Todavía no lo entiendo. Anoche me llevé un disgusto. Nunca me ha pasado que una noticia relativa al automóvil, como la presentación de este nuevo Ferrari Luce, me siente mal. No me considero más amante de Ferrari que cualquier otro aficionado al automóvil, pero lo que han hecho con el Ferrari Luce me ha sentado realmente mal. No me vale que afirmen que se trata de otra genial maniobra de marketing para lograr lo que precisamente está pasando, que todos hablemos del Ferrari Luce, porque lo que estamos viendo es tan trascendente que deja al polémico giro woke de Jaguar como una verdadera anécdota.
No tengo un problema con el hecho de que sea eléctrico. Ya sabíamos que venía un Ferrari eléctrico al mundo, que iba a llamarse Ferrari Luce y creíamos que su interior iba a ser el punto que más iba a dar que hablar, pues representaba un paso atrás, en el buen sentido, hacia la ergonomía, dejando casi todo lo táctil de lado y conjungando de manera maestra la digitalización con los botones físicos y la sensación de acción de cada mando, de cada botón.
Con esas imágenes, las de su interior, Ferrari había dado a entender que iba a presentar algo muy distinto a lo que finalmente ha visto la luz. Con ello, clientes y aficionados se hicieron una idea preconcebida de que lo que íbamos a tener era una reinterpreación del coche eléctrico, por parte de Ferrari, en clave retromoderna. Pero nada más lejos de la realidad. Al shock inicial, después de analizar cómo ha trascendido todo, se está uniendo cierta sensación de decepción y tristeza, sí.
El Ferrari Luce parece un coche por dentro y otro muy distinto por fuera
Dejando de lado su interior, que me parece de lo más acertado que han hecho los de Maranello estos últimos años de puertas para adentro, lo cierto es que no sé por dónde empezar a hablar de su exterior. De hecho, creo que no lo voy a hacer, las imágenes hablan por sí solas. Lo que sí me sale afirmar es que podría haber llegado desde China y ser uno más, pero es el Ferrari Luce.
Es más, diré que si este coche, en lugar de haber visto la luz bajo la marca del Cavallino, lo hubiera hecho bajo el nombre de Apple Car o Apple iCar, la historia hubiera sido muy distinta. Tal cual lo estamos viendo, a cambio de 100.000 euros, a Apple se lo quitarían de las manos: no tendría capacidad de producción suficiente como para poder fabricarlo. En cambio, ha sido Ferrari quien lo ha presentado y pide desde medio millón de euros por cada unidad antes de sumar elementos opcionales. Una barbadidad.
Honestamente, pieso que detrás del lanzamiento del Luce, debe haber algo más. No sé realmente qué, pero sí algo más. ¿Una cadena de malas decisiones? ¿Las ganas de querer romper con los lazos históricos que condicionan todos y cada uno de sus nuevos modelos? ¿El ego del propio Jony Ive y las ganas de querer dejar su huella en la historia de Ferrari? O, simplemente, ¿la intención de sacar algo distinto? Con distinto, en tal caso, será distinto a todo lo que se ha visto dentro de la marca desde sus inicios hasta el día de hoy, porque en realidad el Luce no aporta nada nuevo al mundo: autonomía mediocre para tal batería, potencia de más de 1.000 CV, sí, pero ya vista en otros coches de calle y un diseño que bien podría haber sido el de cualquier otro coche chino.
De momento, los inversores de la marca ya han hablado. Ayer Ferrari cerró el día en Bolsa en el punto más alto del último mes, probablemente impulsada por la inminente presentación del Luce y la confianza que había depositada en el mismo. Cerró la jornada cotizando a 310 euros exactos cada acción, pero en estos momentos la caída es de un 7 %.
Sea como fuere, para acabar, después de todo hay dos grandes grupos perjudicados. Como ayer mismo me comentó nuestro compañero Diego Gutiérrez, los primeros que no estarán del todo contentos, aunque tengan que decir lo contrario, serán los trabajadores de la propia marca, especialmente su exclusiva red de concesionarios, que tienen la tarea de vender un coche que no gustará a sus clientes a un precio estratosférico. Por otro lado, están quienes se encontraban a muy poco de poder acceder al selecto club de propietarios de un Ferrari a estreno y, sabiendo cómo funciona el sistema de adjudicaciones de slots de Ferrari, parece que estos van a tener que pasar primero por la compra de un Luce, les guste o no.









