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La clave es fallar pronto y barato. Crónica del GP de Alemania 2019

De tantas veces que ha amenazado lluvia en torno a un Gran Premio de Fórmula 1 los aficionados al automovilismo han desarrollado cierta incredulidad difícil de contrarrestar. Suele llover cuando ya ha caído la bandera a cuadros o con margen suficiente para que se seque la pista. Y si no, el Safety Car se encarga de que los monoplazas evacúen agua para que la carrera termine desarrollándose sobre seco. Pero al fin este domingo en Hockenheim volvimos a saborear lo que es una buena carrera en lluvia con cambios meteorológicos, apuestas estratégicas, incidentes y un resultado sorprendente aunque no inmerecido.

Habrá quien reproche a Max Verstappen que no hizo una carrera perfecta. El neerlandés no tuvo nunca la oportunidad de adelantar en pista a los Mercedes y protagonizó además un trompo cuando Red Bull optó por montar neumáticos medios en lugar de blandos en unas circunstancias donde ya era de por sí complicado meter en temperatura las gomas. Pero en carreras como ésta lo importante no es tanto no fallar como que esos fallos no sean definitivos. El ejemplo más claro es aquel legendario GP de Canadá de 2011 ganado por Jenson Button.

No sólo estratégicamente Red Bull supo moverse como pez en el agua (sin pretender hacer chistes), sino que además Verstappen mantuvo el acoso a Mercedes siempre que pudo, libró sin daños su único error en pista y no dejó escapar la oportunidad cuando se le presentó. Ni siquiera se puso nervioso cuando contra todo pronóstico Racing Point en un alarde estratégico maravilloso situó a Lance Stroll al frentre de la prueba, como sí ocurrió con Valtteri Bottas y Lewis Hamilton cuando la carrera se les complicó.

Viendo cómo los Red Bull patinaban y sufrían en la salida, Mercedes se encontró con un plácido doblete en los compases inicial, amortiguado incluso por el inesperado y momentáneo tercer puesto de Kimi Räikkönen (aunque con truco). Pese a que Verstappen se recuperó rápidamente, el neerlandés jamás pudo meter morro seriamente a Bottas, molesto tanto por la estela de agua como por el aire sucio y la falta de velocidad punta. Pero la sucesión de periodos de Virtual Safety Car y Safety Car a secas así como la meteorología cambiante sí abrieron la puerta a que la clasificación cambiara, no dejando escapar la oportunidad Red Bull.

Eso sí, los pilotos de Mercedes también ayudaron. Lewis Hamilton perdió la carrera con un inusual error, que para más inri ocurrió con Safety Car ya declarado en pista y en la zona donde yacía el Ferrari de Charles Leclerc, una muestra más del poco respeto a las velocidades propias de coche de seguridad o bandera amarilla por parte de la parrilla del Mundial de Fórmula 1 y que de forma inexplicable no fue sancionada por los comisarios. Sí hubo penalización, cinco segundos, por entrar indebidamente a boxes, donde se dejó otro minuto en las reparaciones del accidente. Pero Mercedes no volvió a ser la misma. Ni el maltrecho coche de Hamilton respondió igual, ni en seco y con tráfico fueron tan holgados y encima Valtteri Bottas se mostró incapaz una vez más en el cuerpo a cuerpo. Y la curva uno terminó de matar sus opciones, primero con un trompo de Hamilton y posteriormente con el accidente eliminatorio de Bottas a poco del final, persiguiendo a Stroll. Sólo la penalización a los Alfa Romeo permitió que Mercedes rascara dos puntos en su fallido homenaje.

Con Mercedes y Charles Leclerc fuera de la ecuación la lucha por el podio fue apasionante. También se cayeron por el camino los Renault de Daniel Ricciardo (turbo KO) y Nico Hülkenberg, que desperdició por accidente la enésima oportunidad de podio en el mismo punto donde fallaron Hamilton, Leclerc, Räikkönen o Sainz, aunque estos dos con mayor fortuna. De hecho el madrileño fue aspirante a esas plazas de honor al final de carrera, si bien su ritmo en seco no dio para luchar cuerpo a cuerpo como hubiera sido necesario, obteniendo de todos modos un valioso quinto puesto. El gato al agua se lo llevó Sebastian Vettel, con una remontada más impresionante por los números que por lo mostrado en pista. Salía 20º y terminó 2º, aunque tras un puñado de vueltas ya marchaba 10º y en más de una ocasión pareció pillar a contrapié los cambios en el tablero estratégico. Pero el sprint final le brindó la oportunidad y no falló, cruzando meta por delante de Daniil Kvyat.

Del ruso se puede decir tres cuartos de lo mismo. El tercer puesto y el podio de Toro Rosso eclipsan una carrera que no fue tan brillante. Simplemente apareció arriba cuando se cortaba el bacalao. Pero por ejemplo en términos de pilotaje puro y duro dejó aún mejor sabor de boca su compañero Alex Albon, finalmente tan sólo sexto. Y la acertadísimo apuesta por slicks de Racing Point le valió a Lance Stroll un cuarto puesto final, que por mucho que se produzca en circunstancia extrañas viene el mismo fin de semana en el que el equipo ha dado un paso adelante y el canadiense logró incluso pasar a Q2 el sábado.

Las tres plazas restantes en zona de puntos merecen mención especial, al tratarse de hechos rarísimos. Haas logró puntuar con sus dos coches. El equipo estadounidense arriesgó sin éxito con Kevin Magnussen en más de una ocasión, manteniéndole en pista con gomas de lluvia extrema al inicio de la prueba o montando slicks antes que nadie, pero viendo cómo rivales potenciales se caían de maduros al final se encontró con su recompensa. Eso sí, no sin que antes sus pilotos volvieran a protagonizar un absurdo encontronazo en la horquilla. Y el último punto acabó en manos de Robert Kubica gracias a la sanción a los Alfa Romeo. No sólo se trata de su primer punto desde Abu Dhabi 2010, sino también del primero de Williams en once meses.

¿Tenemos Mundial? Muy probablemente no. Valtteri Bottas se encargó él solo hoy de dinamitar sus escasísimas opciones de rivalizar con Lewis Hamilton. Pero mientras las carreras individuales sigan siendo entretenidas serán cada vez menos las voces que se quejen de que el británico y Mercedes tienen camino expedito hacia un nuevo entorchado mundial.

Foto | Red Bull Content Pool

Max Emilian Verstappen es uno de los pilotos más mediáticos de la Fórmula 1 actual. Hijo del ex piloto Jos Verstappen, ha protagonizado el ascenso más meteórico de la década, pasando de karts a Fórmula 1 en tan solo un año y medio ...

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