Fórmula E y ROBORACE: o cómo hacer un reglamento a medida de los fabricantes

 |  @fernischumi  | 

Hagamos un ejercicio de investigación. Abrid diversos medios de la industria del automóvil y revisad sus portadas o primeras páginas. A buen seguro encontraréis en ellas más de una noticia sobre tecnología del futuro más próximo, o incluso de lo que conocemos como presente. Los coches eléctricos y los autónomos son los protagonistas de los modelos que recorrerán nuestras carreteras dentro de unos años, pero también lo serán en los circuitos o incluso en los tramos de rallyes.

Los propulsores de los vatios y los voltios ya han demostrado haber llegado a un nivel de desarrollo en competición nada despreciable. En la Subida a Pikes Peak han demostrado que son capaces de ser competitivos y que sus bondades en competiciones en las que los motores de gasolina y los diésel se quedan sin aire pueden permitirles, en el Dakar, el Acciona ha enseñado que pueden llegar a ser fiables como el resto de modelos con motores de combustibles fósiles en climas tan agresivos, parajes tan inhóspitos y crudos como lo son los del rally-raid más duro del planeta.

Las firmas ven en la tecnología hibrida y en la eléctrica una posibilidad de futuro, una solución a la escasez de las reservas de crudo más allá del dilema moral que pueda suscitar la utilización de materiales tan contaminantes para la fabricación de las baterías. Renault, Jaguar, DS, Audi… son algunas de las firmas que han apostado por la Fórmula E, muchas de ellas no han terminado de encontrar su hueco en campeonatos como la Fórmula 1 o el Mundial de Rallyes, pero han encontrado en la disciplina creada por Alejandro Agag una forma distinta de competir sin invertir millones de euros en absurdas reglamentaciones y sobre todo seguir investigando y evolucionando una tecnología que está todavía lejos de ser perfecta.

Más allá de que los circuitos no sean los mejores, que a veces las carreras sean un cúmulo de despropósitos o incluso que todavía no haya llegado a calar entre el aficionado medio, la Fórmula E ha conseguido lo que otras categorías con mucha más historia no han logrado en la última década: atraer a los fabricantes. Y lo cierto, es que a pesar del pavor e incluso las mofas iniciales, la llamada ROBORACE trata de copiar el mismo modelo.

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Hace unos años a prácticamente nadie se le hubiera ocurrido al ver los torpes robots japoneses tropezando y subiendo escaleras a duras penas que estaríamos hablando de competición entre elementos autónomos o programados más allá de las famosas guerras de robots o incluso de las películas de ciencia ficción norteamericanas. Para el que si no lo ve, no se lo cree, Agag cree que el primer diseño estará ya disponible en febrero, mientras se perfilan más detalles sobre la carrera sin pilotos: pruebas de una hora que sirvan de telonera a la Fórmula E, con 10 equipos y dos coches por cada uno.

El primer prototipo no se espera hasta dentro de un año, por lo que todo parece apuntar que habrá que esperar hasta la temporada 2017/18 para ver estos robots de competición. Para aquel entonces, habrá que ver qué marcas están interesadas en ello. Con Citroën, Tesla, Volvo o Mercedes ya entre los primeros interesados en los coches autónomos, no será de extrañar que los fabricantes quieran exhibir a todo el mundo sus progresos por medio de las carreras. Alejandro Agag ha dado con la tecla, la de crear un campeonato con un reglamento y una tecnología a medida de los intereses de las firmas y no al contrario.

Lee a continuación: Persiguiendo la Fórmula 1: ¿Cómo están las alineaciones en el mundo de soporte?

  • Turbodelta

    Mal que me pese porque no me hacen ninguna gracia estos inventos que intentan encarcelar la libertad de futuro, hay que reconocer que Agag y compañia han estado listos, con una sociedad cada vez mas alienada y mas papagalla es fundamental hacer de altavoz de las marcas, que al fin y al cabo son quien se gasta un dineral en community managers, departamentos de comunicación etc etc. Luego inundamos Twiter y algunas webs con comentarios laudatorios, pones a sueldo(aunque sea a suedo de cocido) a un par de los ahora llamados lideres de opinion y ala, a recoger fanboys enloquecidos. Lo que no entiendo escomo se puede ser fanboy de una marca que se anuncia con una vieja haciendo surf, como por ejemplo volvo, pero ese es otro tema.

  • Jacobo87

    Estoy de acuerdo pero solo en parte. La Formula E puede estar atrayendo a las marcas ahora, ya que la tecnología híbrida es lo que los fabricantes quieren vender, y están en un punto en el que los chasis aún son todos iguales y se acaba de abrir la mano en materia de desarrollo de motores. Conclusión: parece hi-Tec, moderno y verde y además es muy barato; poco que perder y mucho que ganar. Pronto; se verán en la tesitura de que como siempre pasa cuando hay libertad reglamentaria; los costes ascenderán, y como no podrán ganar todas las marcas presentes; muchos abandonarán por la puerta trasera al no ser rentable gastar grandes sumas para perder cada 2 semanas (lo mismito que en cualquier otro campeonato, vamos...) Así que o mantienen el esquema inicial de hacer una monomarca de pilotos caducos (en su mayoría) y que cada quién pinte sus coches con sus propios logos a precio de saldo; o hacer un campeonato de verdad y enfrentarse a los problemas de los mayores; porque de momento, solo tienen una competición atrayente para las marcas que no tienen el dinero o la tecnología para apostar por el WEC o la F1.

  • Matías

    Ya sabemos que aliarse con las marcas en competición es en arma de doble filo.

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