Aquellos maravillosos años (o quizás no tanto) en los que un menor conduciendo era habitual

 |  @davidvillarreal  | 

Aún recuerdo como si fuera ayer mi primera clase práctica en la autoescuela. Tomar asiento en un Opel Astra G rojo, con más kilómetros que la maleta del Fugitivo, ajustar el asiento y el volante y escuchar al profesor decirme: “Ya has conducido alguna vez un coche, ¿no? Enciende el motor y comenzamos la clase”. Evidentemente, un chaval con 18 años recién cumplidos, que acababa de aprobar el examen teórico, jamás debía haber conducido un coche. Pero entonces se asumía como algo completamente normal que un joven ya hubiera tenido oportunidad de conducir un coche mucho antes de aprobar el carné de conducir, e incluso de alcanzar la mayoría de edad.

Hubo un tiempo en que aprender a conducir sin haber cumplido los 18 años con la ayuda de nuestros padres era habitual, pero no legal, y una práctica que tiene sus pros y sus contras.

Estos días nos sorprendían dos casos muy llamativos de dos menores de 10 y 13 años, en Ceuta y Burgos, que fueron identificados por la Guardia Civil mientras conducían un coche, bajo la aparente supervisión de sus progenitores. Hablamos de un caso extremo, incluso si lo situáramos en un contexto más alejado en el tiempo, como el de hace una o dos décadas.

Hace años era habitual que zonas residenciales en construcción, y otras áreas urbanizadas no construidas, fueran conquistadas las tardes de los sábados y los domingos por padres enseñando a sus hijos a conducir, como el abuelo había enseñado muy probablemente al padre a conducir su coche varias décadas atrás.

Hace años en muchas localidades la mayoría de los jóvenes aspirantes a conductores ya habían conducido un coche con la supervisión de sus padres.

Hoy en día esta práctica probablemente siga vigente, aunque aquellos eriales de tierra, asfalto, y aceras vacías, en los que muchos aprendimos a conducir, con el boom inmobiliario se convirtieran en populosos barrios. Imaginamos que la crisis, que hizo que multitud de proyectos de urbanización se paralizasen, habrá creado otros muchos escenarios similares en los que las nuevas generaciones aún seguirán aprendiendo a conducir con sus padres.

Pero, en cualquier caso, el endurecimiento de la vigilancia policial del tráfico, y el temor a las consecuencias que puede tener que las autoridades intercepten a una persona sin carné conduciendo, y aún más en el caso del menor, imaginamos que habrán sido más que suficientes para que esta práctica no sea tan habitual como entonces, cuando me atrevería a decir que en muchas localidades buena parte de los jóvenes llegaban a la autoescuela tras haber pasado muchas horas conduciendo junto a sus padres. De ahí que la asunción de mi profesor de autoescuela en mi primera clase práctica tuviera sentido en aquel momento.

Habitualmente defendíamos esta práctica por el ahorro que podía suponer para el aspirante a conductor. Y es cierto que llegar a tu primera clase habiendo automatizado movimientos como accionar el embrague, cambiar de marcha, o incluso controlar la presión del pedal izquierdo para evitar que se te cale el coche en una pendiente, a muchos nos ayudó a hacer que nuestras clases prácticas fueran mucho más ágiles, y evitásemos la pérdida de tiempo que suponía ese proceso.

Que el primer contacto de los jóvenes con un coche tuviera lugar antes de cumplir los 18 años puede ser positivo, pero exige de un marco legal muy concreto que defina cómo se produce ese primer contacto.

El gran problema está en que nuestros padres, por mucha experiencia que tengan conduciendo, y por muy buena fe que pongan a la hora de enseñarnos a conducir, no son profesores de autoescuela. En algunos países existe la figura del aprendiz de conductor supervisado por su padre. En España, existe la figura del aprendizaje libre, es decir, la de designar a un conductor – que bien podría ser nuestro padre – para enseñarnos a conducir sin necesidad de suscribir los servicios de una autoescuela. El gran problema en este caso lo encontramos en que la ley exige, amén de otros trámites, el uso de un vehículo que disponga de doble mando, lo cual dificulta que esta solución sea factible para la mayoría de los conductores. En cualquier caso, y puesto que se trata de un tema muy complejo que ya abordaremos más adelante, nos olvidaremos de este asunto de momento.

Es posible que muchos, por nuestra experiencia, podamos hacer una valoración positiva del hecho de haber aprendido a conducir antes de llegar a la autoescuela, e incluso cuando aún no habíamos llegado a la mayoría de edad. Pero también es cierto que en estos casos, y al no haber contado con un profesional formado que nos instruyera, hemos podido incurrir en la adopción de malos hábitos, e incluso vicios, que después no es nada sencillo eliminar. Doy fe de ello.

Pero de nuevo estamos en un debate bien diferente, el de la conducción supervisada. Somos muchos lo que defendemos que, a pesar de todo, sería beneficioso para la sociedad que el primer contacto de un joven pudiera producirse mucho antes de alcanzar la mayoría de edad, y de obtener el correspondiente carné de conducir. Pero también estaréis conmigo en que eso exige de un marco legal concreto, algo de lo que actualmente carecemos.

Al hilo del tema de los menores conductores, estoy convencido de que muchos conoceréis casos de chavales que conducían sin haber llegado a los 18 años. Para muchos, nuestro primer recuerdo con un coche también fue girando el volante sentados en el regazo de nuestro padre. Acciones que hoy en día probablemente acabarían encabezando los telediarios…

En Diariomotor:

Lee a continuación: Aquellos hombres que no amaban a sus coches

  • Daniel

    Una cosa es aprender a conducir y otra aprender a circular.
    Yo aprendí a conducir a los 12 años. Mi pueblo tiene 300 habitantes y no hay policia ni guardia civil y allí conducir motos, tractores o coches a esas edades es normal. Incluso los amigos comprabamos coches a los vecinos que tenían dados de baja para ir al campo con ellos y hacer el tonto…les cortabamos el techo y le poniamos barras antivuelco, los pintabamos con brocha y cosas así…hemos tenido seat 127, seat 132, Simcas, Renault 12….Claro que soy del año 87 y ya todo ha cambiado algo.
    Pero con esto quiero decir que cuando llegué a la autoescuela solo dí 5 practicas más el examen, no me costó nada hacerme con el coche, lo que me costó fué aprender a quitarme malas costumbres que cogí y a circular entre el tráfico.
    Ahora mi hermana que se esta sacando el carnet lleva 20 practicas y un dineral gastado, todo porque en la autoescuela no le enseñan a aparcar hasta que lleva unas cuantas prácticas…lo que se traduce en más pasta. Enseñar ciertas cosas no es tan malo siempre que se haga en un sitio seguro y cerrado al tráfico.
    Salud

  • X 2.0

    Yo opino que no está mal aprender algo antes, en las autoescuelas no hacen mas que sacar dinero y enseñar a pisar el embrague, en muchos casos se han compinchado con tráfico para mandar alumnos verdes a los exámenes prácticos y sacarnos mas pasta.

  • El recuerdo de conducir (girar el volante en realidad) sobre el regazo de mi padre es para mi imposible de olvidar. Una experiencia única, pero que hoy día como bien dices, acabaría en los telediarios y que lamentablemente (o afortunadamente en rigor a la verdad) no puedo practicar con mis hijos.

    Un poco mas tarde y cuando mis piernas fueron lo suficientemente largas, llegó el momento de aprender a conducir de verdad y una vez más la vía publica fue el escenario elegido. En lugares tranquilos y sin tráfico, eso si.

    Eran otros tiempos, en los cuales los cuatro integrantes de la familia, al igual que cualquier otra familia, viajábamos sin cinturones de seguridad. Todavía tengo el recuerdo de mi hermano menor, que obviamente no utilizaba una sillita como la que hoy día utilizan mis hijos, volar despedido hacia adelante luego de una frenada imprevista. Hace 30 años las cosas eran muy diferentes y afortunadamente fuimos capaces de mejorarlas.

  • Karim

    Yo creo que las autoescuelas son unas estafas, hacen un máximo para que te quedes más tiempo “practicando” con ellos para sacarte más pasta. No tiene nada de malo enseñarle a tus hijos un par de cosas sobre como conducir, siempre que sea en una zona sin tráfico ni peatones. En la ciudad que vivía antes había una zona en la periferia con calles vacías donde la gente iba especialmente para enseñar a sus familiares como conducir, la policía pasaba de vez en cuando pero nunca han parado a alguien.

  • Anónimo

    Yo tb aprendí a conducir con 11 años, pero en pistas de tierra sin circulación y sin pasar de segunda en un landcruiser bj40. En la vía pública y solo, solamente lo cogí una vez para llevar el coche a la huerta. En general creo q m vino bien y como no conduje x vías públicas, no cogí malos hábitos. Hoy en día haría lo mismo con mi hijo, pero no en vías públicas, solo en pistas de tierra, q bueno, sí, tb son vías públicas, pero la frecuencia de paso es muchísimo menor y buscaría una zona con visibilidad para minimizar el riesgo. Creo q el riesgo compensa la ventaja q supone a la larga un aprendizaje precoz.

  • Txesz

    Yo, con la ventaja de criarme en un pueblo, o más bien aldea, empecé a experimentar la conducción a los 5 años, con un Pasquali 980E.

    Con 14 años, la C-15 de la familia de forma muy puntual (el asiento estaba muy hundido y casi no podía ver al frente) y un Landini 65L a tiempo completo. Y con 16, un SJ-410 en el que encajé perfectamente y con el que aprendí a hacer diabluras…

    Asi que cuando llegué a los 18 a hacer las prácticas, el profesor ya me caló nada más ver con que semblante me ponía a los mandos. Según sus palabras, la diferencia entre los que llegabamos enseñados y los que no, era que los segundos necesitaban entre 1 y 2 semanas, dependiendo de la habilidad personal, para conseguir llevar el coche en línea recta sin ir dando bandazos…

    Hablando del tema, él no veía mal que llegasemos con esa soltura. El problema estaba en los posibles vicios que pudiésemos traer (ninguno en mi caso, afortunadamente), como agarrar el volante por el interior o llevar la mano izquierda en el volante, a las 12, y la derecha en el pomo.

  • Guillermo

    Yo naci en el 97 soy de uruguay a los 7 iba dos veces por semana a los karts y a los 8 aprendi en el pinar en un jeep jaja me acuerdo que se me calo alrededor de 25 veces antes de poder largar jajaja en un ovalo de tierra
    Poco a poco me fui largando y a los 12 ya conducia 2 veces por semana en la ciudad
    Desde los 15 que manejo en el dia a dia haciendole de”chofer” a papa
    Aprendi a manejar tanto autos de traccion delantera como trasera
    Lo unico malo es que sali petrolhead y siempre voy a las carreras y por eso me agarre el “vicio” de rebajar todo el tiempo