasta los 100 km/h, el motor térmico puede desconectarse y desplazarnos únicamente con el motor eléctrico aprovechando una ligera pendiente o la inercia que llevamos.

El cambio automático, aunque limita la búsqueda de prestaciones que podríamos desear de una berlina de 190 CV de potencia, es dentro de lo que cabe satisfactorio para un híbrido teniendo en cuenta que se ha renunciado a la solución más común en estos casos, la transmisión de tipo CVT. Este cambio automático de seis velocidades es más suave – y se aprecia en la transición entre marchas – gracias a la sustitución del convertidor de par por el propio motor eléctrico que acopla el motor térmico y la transmisión. Unas levas en el volante hubieran venido bastante bien.

Consumos interesantes, pero no extremadamente bajos

Ya lo decíamos previamente que para ahorrar combustible la mejor opción sigue siendo el Kia Optima diésel, que en nuestra prueba de consumos en carretera a 120 km/h nos ofreció un consumo de 5.5 litros/100 kilómetros, una cifra similar a los 5.4 litros/100 kilómetros que homologa en ciclo mixto el Kia Optima Híbrido. En la práctica, y aunque nuestros recorridos fueron demasiado cortos para aportar una cifra exacta, los consumos en carretera a este ritmo del híbrido estarán comprendidos entre los 6 y los 7 litros/100 kilómetros, estando más cerca de los 7 que de los 6.

A un ritmo muy bajo, tratando con suavidad el acelerador y anticipándonos a las incidencias que condicionan nuestra marcha en ciudad (semáforos, retenciones, vehículos que se detienen sin motivo alguno…) es posible rodar en torno a los 5.X litros/100 kilómetros. No obstante una cifra en circuito urbano sobre los 6 litros/100 kilómetros, siendo cautelosos con el acelerador, es mucho más realista y justa.

La posición de las baterías limita el espacio de carga del maletero

El espacio de carga queda limitado y es poco práctico por la posición de las baterías en el maletero.

Está claro que quien recurre a un Kia Optima lo hace por diversos factores véanse elegancia y confort, pero también lo harán con total seguridad por el espacio a bordo y el volumen de carga en el maletero. Aquí el problema está en la posición de las baterías justo detrás de los asientos posteriores. Kia asegura que el volumen no se ha visto reducido tanto como si lo ha hecho en sus rivales, pero más importante que eso si cabe, es la distribución que se hace de ese espacio.

Aunque la ventanilla central en los asientos posteriores mantiene su practicidad, por ejemplo para alojar unos esquíes, cualquier otro objeto demasiado largo no podrá hacerse hueco en el maletero por el parapeto que suponen las baterías y una toma de refrigeración para estas conectada con el sistema de climatización y el habitáculo, que se interponen entre los respaldos de los asientos y el espacio de carga verdaderamente útil. Al tener menor fondo, tampoco podremos cargar maletas de tamaño considerable.

En general veo mucho más práctica la búsqueda de otro lugar para alojar las baterías, por ejemplo la base del maletero (aunque suponga una reducción de altura considerable para este) o el túnel que habitualmente ocuparía la transmisión en un tracción trasera/total.


En definitiva las ventajas son claras: confort, detalles estéticos de diferenciación, suavidad de marcha y para aquel que lo valore, el componente tecnológico y avanzado de un híbrido. Los inconvenientes respecto a un diésel también son evidentes: sus consumos siguen sin ser comparables (ganando con diferencia el diésel) y el espacio y la organización de la carga en el maletero quedan considerablemente limitados por la posición de las baterías.

Aún nos queda saber su precio, un factor tan determinante o más si cabe a la hora de valorar hasta que punto el Kia Optima Híbrido puede merecer la pena respecto al diésel y respecto a rivales como los Peugeot 508 Hybrid4 y Citroën DS5 Hybrid4, ambos híbridos y diésel. Hasta nueva noticia podemos ir haciéndonos una idea de que estará en el rango de los 33.000€ y los 35.000€, pero eso os lo confirmaremos próximamente según se acerque el inicio de sus ventas a finales de año.

En Diariomotor: Kia Optima 1.7 CRDi Emotion Eco-Dynamics a prueba | Kia Optima Híbrido, agresivo por fuera, eficiente por dentro

Lee a continuación: Kia Optima Híbrido, agresivo por fuera, eficiente por dentro

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  • AB

    “La ventaja que tiene sin duda el Kia Optima Híbrido es que en cualquier momento y a cualquier velocidad hasta los 100 km/h, el
    motor térmico puede desconectarse y desplazarnos únicamente con el
    motor eléctrico aprovechando una ligera pendiente o la inercia que
    llevamos”

    Sigo sin verlo. Mi idea es que un coche de estas características, por el tamaño principalmente, es más bien para carretera que para ciudad, entonces ¿que ventajas tiene que sea híbrido? ¿merece la pena, siendo más caro, este coche u otro similar para andar principalmente por carretera?

    • Anónimo

      Un híbrido siempre tiene más ventajas en ciudad que en carretera, por el funcionamiento del sistema de recuperación de energía y el apoyo eléctrico, o en algunos casos incluso por el hecho de poder funcionar únicamente con electricidad.

      Eso no quiere decir que no sea útil en carretera, pero lo cierto es que en esa situación las ventajas disminuyen y tal vez el precio elevado de un híbrido no compense en términos económicos (que normalmente si hay alternativa diésel no lo hace).

      Habría que buscar otros valores por los cuales te merezca la pena pagar el sobreprecio: tecnología, suavidad y comodidad o algo tan sencillo como un cambio automático confortable.

  • Sery

    Qué decepción. Llevaba días buscando alguna toma de contacto del nuevo Optima Hibrido (de motor 2.0) y la verdad es q la decepción es maúscula. En la nota de prensa ponía que el consumo era un 15-20% inferior al 1.7CRDi, pero por lo que dices ni se acerca. Creo que es una oportunidad perdida por parte de Kia para haber dado un golpe encima de la mesa.

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