Chevrolet Malibu, prueba dinámica: motor 2.0 VCDI de 160 CV

David Villarreal  |  @davidvillarreal  | 

Ya hemos visto que por dentro y por fuera el Chevrolet Malibu es una berlina con una concepción muy americana pero fiel al estándar europeo, es amplio, confortable y los acabados y el equipamiento si bien son mejorables, están a la altura de un modelo de su precio. La gama de motores se reduce a dos opciones, un diésel y un gasolina, este último con las mejores promociones para compensar el reducido tirón de este combustible frente al gasóleo en España. Las prestaciones de ambos son muy similares, 160 y 167 CV de potencia respectivamente y cambio manual o automático como opción.

Nosotros hemos tenido ocasión de probar un Chevrolet Malibu 2.0 VCDI manual, la opción más demandada. Como veremos más adelante el Chevrolet Malibu es un sedán muy correcto en casi todos los aspectos, bastante equilibrado y con un consumo económico en el caso del diésel asociado a un cambio manual, sobre todo si tenemos en cuenta el precio del Chevrolet Malibu con las ofertas promocionales que ofrece la marca en el momento de publicación de esta prueba.

Motor diésel 2.0 VCDI de 160 CV y cambio manual

Prueba del Chevrolet Malibu

No emplea el tradicional diésel de 2 litros de Chevrolet, sino un motor más eficiente compartido con Opel Insignia y otros modelos del grupo General Motors.

El motor 2.0 VCDI es un cuatro cilindros en línea de 1.956 cm3 y tracción delantera, pues en la gama Chevrolet Malibu no existe otra alternativa de tracción. Pese a su denominación no es el mismo motor que emplea el coche que analizamos en nuestra prueba del Chevrolet Cruze 2.0 VCDI 4 puertas, sino el mismo empleado por su compañero de General Motors el Opel Insignia (el Insignia también emplea ahora una iteración biturbo de este motor), el diámetro de cilindro es ligeramente menor aunque su potencia y par máximo es prácticamente el mismo: 160 CV a 4.000 rpm y 360 Nm a 1.750 rpm. Frente al clásico motor 2.0 diésel de Chevrolet, es más eficiente y ahorrador.

Coincido con la opinión inicial de mi compañero Óscar en su toma de contacto del Chevrolet Malibu en el ostensible repiqueteo del motor a medio régimen, aunque salvo en ese rango de revoluciones la sonoridad del motor y el aislamiento del habitáculo es aceptable. Por suavidad, confort y precio, el 2.4 de gasolina – también de cuatro cilindros – siempre será una mejor alternativa, aunque los consumos son muy superiores (según homologación en ciclo mixto 2,7 litros/100 kilómetros más para el gasolina).

Al menos con cambio manual es un motor que estira bien y con potencia y prestaciones suficientes para mover bien esta berlina de tonelada y media y casi 5 metros de longitud. Sobre el papel, hace el 0 a 100 km/h en 9,7 segundos.

Los consumos del Chevrolet Malibu diésel, muy ajustados

Prueba del Chevrolet Malibu

A 120 km/h de marcador en carretera y sin excesivo peso a bordo, lo normal es estar en cifras de 5.X litros/100 kilómetros.

El Chevrolet Malibu 2.0 VDI manual homologa 5,1 litros/100 kilómetros y unas emisiones de CO2 de 134 g/km que lo gravan con un 4,5% en el Impuesto de Matriculación. A 120 km/h de marcador el cuentarrevoluciones marca 2.000 rpm y la sonoridad es todo lo baja que cabría esperar de un diésel, incluso a mayor velocidad sigue estando a un nivel aceptable para una berlina de su caché. En el momento de iniciar nuestra prueba, esta unidad apenas había cubierto 3.000 kilómetros.

En nuestra medición de consumos en carretera, terreno relativamente llano y compensado (ida y vuelta) y 120 km/h de marcador obtuvimos una cifra de 5,4 litros/100 kilómetros. La desviación existente entre la ida, ligeramente descendente y la vuelta, ligeramente ascendente, fue de 1 litro/100 kilómetros. Definitivamente es un consumo austero y correcto para una berlina de este tamaño y gasóleo. En ciudad y recorridos mixtos lo habitual es rodar entre los 6 y los 7 litros/100 kilómetros, más cerca de los 7 que de los 6 litros.

El modelo automático es considerablemente más derrochador con una cifra homologada de 6 litros/100 kilómetros. El modelo de gasolina es considerablemente derrochador, especialmente en su versión automática.

El más básico cuenta con llanta 17” y neumático 225/55. El LTZ llanta 18” y neumático 245/45.

El tarado de las suspensiones también se nos antoja correcto y equilibrado, el chasis tiene buen aplomo sobre la carretera y es muy estable aunque como también sucede en berlinas de su tamaño, su habitat natural sigue siendo la autovía y autopista y no una carretera sinuosa de curvas donde el morro a un ritmo alto siempre trata de buscar el exterior de la curva, aunque en este entorno se desenvuelve muy bien. Los amortiguadores absorben bien los obstáculos sobre la carretera y si bien rebotan un poco, no llegan a ser molestos.

La versión probada contaba con llantas de 18” y neumáticos 245/45, frente los 225/55 R17 del acabado básico LT+.

Dinámica del Chevrolet Malibu

Prueba del Chevrolet Malibu

Excelente en autopista, correcto en carreteras sinuosas, pero menos apto para la urbe por su tamaño, lo voladizos prominentes y ausencia de sensor de parking delantero.

El Chevrolet Malibu goza de un dinamismo común en este tipo de berlinas de su tamaño y sin un enfoque deportivo aparente. El tacto de la dirección es suave y a veces un poco blando en carretera, pero más directo y natural que en otros modelos como el Kia Optima. Es agradable – sin más – de llevar a un ritmo alto por carreteras reviradas y su mayor handicap está en la maniobrabilidad a baja velocidad en entornos estrechos, ya sean callejuelas o los aparcamientos de un parking público.

El radio de giro entre bordillos es de 5,5 metros, aunque más inconveniente en el entorno urbano que su movilidad o capacidad de giro es el tamaño de los voladizos y el punto en que comprometen la visibilidad. Una buena solución hubiera sido que además de los sensores de parking traseros, que cubren la zona posterior y también las diagonales, contase al menos con sensor de parking delantero, aunque este no está disponible ni como opción.

Para dominar bien la carretera, si no somos muy altos (un servidor mide 1,69 metros), es necesario alzar bastante la base del asiento.

Chevrolet Malibu: una berlina con porte y bien equipada, a un buen precio

Prueba del Chevrolet Malibu

Como conclusión el Chevrolet Malibu logra satisfacer al que busca una berlina con porte y de gran tamaño, amén de bien equipada salvo por la ausencia de extras más avanzados que son de serie a día de hoy en muchos turismos como los detectores de ángulo muerto o los sensores de cambio involuntario de carril (un Kia Optima con equipamiento tope de gama, sí lo incluye). Entraremos en profundidad en este tema con una tercera parte en el que lo compararemos con el que para mí, por precio y enfoque, es su rival más cercano, el Kia Optima.

En el momento de publicar esta prueba, con campaña promocional incluida, el Chevrolet Malibu parte de los 24.845 euros del 2.4 de gasolina con equipamiento tope de gama. Aún más sorprendente es el hecho de que con un descuento – temporal y limitado en unidades – el 2.4 Automático cueste exactamente lo mismo que el manual. El diésel más básico LT+ son 25.435 euros, mientras que el LTZ asciende a 27.890 euros y 30.530 euros si optamos por la versión automática.

Lo mejor

  • Precio muy competitivo con descuentos
  • Equipamiento de serie adecuado
  • Buen tacto en general

    A mejorar

  • Se echa en falta tecnología de seguridad y confort
  • Visibilidad y maniobrabilidad en entornos estrechos

Prueba del Chevrolet Malibu

En Diariomotor: Chevrolet Malibu 2.0 VCDI LTZ, toma de contacto | Chevrolet Malibu 2012 | Chevrolet Malibu 2012, equipamiento y precios desde los 25.800€

Lee a continuación: Chevrolet Malibu, a prueba: una berlina con carácter americano

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  • nombre

    para alguien que quiera un coche cómodo y espacioso para conducir mucho en autovía es correcto.