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Red Bull ante el fantasma del MP4/18 de McLaren

Jose Tellaetxe | @josetellaetxe | 23 Feb 2014

La situación que atraviesa Red Bull tras haber transcurrido dos tercios de la pretemporada puede ser tildada de cualquier cosa menos de halagüeña, porque aparte de haber sufrido infinidad de problemas en el RB10, que han supuesto que los coches de la austriaca apenas hayan tenido presencia en pista en las 8 jornadas que llevamos de test y que por tanto, hayan recabado muchísimos menos datos que sus rivales inmediatos en el campeonato, se suma la incertidumbre derivada de que las unidades de potencia Renault, salvo en el caso de los Caterham, están mostrando una excesiva vulnerabilidad.

Durante las primeras pruebas celebradas en Jerez a finales del mes pasado, el RB10 apenas sumó vueltas y el equipo de Milton Keynes cerró el garaje a mediodía de la jornada final mientras su ingeniero estrella, Adrian Newey, había volado unas horas antes con dirección al cuartel general del equipo con la intención de redefinir el monoplaza.

En aquellos instantes se desconocía el auténtico calado de los problemas que aquejaban al vehículo de Milton Keynes. El primer día, RBR acumuló un importante retraso a la hora de tocar asfalto debido a lo que oficialmente se denominó como un «estúpido problema» en el montaje de las suspensiones, pero durante el segundo, ante los primeros síntomas de que las cosas seguían sin ir bien en el vehículo de Sebastian Vettel, surgieron argumentos contradictorios y algunas acusaciones que apuntaban a que la unidad de potencia de Renault había llegado a Andalucía insuficientemente preparada. La propia empresa gala admitió este particular.

Algunas circunstancias que afectaban al software encargado de controlar el MGU-H y las pilas de almacenamiento parecían ser las causantes de los sobrecalentamientos, pero con la aparición del Caterham CT05 el jueves por la tarde de aquella semana y su rodaje sin incidencias, así como el comportamiento del STR9 de Toro Rosso (ambos propulsados por la unidad francesa), que aunque aquejado de los problemas admitidos por Renault estaba circulando más que el Red Bull de Daniel Ricciardo, la balanza de las responsabilidades señalaba indiscutiblemente a que el RB10 adolecía de un mal planteamiento en su diseño.

La aparición sin incidencias del E22 de Lotus una semana después —también en Jerez pero sin entrenar propiamente dicho, sino utilizando el primero de sus cuatro filming days (dio tan solo 22 vueltas al circuito español), escenario al que asistieron Red Bull, Toro Rosso y Caterham, invitadas por Renault para que pudieran apreciar los avances realizados sobre su Turbo Energy F1—, vino a remarcar que la pelota de la fiabilidad estaba en el tejado del equipo austriaco.

Ya en Bahrein, aunque los problemas para las escuderías que montan Renault en sus respectivos monoplazas han persistido dentro de los márgenes de vulnerabilidad admitidos por la propia empresa gala, de todas ellas, de nuevo el RB10 ha seguido acumulando más problemas.

Llegados a este punto conviene recordar que el vehículo que ha llevado Red Bull a Sakhir es prácticamente idéntico al utilizado en Jerez, incluso en sus pequeños apaños de bricolage, lo que podría suponer que Adrian Newey pudiera no estar trabajando en un RB10 modificado (RB10B), sino en un monoplaza más acorde con las exigencias de su propulsor, y por tanto, radicalmente diferente (¿RB11?).

La situación no sería nueva. Ya le ocurrió al ingeniero británico en la pretemporada de 2003, cuando militando en McLaren, el MP4/18 resultó un absoluto desastre y tuvo que ser guardado para ser sustituido por un MP4/17 del año anterior (MP4/17D), convenientemente ajustado a las circunstancias de la nueva sesión.

En este sentido, retomar el RB9 resultaría inviable: la normativa es completamente diferente a la vigente hasta hace unos meses, la aerodinámica es radicalmente distinta, la unidad propulsora prevista para 2014 y sus servidumbres son más voluminosas, y en términos generales, la configuración de los elementos internos no tendría cabida en el coche de 2013; y crear un RB11 en tan poco tiempo… sencillamente parece inimaginable.

En todo caso, estamos a unos días escasos de comprobar cuáles son las soluciones que tiene previstas Adrian Newey para que Red Bull no pierda definitivamente la pretemporada.

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