Argumentando costes elevados y no estipulados para fabricantes y clientes, tanto la IMSA como SRO Motorsports acordaron no realizar las pruebas previstas para el 12 y 13 de diciembre en Daytona, donde los coches que participan en la clase GTD Pro y GTD estarían en pista con el fin de actualizar el Balance de Rendimiento que se aplicará en ambas organizaciones la próxima temporada. Es obvio que el desinterés por parte de los propietarios de los coches era manifiesto ya que los gastos que requiere realizar este tipo de evaluaciones deben asumirlos quienes participan y para entonces casi todos los fabricantes han cerrado su contabilidad anual. Pero de igual manera ambas organizaciones manifestaron que seguirán colaborando mediante el intercambio de información para que se aplique un sistema de emparejamiento justo y equitativo que esté lo más cercano posible para la satisfacción de equipos y público en general.
Previamente existió mucho diálogo entre todos los involucrados, pero al no ser obligatorias las pruebas, los equipos que participan en la IMSA declinaron la invitación a participar, por tal razón SRO Motorsports se basaría en sus propias evaluaciones realizadas en el circuito Paul Ricard como muestras significativas a la hora de implementar el Balance de Rendimiento. No estaba fácil convencer a cada fabricante, diez en total, de llevar sus coches a Daytona y disponer de pilotos y personal para operar dos días cuando ya el campeonato finalizó, es decir trasladar los coches, contratar un equipo de operaciones y contemplar la logística para dos días en pista. Además, la IMSA exige la instalación de sensores de par, lo que eleva el coste un poco más ya que tales dispositivos no son obligatorios en algunas categorías sancionadas por SRO Motorsports. Así que al final fue mucho ruido y pocas nueces porque las conversaciones que iniciaron durante las 24 Horas de Spa se diluyeron paulatinamente cuando se habló del financiamiento adicional y los beneficios que traería a los equipos.
Según Stéphane Ratel, CEO DE SRO Motorsports, al final no fue factible la organización de las pruebas porque simplemente su aporte se haría como una especie de proveedor al limitarse a comparar lo que sucedía en pista con los datos recopilados a lo largo de la temporada en categorías como el Intercontinental GT Challenge y el GT World Challenge América, que son las que tienen fechas en suelo estadounidense. En ningún caso las autoridades de la IMSA basarían su criterio en la información de SRO Motorsports y ante esta situación no resultaba factible trabajar juntos en medio de unas pruebas donde se manifestó apatía por parte de los propietarios de los coches. Entiende Ratel que la IMSA quiere un BoP lo más justo posible para las 24 Horas de Daytona donde resulta complejo emparejar el rendimiento de los coches al ser la primera fecha del calendario y además se advierte la presencia de modelos con versiones Evo como el Corvette Z06 GT3.R Evo y otros que van a debutar como el Toyota GR GT3.
En palabras de Stéphane Ratel:
Yo personalmente creo que, conociendo el Balance de Rendimiento, cuando usted tiene su más importante de la carrera del año, que es la primera carrera de la temporada con nuevos coches y evoluciones, el sentido común es que usted debe tener una prueba previa de BoP. Mi comprensión de Equilibrio de Rendimiento es que es muy, muy difícil tener los coches emparejados en su primera carrera del año.







