GNC como alternativa al coche diésel: ¿suficientes ventajas para compensar los inconvenientes?

 |  @ClaveroD  | 

2018 ha sido el año en el que el diésel ha dejado de ser el favorito entre los combustibles. Su menor coste por kilómetro, sus ventajas fiscales y sus menores emisiones de CO2 ya no son suficientes argumentos para convencer. Ante un difícil futuro para el gasóleo incluso con el comodín de los semihíbridos, el GNC ha irrumpido en el mercado como una de las grandes promesas para sustituir al diésel y así seguir disfrutando de sus ventajas pero… ¿es el GNC una alternativa real al diésel hoy?

Un coche bifuel movido por GNC ofrece un coste por kilómetro muy inferior a un diésel equivalente

Los coches compatibles con GNC están ya presentes en el mercado, en su mayoría a través de fabricantes como SEAT, Skoda o Audi. Hablamos por lo tanto de una tecnología que está aún en una temprana fase de expansión, con una oferta reducida en modelos y propulsores, pero con el respaldo del Grupo Volkswagen para seguir apostando por esta tecnologías en los próximos años. Basados en motores gasolina, la tecnología bifuel permite emplear gasolina o GNC a demanda, alcanzando una elevada autonomía gracias al uso de dos depósitos independientes.

El bajo consumo de los motores impulsados por GNC unido a un coste por kilogramo de gas natural comprimido muy bajo, consiguen que el coste por cada 100 kilómetros pueda ser entre un 30 y 40% inferior a un vehículo similar impulsado por un motor diésel. A ello debemos añadir un importante detalle, y es que según el actual sistema de etiquetas de emisiones todo vehículo impulsado por GNC recibe la etiqueta ECO, lo cual supone un importante aliciente para superar restricciones en materia de circulación y aparcamiento en zonas reguladas en materia de emisiones.

Repostar GNC: el principal inconveniente

En nuestro último vídeo análisis sobre las principales alternativas al diésel, el GNC dejó patente sus incontestables ventajas en cuanto a coste por kilómetro, sin embargo, al mismo tiempo descubrimos que el principal handicap de la tecnología GNC está en la red abastecimiento. La falta de madurez del GNC en España ha provocado que además de la escasa oferta de coches compatibles, también sea muy escasa la red de estaciones de repostaje de GNC. En estos momentos en toda España no se alcanzan siquiera las 70 gasineras, estando además el grueso de ellas concentradas en Madrid, Barcelona y sus alrededores. Existe la promesa por parte de empresas como Gas Natural Fenosa de aumentar la red de gasineras en España, sin embargo esa expansión aún tomará tiempo y se estima que serían necesarias al menos 300 estaciones de repostaje para ofrecer una red de abastecimiento mínima.

Interesante, pero no en todos los casos

Este panorama hace que los interesados en pasarse al GNC se vean obligados a estudiar detenidamente sus necesidades reales en movilidad, las posibilidades de suministro en su ubicación habitual y las posibilidades en presupuesto dada la escasa oferta de coches disponible. Con ello no pretendemos desaconsejar su adquisición, sino advertir de que el GNC es una tecnología aún joven en España que por el momento no está al alcance de todos los públicos.

Lee a continuación: Alternativas al coche diésel a examen: GLP, GNC e híbridos frente a frente en vídeo

Ver todos los comentarios 1
  • cvillata

    La Publicidad hace maravillas y no sería la primera vez que con ella se
    modifique hasta el habito de consumo de las personas, y si a eso aumentamos el
    interés de los fabricantes de los coches eléctricos a su apuesta, entenderemos
    el porqué del acorralamiento al Diesel, más aun, ¡cuando hoy por hoy el Diesel
    goza de la misma etiqueta ECO!

    ¿Pero acaso enuncia esa misma publicidad lo que
    verdaderamente requiere y previamente un motor NO fabricado para trabajar con
    GNC?
    El motor de un coche de gasolina es fabricado para trabajar en alta o baja
    compresión, de ahí la importancia de la temperatura de trabajo, el GNC elevará
    considerablemente la temperatura de todo motor de los coches en un 30%, lo que devendrá en
    temperaturas extremas que arruinaran a la larga el supuesto ahorro por kilómetro
    recorrido, dañando culatas, anillos, metales y con ello todo el motor.
    Hay un viejísimo adagio que reza: ¡Lo barato sale caro!