Hyundai i30 Turbo, a prueba. ¿Es capaz de emocionarnos al volante?

 |  @sergioalvarez88  | 

Ayer comenzamos a probar para vosotros el Hyundai i30 Turbo. Tras hacer un repaso de su diseño e interior, es hora de ponernos al volante, y ver si en verdad Hyundai ha construido un rival digno para el SEAT León FR. Me acomodo en el asiento, que sujeta muy bien mi cuerpo y pronto encuentro una posición de conducción cómoda y ergonómica. Ninguna queja en este aspecto. Arranco el motor de 186 CV, que se despierta con un sonido suave y un interesante gorgoteo, procedente de sus dos salidas gemelas de escape.

El Hyundai i30 más potente jamás creado

El ajuste lumbar es de serie para el conductor, y ambos asientos delanteros se regulan en altura.

Antes de nada, hagamos un breve repaso a la ergonomía. Un aspecto clave en cualquier compacto moderno, y que Hyundai ha cuidado. Aunque el salpicadero es relativamente alto, disfruto de mucho espacio y con el volante regulado a mi gusto, veo perfectamente la instrumentación. El espacio disponible para piernas es muy bueno. Mejor de lo que esperaba, tengo una sensación de amplitud que además es real. Mis pasajeros me dicen que detrás el espacio para piernas es excelente, cosa que atestiguo poco después.

Me pongo en movimiento en ciudad. Ha sido algo complicado acostumbrarme al tacto del acelerador, quizá demasiado sensible en los primeros compases. No quiero arrancar a 2.000 rpm, pero me resulta casi imposible hacerlo de otra manera al principio. Dejando a un lado esta pequeña molestia, es un coche muy utilizable en ciudad. La suspensión es firme pero no resulta excesivamente seca y no incomoda al pasaje. Su visibilidad es correcta para los estándares modernos – los tres cuartos traseros son siempre difíciles.

Un detalle a tener en cuenta. No tiene Stop&Start. El motor nunca se apagará en paradas.

Es relativamente ágil, pero me esperaba un motor con algo más de patada. El motor 1.6 T-GDi desarrollado por Hyundai es también compartido con las versiones GT del Kia cee’d. Responde de manera muy suave, a no ser que le pisemos con decisión. A una parte de mí le habría gustado también que fuese algo más vivo. Ojo, es un motor con un empuje fuerte desde prácticamente las 1.500 rpm hasta las 6.000 rpm, con medios fuertes. Pero exige que hundamos mucho el pedal para sacar lo mejor de sí mismo.

Sin sacar conclusiones precipitadas, nos vamos a la autopista. En ruta el Hyundai i30 Turbo es un coche relativamente bien aislado, aunque los neumáticos de medidas 225/40 R18 son una fuente de rumorosidad que nunca cesa. A 120 km/h el motor gira a unas 2.750 rpm, arrojando un consumo medio según el ordenador de a bordo de 7,1 litros a los 100 km. Teniendo en cuenta un coche cargado y el uso de aire acondicionado, me parece un consumo correcto. No obstante, el SEAT León FR analizado hace tiempo fue algo más frugal.

¿Me emociona en una carretera “pata negra”?

Acelera de 0 a 100 km/h en 8,0 segundos y tiene una velocidad punta de 219 km/h según su ficha técnica.

Tras el tramo de autopista, me quedo solo en el coche y me voy a mi carretera de curvas favorita. El Hyundai i30 Turbo no tiene selector de modos de conducción, suspensión y ayudas electrónicas. Su dinámica no es ajustable. Comienzo a afrontar curvas, a un ritmo rápido. Y es entonces cuando el coche se transforma. A un ritmo rápido el motor ya no es perezoso y empuja con fuerza. Su paso por curva es muy estable, con una tendencia clara al subviraje que nos evitará problemas en caso de que juzguemos mal una curva.

El motor silba, y la válvula de descarga del turbo me regala un sonoro chasquido cada vez que levanto el gas. Un detalle que me gusta mucho de este coche es su caja de cambios. Tiene recorridos cortos, precisos y de tacto duro. Pero un tacto mecánico, real. Noto que estoy moviendo engranajes, no sólo un joystick. La suspensión balancea bastante poco y los asientos hacen un gran trabajo en recoger mi cuerpo, especialmente las piernas. Ninguna queja en este aspecto, son como un guante para mí.

El consumo medio homologado del Hyundai i30 Turbo es de 7,3 l/100 km , algo alto en su categoría.

El paso por curva es rápido y me ha sorprendido el hecho de que el coche se siente muy ligero. Cambia de dirección con facilidad, con una zaga muy bien plantada. Y con todo, no consigue convencerme al 100%. Y creo que parte de la culpa la tiene la dirección: incluso en su modo Sport tiene una buena dureza, pero mis manos no me dicen absolutamente nada de lo que pasa bajo las ruedas. Me priva de una entrada sensorial importante, y hace que pierda algo de confianza en un chasis cuyo ajuste me ha convencido.

Otro detalle que no me termina de convencer al 100% es su motor. Ya os he hablado antes del 1.6 T-GDi de 186 CV, pero incluso a un ritmo alto, le falta algo de chispa. Es contundente, tiene un muy buen empuje gracias a sus 265 Nm de par motor – superior a los 250 Nm del SEAT León 1.8 TSI FR – y se estira sin problema hasta las 6.000 rpm. Pero le falta la chispa cafre que necesita un compacto de casi 200 CV de aproximación dinámica. Un toque más de picante, quizá mediante una respuesta más inmediata del acelerador.

Sus ayudas electrónicas a la conducción son completamente desconectables. Sin ellas sigue siendo civilizado.

Ahí es donde el Hyundai cede terreno al León, que consigue convencernos más, con un conjunto dinámico más equilibrado en mi humilde opinión, tras haberlo probado hace un tiempo. Con todo, creo que Hyundai tiene una base excelente para mejorar rápidamente. Y lo harán con el potente Hyundai i30 N, cuyo lanzamiento el año que viene promete poner contra las cuerdas a los grandes compactos GTI. Una buena dirección, una zaga más juguetona, un motor más “gordo” y Hyundai tendrá un caballo ganador en sus filas.

La carta ganadora de Hyundai: un precio de 21.580 euros

El precio de este Hyundai i30 Turbo es de sólamente 21.580 euros. Por este precio obtenemos un coche realmente muy equipado: cuenta con climatizador automático, llantas de 18 pulgadas, sensores de aparcamiento, sensores de luz y lluvia, faros de xenón direccionables, volante calefactable o tapicería de cuero/tela. La relación equipamiento/precio es muy difícil de batir en este segmento, y sus únicos extras son el techo solar (800€) y el equipo de infotainment con navegador (900€), además de la pintura metalizada.

Con este motor, el Hyundai i30 no puede acogerse al Plan PIVE 8 y recibir sus ayudas.

El SEAT León FR de cinco puertas con cambio manual y motor 1.8 TSI de 180 CV arranca actualmente por 20.490€, contando la aportación del Plan PIVE, descuentos comerciales, y con un equipamiento bastante inferior al del i30 Turbo. Con todo, sigue siendo una alternativa a tener en cuenta: el León es un coche más picante, y convence más tanto dinámicamente como a nivel de calidades. Pero es difícil resistirse al precio del Hyundai i30 Turbo, y no puedo ocultar que me ha gustado. No me ha emocionado, pero me ha gustado.

En Diariomotor: Hyundai i30 Turbo, a prueba. ¿Ha construido Hyundai un rival para el SEAT León FR?

Lee a continuación: Hyundai i30 Turbo, a prueba. ¿Ha construido Hyundai un rival para el SEAT León FR?

Solicita tu oferta desde 13.990 €
  • nuevoenesto

    A la espera del N

  • Rest

    Se ha defendido en la prueba mejor de lo que pensaba, y falta de un poco de garra guindillera y transmisión sensorial asfalto- ruedas-volante-manos, por lo demás no parece defraudar.

  • Paco Tce

    Normalmente las puestas a punto de los de Martorell son excelentes así que se veía venir el resultado