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El alto precio de la improvisación

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El debut de Aston Martin en el DTM, de la mano de R-Motorsport y HWA AG, fue decepcionante. En todo el campeonato apenas lograron acumular 49 puntos, frente a los 550 de BMW y los 1132 de Audi, lo que concede una idea de lo complicada que resultó la temporada para los cuatro Vantages. El proyecto inicial planificado por Andy Palmer, jefe de Aston Martin Racing, contemplaba una sociedad con Red Bull y con Honda, pero ante la negativa de Helmut Marko y de Masashi Yamamoto, se encargó la fabricación de los motores a HWA. Allí inició el desastre.

HWA es una estructura muy sólida, que se labró un nombre como preparador de los motores V8 que instalaron los exitosos Mercedes AMG en el DTM. Sobre el papel era una opción lógica si se toma en cuenta que los Aston Martin de calle utilizan mecánica Daimler. Pero la cuestión se complicó cuando Aston Martin le encargó a HWA el diseño y la construcción de motores de dos litros y cuatro cilindros con turbo, tarea para la cual la empresa no estaba preparada, de allí que su producto fuera el de peor desempeño y el más frágil del campeonato. Las reglas técnicas de la Clase Uno fueron una prueba no superada por HWA y sus errores de concepto y diseño condenaron el programa de Aston Martin en el DTM. Ahora se han separado y R-Motorsport es un mar de incertidumbre.

La ingenuidad de todos los involucrados ha quedado de manifiesto, la de Andy Palmer al creer que Red Bull iba a patrocinar el ingreso de Aston Martin en el DTM y que desde Honda estarían dispuestos a compartir los motores del NSX-GT GT500, supuso entonces que la sociedad instaurada en la Fórmula 1 se trasladaría al DTM porque sí. De R-Motorsport al considerar que tenían opciones de acercarse al rendimiento de poderosas estructuras oficiales como Audi y BMW con un material totalmente privado, y por último, la inocencia de HWA, que aceptaron un desafío gigantesco, tal vez pensando que la experiencia junto a Mercedes Benz era suficiente para enfrentarse solos ante unos adversarios a los que ya había vencido antes.

Ahora la prioridad de Aston Martin vuelve a ser encontrar otro proveedor de motores para la temporada 2020. Todo apuntaría hacia algún particular como Cosworth o Multimatic u otro que además sea compatible con su imagen comercial. Las preocupaciones serían las mismas ya que se cambiaría a un proveedor privado por otro. Ese es el riesgo que van a correr en Aston Martin, al menos eso han sugerido puesto que Palmer ha puntualizado que estarán en el DTM como mínimo por tres temporadas consecutivas. Aunque algunos rumores apuntan a que las cuatro unidades Vantage de 2019 ya fueron negociadas con un comprados de origen chino.