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Ford Puma ST, a prueba: petrolheads... tenemos que hablar

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 10 Abr 2021
Ford Puma St Prueba P
Ford Puma St Prueba P

Tenemos que hablar. Los que me conocéis sabéis que soy un petrolhead de pura cepa, un acérrimo defensor del purismo automovilístico. De la experiencia de conducción analógica, de los cambios manuales. Un firme defensor de los valores tradicionales del aficionado a los coches. Sigo renegando de la imparable electrificación y del auge desmedido de los SUV... pero tenemos que hablar. Tenemos que hablar porque me he enamorado perdidamente del que creía mi peor enemigo. Me he enamorado del Ford Puma ST, y quiero contaros cómo demonios ha conseguido robarme el corazón.

El Ford Puma ST no debería gustarme

Sobre el papel, el Ford Puma ST no debería gustarme. Con respecto al excelente utilitario deportivo que es el Ford Fiesta ST, es un coche objetivamente peor en casi todos los aspectos. Es 60 kilos más pesado, es un coche más grande - no solo crece 15 cm de largo, si no que su distancia entre ejes aumenta en 95 mm hasta los 2.588 mm y su ancho de vías es superior - y tiene un centro de gravedad más alto. Del Fiesta ST retiene el mismo motor 1.5 EcoBoost de 200 CV, y debido a su mayor peso y peor aerodinámica, sus prestaciones empeoran ligeramente. El 0 a 100 km/h empeora en 0,2 segundos, quedándose en 6,5 segundos.

Si queremos un coche realmente deportivo deberíamos descartar los SUV y crossover. ¿Verdad?

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Los crossover y los SUV no tienen la misma estabilidad en curva que un turismo de todo la vida, acusan mayores inercias, son menos eficientes y en general, son coches menos dinámicos. Los SUV tienen otras ventajas, pero en este caso, estoy juzgando al Ford Puma ST mediante el prisma de los petrolhead. Como os decía, antes de probarlo, sabía que el concepto de crossover deportivo no casa con mis gustos. Pero como muchas cosas en la vida, puedes llevarte sorpresas al probarlas. En primer lugar, el Ford Puma ST me entró por los ojos. El color Mean Green de la unidad de prueba no podía ser más llamativo y cantoso.

Si te compras un coche como el Ford Puma ST, no intentes ir de discreto por la vida. Además del color, he de reconocer que las llantas de 19 pulgadas y el agresivo kit de carrocería - tanto el splitter frontal, como el difusor trasero o el spoiler trasero son específicos - le sientan al coche muy bien. Al tener sus suspensiones considerablemente rebajadas, no se siente tan alto como otros Ford Puma. Un vistazo a sus datos técnicos, y descubro que solo es 6 cm más alto que un Ford Fiesta ST. Termino mi vuelta al coche y en su zaga descubro dos colas de escape muy reales. Mi corazón se ablanda, pero solo un poco.

Es apenas 15 cm más largo que un Ford Fiesta ST, y solamente 6 cm más alto.

Abro la puerta del conductor y me encuentro con un puesto de conducción casi idéntico al de un Ford Fiesta ST. De hecho, me siento en los mismos asientos Recaro, que sujetan el cuerpo a las mil maravillas, pero son algo estrechos para alguien de “hueso ancho” como yo. Más allá de la instrumentación digital, el volante, pomo del cambio o palanca del freno de mano, siguen estando acabados en cuero perforado con ribeteado rojo. En cualquier caso, sigue siendo un interior relativamente discreto y de fácil convivencia diaria. Pero eso me importa poco: quiero saber cómo se comporta este Puma ST en un tramo de curvas.

Arranco el motor, y el tricilíndrico despierta con el borboteo que ya conozco del Fiesta ST. El Ford Puma ST no está disponible con caja de cambios automática, solo se asocia a un cambio manual de seis relaciones - otra nueva declaración de intenciones. Aunque tenemos varios modos de conducción, la suspensión del coche no es adaptativa: es pasiva y es realmente firme. No es incompatible con el día a día, pero te verás evitando baches y preparándote para el impacto cuando el bache es inevitable. Mientras tanto, el motor nos va seduciendo de forma inconsciente con su borboteo y sugerente sonido.

El par motor del motor crece hasta los 320 Nm - 50 Nm más que el Fiesta ST - pese a mantener invariable su potencia.

A la hora de probar el coche en tramo, por primera vez, recluté a un buen amigo - propietario de un Fiesta ST Mk7 - y nos fuimos a nuestra zona revirada de referencia. El día era un clásico día de invierno asturiano, no demasiado frío, pero lluvioso y desagradable. No es el mejor escenario para un coche calzado con unas Michelin Pilot Sport 4 S, cuyo compuesto funciona mejor en seco, y mejor aun cuando han alcanzado cierta temperatura. Al acabar el tramo mi amigo tuvo que hacerme ver lo “envenenado” que iba, y el ritmo de locos al que acabé de rodar. Ni siquiera yo mismo me había dado cuenta. El Puma me había envenenado.

¿Qué demonios había pasado? Al día siguiente, me fui al mismo tramo, en seco, como preludio de una ruta de varias horas por los tramos más exigentes del occidente asturiano. Y fue entonces cuando todo encajó: el Puma ST no es un crossover que trata de ser más deportivo. Es un Ford Fiesta ST que se ha puesto otro traje. Con el Fiesta no solo comparte mecánica, comparte plataforma, caja de cambios, tren de rodaje… y filosofía. De hecho, el Puma ST que probamos montaba el mismo Performance Pack de los Fiesta ST, consistente en un autoblocante mecánico firmado por Quaife y un efectivo sistema de Launch Control.

Su mayor anchura y batalla compensan con creces el ligero aumento en la altura del centro de gravedad.

El tacto de la dirección es realmente muy directo, con un leve giro del volante el coche se tira al vértice de la curva como un felino se abalanza sobre su presa. Si vamos lo suficientemente rápido notaremos como una de las dos ruedas traseras se levanta en el aire. Si vamos demasiado rápido, al soltar el acelerador de golpe, la zaga se moverá y nos apuntará en la dirección correcta. El autoblocante muerde con fuerza pero no nos tironea, ayudándonos a que el paso por curva sea obscenamente rápido. Con un peso de 1.360 kilos, el coche se siente ligero y extremadamente ágil, y al mismo tiempo, nos ofrece la confianza necesaria para rodar muy fuerte.

Conducir este coche es una de las cosas más divertidas que se pueden hacer con la ropa puesta. Todo lo que os he contado es aplicable a un Ford Fiesta ST. Si el Ford Puma ST fuera la mitad de divertido que el Fiesta ST sería un coche sensacional, pero lo increíble es que el Ford Puma ST es al 95% tan divertido y efectivo como un Fiesta ST. Y a ello, le suma unas plazas traseras mucho más aprovechables, un maletero que cubica la friolera de 456 litros - con su fantástica cubeta lavable - una posición de conducción apenas unos centímetros más alta y una instrumentación digital con grandes posibilidades de personalización.

En el modo Track, además de un ESP relajado, varias luces nos indican el momento óptimo de cambio.

Me cuesta y me duele decir esto, pero es una compra más inteligente que un Fiesta ST. Porque sus defectos no son inherentes al tipo de vehículo que es, son inherentes a la propia familia ST. Sabéis de qué estoy hablando: unos frenos que a pesar de crecer hasta los 325 mm en el eje delantero flaquean rápidamente en un uso exigente - ni más ni menos que en un Fiesta - y una dirección que podría ser algo más informativa. El resto de cualidades que hacen grandes a los ST siguen ahí: un motor rabioso, que empuja con fuerza y se estira hasta casi 7.000 rpm, una personalidad adictiva y un comportamiento visceral, juguetón y emocionante.

¿Qué podría llevarnos a no decantarnos por un Ford Puma ST, y quedarnos con un Ford Fiesta ST? De forma objetiva, que seamos unos verdaderos puristas de la conducción y queramos tener ese 5% extra que nos da el Fiesta a nivel dinámico, y un precio de adquisición que a igualdad de equipamiento, es 4.800 euros más caro. De forma subjetiva, una estética más personal, nuestra cruzada interna contra los SUV o la negativa a que los utilitarios deportivos se conviertan en cosa del pasado. Antes de probar el Ford Puma ST tenía claro que siempre iba a preferir un Fiesta ST antes que un Puma ST. Después de probarlo, ya no lo tengo claro.

Su consumo medio durante la prueba fue de unos escuetos 7,2 l/100 km. Menos de medio litro más que el Fiesta.

La receta del Ford Puma ST podría haber sido cocinada sin esmero y dedicación, pero en Ford Performance han hecho un trabajo ímprobo, logrando que el coche sea tan bueno, que incluso sea capaz de contentar a un petrolhead de pura cepa. Y es que no me importaría casarme con esta receta de crossover deportivo, una receta, que desgraciadamente no encontraremos en un Hyundai Kona N, en un Volkswagen T-Roc R o en un CUPRA Ateca.

Vídeo destacado del Ford Puma