¿El hallazgo del año? El Porsche 550 Spyder “Little Bastard” maldito de James Dean podría haber sido encontrado

 |  @davidvillarreal  | 

Mañana se cumplirá el 60 aniversario del fallecimiento de James Dean. Icono de la cultura popular, del “Live fast, die young” y una carrera muy prometedora que se truncó cuando, a los 24 años, fallecía en un accidente de coche a los mandos de Little Bastard, un Porsche 550 Spyder con una historia realmente trágica a sus espaldas. Hace años ya os hablábamos de los misteriosos sucesos que, tras el accidente, acompañaron a los restos de aquel Porsche allá donde fueron. Unos restos que muchos creían habían sido destruidos, otros incluso pensaban que habían sido guardados a buen recaudo, tal vez para evitar la maldición que según muchos acompañaba a “Little Bastard”. Pero al parecer hay pistas que podrían llevar a la recuperación de aquel Porsche 550 Spyder en el que vivió, y trágicamente falleció, James Dean. Pistas más certeras que nunca.

El museo del automóvil de Volo, Illinois, habría dado con una pista muy creíble que apunta a la localización de los restos del Porsche 550 Spyder de James Dean, el famoso Little Bastard (ABC 7 Chicago). El propio museo ya lanzó hace diez años una campaña ofreciendo un millón de dólares por los restos de aquel Porsche accidentado, animando a cualquier persona que pudiera ofrecer pistas de su paradero, o que incluso hubiera guardado durante todos estos años el coche.

En los últimos años, el museo del automóvil de Volo se habría encontrado con un testigo que afirma haber estado presente en el momento en que unos hombres, entre los cuales estaba su padre, escondían los restos de Little Bastard tras un muro, en un edificio de Whatcom County, en Washington.

Los restos de Little Bastard se exhibieron durante años, con toda la carrocería completamente destrozada, en eventos de seguridad vial promovidos por los autoridades. Eventos en los que, más allá de la exhibición grotesca y morbosa de los restos del vehículo en el que había fallecido una estrella, se pretendía concienciar sobre seguridad vial, explicando cómo se podía haber evitado aquel trágico accidente.

Finalmente, se perdería la pista de los restos, aumentando aún más la leyenda que acompañó a aquel coche, y a aquellas piezas que se reutilizaron en otros vehículos. Restos que ahora podrían reaparecer si la pista del museo de Volo, y su confidente, que habría pasado la prueba del polígrafo y que espera a recibir una gratificación antes de revelar el paradero del coche, son reales.

Vía: Jalopnik
En Diariomotor:

  • nuevoenesto

    Pequeño gran bastardo. Dudo que aparezca.