Aunque Brabus sea conocida principalmente por transformar coches de Mercedes en máquinas todavía más potentes, llamativas y caras, hace tiempo que su catálogo dejó de limitarse al asfalto. La compañía alemana también ha llevado su manera de entender el lujo y las prestaciones al mar, con creaciones que tienen dimensiones más propias de una casa que de cualquier vehículo que podamos guardar en un garaje.
La última se llama Brabus Ultima 55 y es un catamarán de lujo desarrollado junto a Sunreef Yachts. Con casi 17 metros de longitud, ofrece espacio para seis invitados y un tripulante y esconde dos motores de seis cilindros con 715 CV cada uno.

Su interior es una oda al lujo.
Como sucede con sus coches, el trabajo de Brabus no se limita a colocar sus logotipos sobre una creación ajena. El Ultima 55 se ofrece en Graphite Black y Phantom Gray y emplea fibra de carbono en las alas, los pilares, las tomas de ventilación, el portaequipajes y las carcasas de las luces del techo. Tampoco faltan emblemas iluminados ni un tapizado exterior específico en Graphite, Red o Pearl.
La cubierta de popa concentra los elementos destinados a disfrutar del barco una vez detenido. Sus superficies acolchadas sirven para tomar el sol y pueden plegarse para transformarse en asientos. Entre ellas aparece una mesa extensible y retráctil de fibra de carbono, acompañada por una barbacoa eléctrica y un mueble bar con fregadero.
Brabus ofrecerá dos distribuciones. La estándar combina una suite principal, un camarote VIP y otro para la tripulación, alojando a cuatro invitados y un tripulante. La segunda sustituye los dos primeros por tres camarotes para pasajeros y eleva la capacidad hasta seis invitados, manteniendo separado el espacio de la tripulación.
Las camas de los camarotes aparecen elevadas y se accede a ellas mediante escalones de madera. Uno incorpora un sofá y otro dispone de un lavabo y un aseo próximos. El habitáculo combina cuero Brabus Moonstone Masterpiece con costuras triangulares, Alcantara, madera, aluminio y fibra de carbono vista. Incluso el suelo integra aluminio y logotipos iluminados.
La cocina equipa placa de inducción, horno eléctrico, fregadero, frigoríficos, máquinas de hielo y espacios de almacenamiento. A ello se añaden mesas regulables, un equipo Bowers & Wilkins y un televisor de 43 pulgadas oculto en una encimera, desde la que se eleva eléctricamente.
Sin embargo, el dato que mejor permite entender este juguete está en su sistema de propulsión. Cada motor de seis cilindros desarrolla 715 CV y 533 kW, por lo que conjuntamente alcanzan 1.430 CV o 1.066 kW. Con ellos, el Ultima 55 supera los 40 nudos, unos 74 km/h.
A esas prestaciones contribuye un sistema de hidroalas que, al aumentar la velocidad, genera sustentación y eleva parcialmente los cascos. Así reduce la superficie en contacto con el agua y la resistencia hidrodinámica, además de limitar los movimientos del catamarán para mejorar la estabilidad y el confort.
Dispone de un depósito de combustible de 1.500 litros y otro de agua dulce de 330 litros. Desde el puesto de gobierno, una pantalla panorámica con interfaz de Brabus reúne la navegación, la supervisión y las funciones de a bordo. Para acabar, esta mezcla de espacio, lujo y 1.430 CV convierte al Ultima 55 en una máquina concebida para que llegar a Formentera sea casi tan importante como disfrutar de ella una vez fondeada. Eso sí, aun no sabemos su, a buen seguro, prohibitivo precio. Y no será la única embarcación de Brabus que veremos este año. El proyecto es independiente de su colaboración con AB Yachts, que dará lugar a otro modelo que se presentará en el Monaco Yacht Show de septiembre de 2026.








