Fórmula 1. Silverstone, un año después

 |  @josetellaetxe  | 

La transcendencia del Gran Premio de Gran Bretaña 2013 merece un aparte en la historia moderna de la Fórmula 1. Meses antes, recordemos, se había encendido un agrio debate sobre la calidad de los compuestos asimétricos y agresivos con los que Pirelli había querido responder a los retos de la temporada. El graining y el blistering excesivos y las delaminaciones, habían salpimentando el inicio de la sesión y habían puesto en alerta al grueso de las escuderías.

Entre continuos cruces de acusaciones y apariciones en escena de gente más o menos importante del paddock, la parrilla se dividía entre aquellos que habían resuelto la supervivencia de las gomas desde pretemporada (Sahara Force India, Lotus y Ferrari, principalmente), y los que pretendían un retorno a la mucho más estable y previsible gama 2012 (Mercedes AMG y Red Bull, fundamentalmente). Pirelli se defendia como podía, incluso esgrimiendo la advertencia de que un endurecimiento de su producto daría el campeonato a Milton Keynes.

La italiana había endurecido la banda de rodadura de sus neumáticos para Barcelona (Gran Premio de España), y modificó posteriormente la estructura de la carcasa de sus compuestos para Canadá, sin haber logrado el consenso necesario para abordar un cambio en mayor profundidad que satisficiera a todos por igual. Y llegó el Gran Premio de Gran Bretaña y durante el viernes de entrenamientos, reventaba la rueda trasera izquierda del MP4/28 de Sergio Pérez. Y aunque en la calificación no aparecieron problemas, en la carrera del domingo el mismo incidente habido dos días atrás, se replicaba milimétricamente en los coches de Lewis Hamilton, el propio Sergio Pérez, y Felipe Massa.

El caos dominó durante unos giros la prueba. Dirección de carrera recomendó a los equipos que alertaran a sus respectivos pilotos para que no pisaran los pianos y evitaran en lo posible llevar sus máquinas al límite. Un sindiós que sin duda, nadie con dos dedos de frente pensaría jamás que podría tener cabida en la máxima expresión del automovilismo deportivo.

La FIA y PIrelli se reunían el miércoles siguiente, y la urgencia por resolver la situación derivó en que el máximo organismo sorteara las previsiones que establece el propio reglamento, para imponer un nuevo criterio que tergiversaba lo trabajado en pretemporada y las siete pruebas anteriores, de manera que sin el consenso de todos los equipos y basándose exclusivamente en unas razones de seguridad que hasta ese preciso momento habían estado en sus manos resolver, a partir de Alemania se imponía el retorno a la gama 2012, condenando a Sahara Force India, Lotus y Ferrari al ostracismo, y como dijera Paul Hembery en marzo, dando inevitablemente el campeonato a Red Bull.

Nadie abrió la boca ante lo que muchos aficionados y especialistas consideran todavía hoy un perfecto golpe de estado deportivo, y efectivamente, Milton Keynes lograba su cuarto título consecutivo en el Mundial de Pilotos y Marcas, originando de paso que Pirelli en 2014, sea la principal responsable de la ausencia de espectáculo en el calendario oficial de Fórmula 1.

 

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  • krash_97

    Esto ya no tiene ni pies ni cabeza, este gran deporte de llevar al máximo el automóvil y dirección diciéndoles que no lo lleven al límite? Qué es esto? De qué van? Lo estan estropeando todo. Definitivamente el grandísimo Senna debe estar retorciéndose en su tumba