Carisma y vanguardia: un nuevo Audi R8 que bien se merece un enhorabuena

 |  @HerraizM  | 

Media mañana, el navegador de nuestro Nissan GT-R nos advierte de que ya queda poco para llegar a Ronda, para llegar a Ascari. Hemos quedado con Pepe en poco más de 20 minutos, hemos parado para hacer una foto más antes del encuentro… y de pronto una gran silueta negra atraviesa el cruce en el que nos encontramos. Es Pepe con el nuevo Audi R8, estamos ya a sólo unos pocos minutos del circuito…

A las buenas calidades de su habitáculo, a un diseño, tanto exterior como interior que rezuma vanguardia se le suma ahora un temperamento más maduro, con más carácter y personalidad. Sigue siendo el superdeportivo redondo que era, pero ahora es más divertido y carismático.

Tengo aún muy recientes mis impresiones de la anterior generación del Audi R8. Ha sido un deportivo que he podido conducir bastante (maldita sea, hasta he dormido en el), con el que he rodado en circuito, con el V8, con el V10, cabrio o coupé, con el que viajé a Granada, con el que protagonicé una grata experiencia por la capital portuguesa. Aquel R8, el de Portugal, el de Lisboa, Cascáis y un desayuno en Praia do Guincho, era el LMX, una versión que se presentaba como el canto de cisne de la pasada generación, más potente, con una buena puesta a punto pero que por otro lado dejaba en evidencia la necesidad de una renovación… una renovación que no esperaba que me fuera a sorprender tan gratamente.

Por si no recuerdas lo que conté entonces… “Audi R8: ¡roadtrip a Lisboa!“.

De los trazos redondeados originales a un porte que destila más mala leche, a nervios rectos más marcados, a una mirada más agresiva. Este tono mate le sienta a la perfección, encaja genial con esos nuevos rasgos más definidos.

Pepe me advierte rápidamente del buen cambio que ha hecho Audi con el sistema de escape de este R8, un cambio necesario. Abro, me siento y ante mi un salpicadero que se torna en una auténtica vanguardia en el sector que ya nos anticipó el Audi TT.

Unos bonitos mandos para la climatización, el hecho de prescindir de la “clásica” pantalla en la consola central, la palanca del cambio digna de una nave espacial y un volante que reinterpreta, bajo un lenguaje de diseño muy germano, el concepto del manettino de Ferrari con una serie de pulsadores satélites que hacen del volante de este R8 una pieza de arte industrial. Sobran mentar los buenos acabados y ajustes y respecto a su instrumentación totalmente digital sólo me puedo posicionar a favor, más aún si tenemos en cuenta que, gracias a este hecho, se puede ofrecer un salpicadero con un diseño mucho más horizontal, mucho más atractivo.

Su semblante, en general, sin centrarnos sólo en se habitáculo, sabe a vanguardia, a tecnología y reconozco que lo que he visto hasta ahora de este nuevo R8 me gusta. Tengo la sensación de que este superdeportivo ya no es el superdeportivo de aquellos a los que les daba miedo tener un superdeportivo, ya no es tanto aquella opción equilibrada y me alegro, me alegro mucho porque el cambio ha sido realmente a mejor, ha ganado personalidad, es aún más deseable, parece querer decirnos que ha madurado, que es menos dócil, que tiene más mala leche, tiene menos complejos y está más que dispuesto a sentarse en la mesa con los mejores del segmento, con los mayores.

El Audi R8 ya no es aquel superdeportivo para gente que tenía reparos a tener un superdeportivo o mejor dicho, lo sigue siendo, pero también es ahora una opción perfecta para el petrolhead con posibles, una alternativa ahora aún más real al Ferrari 488 GTB, al McLaren 650S

Un V10, un V10 atmosférico a nuestra espalda. 610 caballos. Ferrari se ha pasado al turbo, Mercedes ya no tiene bloques de aspiración natural y qué demonios, hasta los 911 “normales” son ahora turbo. Quién nos iba a decir que Audi iba a ser uno de los últimos baluartes para aquellos que amamos la sencillez mecánica, lo auténtico, de un bloque atmosférico. Gracias.

Parece que alguien en Audi puso en su iPod el Walk on the Wild Side en algún momento del desarrollo de esta nueva generación, entre bocetos, entre listas de ideas, de motivos, de grabaciones con el sonido del F-Type…

Chu, churú, churú chu churú ru…

Carácter a la alemana.

Giro el manettino, su instrumentación baila. Acelero, el cuentarrevoluciones es quien baila ahora al son de un ritmo rápido que se alarga, se alarga, se alarga hasta bien arriba ofreciéndonos en todo momento par, ganando en sonido, viendo los árboles pasar cada vez más rápidos.

El ritmo aumenta de manera vertiginosa según el velocímetro, con una calmada atmósfera según lo que nos transmite su aislado habitáculo. Siento más información desde la dirección, aunque sería idóneo un poco más, con un buen peso y sobre todo un excelente tacto de la suspensión, aplomado y confortable a partes iguales, eficaz. Los carbocerámicos reaccionan de lujo.

Gro, gro, gro, gro gro…
cada vez que suelto el acelerador. Qué delicia.

Evolución, evolución y más evolución. Este nuevo Audi R8 llega como la perfecta y necesaria evolución de aquel R8 LMX (qué buena parte ciclo tenía…) que, siguiendo el camino de ser un superdeportivo para todos los días, es ahora más divertido, más carismático. Simplemente.

Bueno simplemente no claro, una evolución así no tiene nada de simple.

Era el deportivo “redondo” y lo sigue siendo, pero además ahora cuenta con el valor añadido de la experiencia, de ahuecar el acelerador y sentir que el coche está dispuesto a redondear un poco la curva, de ser más auténtico.

Estoy en pleno viaje de vuelta a Madrid. Llevo a Juanma enmarcado en el retrovisor al volante del Nissan GT-R y abordamos a un ritmo ahora tranquilo una serie de carreteras secundarias en algún punto perdido cercano a Córdoba. Pienso mientras tanto en como afrontar estas líneas más allá de la prueba publicada por Pepe, pienso en como darle la enhorabuena a Audi por el trabajo realizado.

Enhorabuena.

Un vídeo publicado por Mario Herraiz (@herraizm) el

Vídeo destacado del Audi R8

Lee a continuación: Audi R8, Nissan GT-R: 27 imágenes que no te habíamos enseñado de nuestra primera comparativa del año #GarajeDiariomotor

El Audi R8 ofrece una visión muy particular de la deportividad apostando por la máxima tecnología sin olvidar la identidad de la marca

  • nuevo

    Demasiado sobrevalorado

    • Paco Tce

      Por qué lo dices?? Yo creo que es una alternativa nada sobrevalorada, al contrario, el R8 es lo que McLaren ha buscado hacer con los 540c, un superdeportivo para usar todos los días y en casi cualquier circunstancia

  • cassio gtr

    Este coche necesita un motor V6 turbo o un V8 con menos potencia, como el primer modelo, para poder competir en una liga inferior contra el 911, porque lo va tener complicado para plantar cara a modelos de Ferrari o Lamborghini