Honda Jazz Hybrid, a prueba (II) Por rendimiento y consumos, este híbrido es ideal para la ciudad

Y ahora llegó el momento de ponernos al volante del Honda Jazz Hybrid, un modelo que por las peculiaridades técnicas de su mecánica y sus dimensiones está especialmente indicado para la ciudad, aunque también puede desenvolverse con relativa solvencia en carretera, no siendo este último su habitat natural. Ya habíamos visto anteriormente que una de sus mayores ventajas y el punto en que se impone con autoridad, por ejemplo a su rival el Toyota Yaris Hybrid, es el del espacio y las soluciones de carga y habitabilidad. Además su puesto de conductor elevado también puede ser un punto a su favor para muchos conductores que prefieren dominar desde arriba la carretera.

El Honda Jazz Hybrid es un turismo híbrido que se compone de una mecánica híbrida con una potencia conjunta de 98 CV, que aparentemente es suficiente y hasta elevada para un utilitario de su tamaño. En la práctica el rendimiento de estos 98 CV híbridos es inferior al apreciado en mecánicas comparables de gasolina, por ejemplo el 1.4 i-VTEC de 99 CV con mejores prestaciones. El tercer motor disponible en la gama Honda Jazz es el 1.2 i-VTEC de 90 CV.

El Honda Jazz cuenta de serie con un cambio manual de cinco velocidades. Opcionalmente para el 1.4 i-VTEC y de serie para el Honda Jazz Hybrid existe un cambio automático de variador continuo (CVT) del que hablaremos posteriormente.

¿En qué consiste la mecánica híbrida del Honda Jazz Hybrid?

El Honda Jazz Hybrid no dispone de un verdadero modo eléctrico puro que nos permita recorrer algún kilómetro sin consumir combustible.

El Honda Jazz Hybrid por lo tanto se compone de dos motores, uno térmico de gasolina 1.3 IMA de 88 CV a 5.800 rpm y uno eléctrico de 14 CV a 1.500 rpm. A diferencia del Toyota Yaris Hybrid y otros híbridos, este Jazz no es capaz de funcionar en modo eléctrico por si mismo (técnicamente si puede pero a una velocidad tan baja y en unas condiciones tan favorables que únicamente le permiten recorrer algún metro al salir a un ritmo muy bajo). El sistema de parada y arranque automático del motor térmico funciona únicamente cuando no hacemos uso intensivo de los sistemas eléctricos y el climatizador.

En definitiva el motor eléctrico funciona únicamente como un apoyo importante del motor térmico en diversas situaciones, por ejemplo para incrementar la aceleración cuando aceleramos a fondo o para reducir al mínimo el consumo manteniendo una velocidad constante en llano o descendiendo pendientes o en deceleraciones y frenadas, en las que incluso recarga energía en las baterías de Níquel-Metal Hidruro (NiMH), más pesadas y con menos densidad energética que las de ión de litio que emplea por ejemplo el Toyota Yaris Hybrid.

Este último detalle es también una de las razones por las cuales el Jazz no tiene capacidad para funcionar en modo eléctrico puro y el Yaris sí, aunque sólo sea por un espacio muy corto y limitado de kilómetros.

Suavidad y confort y cambio automático de variador continuo

El aporte eléctrico mejora la suavidad de rodadura a un ritmo tranquilo en ciudad. El cambio CVT añade aún más confort y suavidad a la marcha por la ausencia de tirones en la transición entre marchas.

El sistema híbrido del Honda Jazz Hybrid está concebido por y para la ciudad, de hecho con un entendimiento básico del funcionamiento de este y del flujo de energía entre baterías, motor eléctrico, térmico y consumo de combustible, es fácil obtener unos consumos sorprendentemente bajos. Más allá de los consumos la presencia del motor eléctrico de apoyo ayuda mucho a la hora de obtener la potencia que requerimos – siempre en ciudad – sin necesidad de revolucionar en exceso el motor, sin que echemos en falta la presencia de sobrealimentación en el motor. Este híbrido se mueve con absoluta suavidad y confort, con muy poco ruido.

El cambio automático de variador continuo nos ayuda enormemente, pues efectua la transición entre marchas sin ningún tirón y prácticamente sin que nos percatemos de que ha sucedido salvo por las oscilaciones del cuentarrevoluciones. Este cambio es una razón de peso para comprender el porqué el sobreprecio del Hybrid en ocasiones está más que justificado y no es tan grande, por ejemplo para aquellos que busquen de primeras un utilitario con cambio automático.

Honda ha considerado oportuno integrar unas levas tras el volante que simulan el funcionamiento de un cambio automático secuencial convencional de 7 marchas. Las levas son pequeñas y giran con el volante, pero son bastante accesibles y cómodas. Su razón de ser no es la búsqueda de deportividad alguna sino ofrecer un mayor control de lo que sucede en el motor al conductor. Por ejemplo pese a contar con un cambio manual a un servidor le gusta manejar el cambio de marchas manualmente para aprovechar mejor el freno motor o anticiparme reduciendo marchas a una aceleración intensa sin tener que esperar a la reacción automática del cambio, el kick down.

Los consumos del Honda Jazz Hybrid

La variación entre consumos en un recorrido ascendente y otro descendente es notable por la ayuda de la frenada regenerativa y la necesidad de elevar en exceso el régimen de revoluciones para mantener el ritmo en el tramo ascendente.

En nuestra prueba de consumos se revelaron además dos cuestiones que a priori por su mecánica híbrida parecían obvias. La primera es que es más sencillo obtener unos consumos bajos en ciudad que en carretera, al contrario de lo que sucede habitualmente tanto en vehículos diésel como gasolina. La segunda es que en carretera la orografía y el ritmo que impongamos es mucho más determinante a la hora de obtener unos consumos muy decentes o muy altos, en algunos casos incluso por encima de los obtenidos por coches de gasolina de similar potencia. En ambos casos la diferencia que marca una conducción cuidadosa y eficiente es muy importante, incluso de varios litros, por lo que una vez más lo idóneo es un buen conocimiento de los sistemas que integran la motorización híbrida.

En carretera en nuestro recorrido de pruebas habitual, a 120 km/h de marcador y en recorrido relativamente llano y compensado (ida y vuelta) conseguimos un consumo de 5.2 litros/100 kilómetros. Aunque el recorrido discurre por muchos tramos en llano es ligeramente descendente a la ida y ascendente a la vuelta. En la primera parte el consumo fue de 4.3 litros/100 kilómetros y en la segunda de 6.1 litros/100 kilómetros. Es una diferencia mayor que la que había apreciado en otros turismos de gasolina de poco tamaño.

Consumos muy contenidos en ciudad entre los 5 y los 6 litros/100 kilómetros

Al contrario de lo que sucede en cualquier turismo con motor térmico, con estos híbridos es más sencillo hacer consumos más bajos en ciudad que en carretera.

En ciudad y según aumentamos la distancia de nuestro recorrido para que los consumos se estabilicen, es fácil mantenernos entre los 5 y los 6 litros/100 kilómetros con poco que seamos cuidadosos con el acelerador. Bajar de los 5 litros/100 kilómetros es posible, pero no será lo habitual entre otras cosas por que en los recorridos cortos los consumos siempre tienden a ser mayores.

De hecho los consumos que hemos obtenido a lo largo de nuestra prueba en ciudad están prácticamente a la par con los obtenidos en carretera, precisamente por ser la urbe el escenario más favorable para la mecánica híbrida y por la necesidad de elevar mucho el régimen de revoluciones en carretera para obtener un buen rendimiento.

Existe un modo de ahorro denominado Econ, que hace que el tacto del acelerador se ablande y sea menos directo, permitiéndonos controlar mejor la suavidad de las aceleraciones y ahorrando algo de combustible. Por otro lado además del modo de marcha directa D del cambio CVT, existe un modo S que mantiene el motor a un ritmo de revoluciones más alto para obtener mejores prestaciones de él.

El peso limita sus prestaciones, aunque el Honda Jazz Hybrid tiene un rendimiento óptimo en todo tipo de condiciones

Sin llegar a ser brillante en carretera, está claro que el mejor escenario para el Honda Jazz Hybrid es la ciudad.

Como ya adelantábamos el Honda Jazz Hybrid se desenvuelve especialmente bien en ciudad y no tanto en carretera. En apariencia la potencia real y la aceleración de este modelo no se corresponden con lo que cabría esperar de sus 100 CV homologados, entre otras cosas por su peso de 1.200 kilogramos, considerablemente superior al de los Honda Jazz de gasolina y otros modelos de la competencia, en torno a la tonelada o incluso por debajo de la tonelada.

Esa falta de empuje exige a menudo acelerar a fondo y aprovechar todo el rango de revoluciones del motor térmico, hasta cerca de las 6.000 rpm. En estas condiciones el consumo se dispara y también el ruido del motor, que se filtra con facilidad en el habitáculo y dificulta en exceso el confort. Este defecto no es exclusivo del Jazz Hybrid, de hecho el Toyota Yaris Hybrid acusa el mismo problema y nos recuerda que este tipo de vehículos, si bien son la mejor opción en ciudad, en carretera se defienden sin más, pero no brillan ni por prestaciones ni consumos ni confort.

Pese al tamaño de su carrocería y el peso añadido del sistema híbrido, el Honda Jazz Hybrid es ágil en ciudad y no acusa mayor balanceo que el que podríamos esperar de un utilitario de su precio. En cambio si acusa bastante cabeceo cuando aceleramos o frenamos con bastante contundencia. Este comportamiento se debe no sólo al tarado de suspensiones sino también a la distribución de pesos, por ejemplo las baterías están detrás y bajo el fondo del maletero.

La frenada es bastante homogénea en todo el recorrido del pedal y a simple vista no se aprecian oscilaciones por el aprovechamiento de la frenada regenerativa y el freno motor y la frenada mecánica que en última instancia es la que culmina el proceso.

En Diariomotor: Honda Jazz y Jazz Hybrid 2011Honda Jazz Hybrid, presentación en Barcelona

Lee a continuación: Honda Jazz Hybrid, a prueba (I) Un pequeño monovolumen híbrido muy espacioso

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