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Curiosidades

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Rally Mongol 2013: diez años de este atípico raid benéfico

Panda Raid: una aventura solidaria con lo mínimo

Más de 10.000 kilómetros de aventura separan Europa de Ulán Bator. Un recorrido infernal a lo largo de semanas en coche, o en motocicleta, para llegar al destino final. Con la excusa del fin benéfico nacía hace ahora diez años el Rally Mongol. Desde entonces han sido cerca de cuatro mil los participantes que se han enfrentado a esta carrera en la que lo importante no es llegar el primero, sino llegar. Desde la fiesta de salida que cada año se celebra en República Checa, lo habitual es llegar a Ulán Bator en aproximadamente tres semanas, no obstante algunos equipos han llegado a superar los cien días.

El Mongol Rally 2013 ya ha comenzado con más de 300 equipos, de los cuales – según las estadísticas – la mitad probablemente jamás llegarán a la meta. Aunque la carrera comience en verano, a finales de julio, las inscripciones para esta edición se cerraron en noviembre del año pasado. Las inscripciones son de 1.000 libras (1.150 euros), pero esta cantidad se destina integramente a las donaciones que se realizan a diversas ONG. También es condición fundamental que el coche con que se llegue a Ulán Bator se quede en su destino como una donación adicional.

En los últimos meses he podido informarme bastante acerca del Rally Mongol, primero planificando un equipo para participar este año (aunque al final la aventura quedaría pospuesta) y segundo conociendo a algunos de los participantes que han viajado en coche a Mongolia en ediciones anteriores.

Inscripción: 1.000 libras por equipo. El coche: cualquier turismo con menos de diez años y baja cilindrada (1.2 litros). El coche se dona en Ulán Bator con fines benéficos.

Para ser honestos, a lo largo de estos diez años de Rally Mongol la dureza de la carrera se ha minimizado mucho para no olvidarse del espíritu benéfico de la carrera. Recordemos que el fin de este evento es recaudar fondos para las ONG involucradas en el proyecto, fondos que se obtienen de la inscripción y de la donación de los vehículos que llegan a Mongolia y que tras las pertinentes reparaciones se quedarán definitivamente allí.

Antaño, existían muy pocos límites más allá de la cilindrada de los vehículos (salvo casos excepcionales autorizados por la organización, como clásicos o automóviles especialmente pintorescos). Desde hace unos años la organización exige que la antigüedad del vehículo sea inferior a los diez años y que la cilindrada no supere los 1.2 litros. De esta forma se aseguran que esos coches podrán tener salida tras la carrera y serán útiles para sus destinatarios.

En general esto hace que la fiabilidad de los coches sea mayor. No obstante, ningún coche, incluso uno con pocos kilómetros y bien cuidado, está exento de sufrir problemas mecánicos tras más de diez mil kilómetros, muchos a través de desiertos y vías sin pavimentar. Por no hablar de los problemas burocráticos en las fronteras. Algunos participantes han tenido que hacer varias noches en un puesto fronterizo a la espera de la confirmación de los visados o el pertinente permiso de la guardia aduanera.

Se permiten preparaciones, aunque no eliminar asientos o modificar buena parte de la carrocería. Las preparaciones más habituales son los refuerzos en suspensiones, carenado de bajos, instalación de snorkel, faros adicionales, neumáticos de campo, neumáticos de repuesto fuera de la carrocería, baca y depósitos adicionales para agua y combustible.

El Mongol Rally no tiene asistencia técnica ni ruta establecida. La organización fomenta la aventura y su realización sin ayuda de navegación ni tan siquiera mapas.

En definitiva estamos ante una de las mejores aventuras a las que se podría enfrentar un amante de las cuatro ruedas. Semanas de conducción prácticamente ininterrumpida, improvisación a la hora de solventar problemas mecánicos, por no hablar de la planificación que habitualmente se puede prolongar durante todo el año previo a la carrera.

La organización también fomenta que se realice a la antigua usanza, sin navegadores ni mapas, tampoco ayudándose de las redes sociales. Este mismo año un participante consultaba al resto por el mejor paso fronterizo para cruzar a Tadjikistan y alguien reprobaba su actitud diciéndole que en el Rally Mongol sería el equivalente a llamar a tu madre para que te ayude a arreglar un pinchazo. Ese es el espíritu de este evento.

Por si no fuera poco la organización también apremia y motiva a que los equipos se propongan no ser los primeros en llegar a meta. Además no existe una ruta establecida (pero la organización aconseja algunas alternativas con diferente complejidad). Tampoco existen asistencias ni ayudas para solucionar problemas mecánicos. El objetivo no es que el viaje a Ulán Bator sea un camino de rosas sino una experiencia gratificante cargada de anécdotas que contar. No obstante también es una aventura peligrosa y los riesgos de sufrir un accidente siguen existiendo.

¿Te animarías a participar? ¿Qué coche elegirías para llevar a buen puerto esta aventura?

Fotografías: The Adventurists Fuente: The Adventurists – Mongol Rally En Diariomotor: Panda Raid 2012 – Una aventura solidaria con lo mínimo